Claves Del Día
Fecha de publicación: 2018-01-26
América Latina necesita crear empresas de base tecnológica, afirma el profesor de INCAE Business School, Guillermo Cardoza.

Nueva geografía económica para América Latina: los ecosistemas de innovación y emprendimiento

El reto es crear círculos virtuosos de inversión, innovación, empleo y ahorro, clústers que se convierten en pilares del nuevo modelo de desarrollo.

Por: estrategiaynegocios.net

Hablamos con el doctor Guillermo Cardoza, profesor de INCAE Business School, quien apunta al caso de Boston, como modelo de un sistema urbano de innovación y emprendimiento, del que nuestra región puede aprender, y del que extraer lecciones.

La clave del ejemplar proceso de industrialización a través de la innovación en Boston reside en la ‘triple hélice’: la estrecha colaboración entre academia, gobierno e industria privada

Al finalizar el boom de las materias primas, los países de América Latina han experimentado fuertes reducciones en sus exportaciones y enfrentan el desafío de redefinir sus estrategias de crecimiento. ¿Qué reflexión le merece esta situación?

Durante el ciclo de precios altos varios países de la región experimentaron un rápido crecimiento del empleo y reducciones significativas de las tasas de pobreza. Son logros muy importantes que es necesario reconocer. Sin embargo, el fin del auge de las materias primas, asociado principalmente a la caída de la demanda de China, coloca de nuevo a los países latinoamericanos exportadores de commodities y bienes de escasa transformación en una situación de vulnerabilidad.

Si bien los gobiernos tienen que reaccionar con medidas de corto plazo, la única manera de escapar a este modelo de inserción internacional empobrecedor, y de alto riesgo, como lo demuestra la situación actual, es implementando estrategias de mediano y largo plazo centradas en la adopción de un nuevo patrón de crecimiento basado en industrias de mayor valor agregado. Estamos hablando de la creación de empresas de base tecnológica que generan empleos de calidad, es decir de alta calificación y alta remuneración. El reto consiste en crear un circulo virtuoso sustentado en la inversión productiva en empresas de alto valor agregado, el aumento de los salarios y consecuentemente, mayores tasas de ahorro interno. Este cambio solo será posible si contamos con instituciones que ofrezcan educación de alta calidad y sistemas nacionales y regionales de innovación y emprendimiento que fomenten una estrecha colaboración entre la academia, el gobierno y las empresas.

En qué nivel de desarrollo se encuentran los sistemas de innovación de los países de la región?

Es variable dependiendo de cada país. Si bien se aprecia aún desarticulación entre los principales actores de los sistemas y los marcos institucionales y las políticas de apoyo son aún incipientes, se observan avances considerables en varios países, especialmente en los ecosistemas de emprendimiento de ciudades como Santiago, Bogotá y Medellín, Sao Paulo, Buenos Aires y Monterrey.

En general, se trata de iniciativas orientadas a acelerar la creación y el lanzamiento de nuevas empresas. En algunos casos como Startup Chile, Startup Brazil y Ruta N en Medellín reciben fondos públicos y ofrecen financiación, infraestructura, asesoría legal y formación para que los emprendedores puedan desarrollar y lanzar sus empresas. Otros casos destacados en la región son Startup Buenos Aires (SUBA) y Startup Studio Monterrey.

Es un buen momento para impulsar estas iniciativas de emprendimiento en la región. La disponibilidad de capital humano de alta calidad, de fondos públicos y privados en estas ciudades latinoamericanas, combinado con los altos costos de recursos humanos y de costo de vida en los países desarrollados, particularmente en sitios como Silicon Valley y Boston, hacen cada vez más muy atractivo el desarrollo de los emprendimientos en estos ecosistemas urbanos de América Latina.

¿Puede ofrecernos un ejemplo de cómo se crean y funcionan los sistemas regionales y urbanos de innovación y emprendimiento?

Le puedo hablar con más detalle de los ecosistemas de Boston los cuales conozco mejor pues al menos tres veces al año llevamos a los participantes del Executive MBA y el Senior Executive Program de INCAE Business School a visitar empresas y hablar con los empresarios y académicos expertos en el tema.

Actualmente la zona metropolitana de Boston es la sexta región económica en importancia dentro de los Estados Unidos, la número 12 en el mundo y una de las regiones que más atrae inversiones per cápita a nivel global. A finales de la década de los 90, el ecosistema de innovación de Massachusetts tenía como epicentro la famosa Ruta 128 que se extendía desde Kendall Square (alrededor del MIT) hasta el sur de New Hampshire y Maine. En la actualidad, Massachusetts ostenta el porcentaje más alto de personas con titulo universitario de los Estados Unidos, tiene una de las tasas de inversión per cápita más altas en I+D, se sitúa en segundo lugar en registro de patentes y ocupa el puesto número uno en capital de riesgo como porcentaje del producto estadal bruto. Es una región apasionante para entender los nuevos modelos de industrialización y emprendimiento y derivar lecciones para los países emergentes.

En particular, la zona metropolitana de Boston se ha convertido en un exitoso centro global de servicios financieros e innovación tecnológica. De manera creciente la economía metropolitana se soporta en clústers de industrias basados en el conocimiento y las tecnologías de información. Como resultado de esta dinámica de desarrollo industrial se ha establecido un importante número de empresas de seguros y servicios financieros, hardware y software, robótica, nanotecnología, servicios de salud, equipos médicos, biotecnología, fibra óptica e industrias de nuevos materiales y energías limpias.

Uno de los clúster más exitosos establecido en Boston es el constituido por empresas de biotecnología y ciencias de la salud. Este clúster cuenta con más de 75,000 científicos, ingenieros y personal de apoyo a la investigación trabajando en proyectos de biotecnología, farmacia y ensayos clínicos. Entre las farmacéuticas más destacadas de este clúster encontramos: Biogen, Genzyme, Astrazeneca, Novartis y Baxter. El dinamismo del sector se soporta sobre una sólida base de talentos, acceso a prestigiosas universidades, centros de investigación, distritos de innovación, facilidades de investigación en hospitales y a una amplia red de recursos públicos y privados para el financiamiento de emprendimientos de riesgo en biotecnología.

¿Podría explicarnos qué factores han determinado el éxito de Boston?

La clave de este proceso de industrialización la encontramos en la interacción público-privada. Al igual que en el caso de Silicon Valley, la estrecha colaboración de la “triple hélice” formada por la academia, el gobierno y la industria privada dio origen a la Ruta 128. Estas alianzas permitieron formar el talento, generar los conocimientos y las nuevas tecnologías, mantener los ritmos de innovación y disponer de los recursos financieros para asegurar las tasas de inversión necesarias para crear clústers de empresas de alta tecnología. Todo esto orquestado en el marco de planes integrales de desarrollo económico y social diseñados, coordinados y ejecutados colaborativamente bajo la dirección de las agencias públicas.

Específicamente, cómo ha funcionado la Triple Hélice en el proceso de formación de los clústers de empresas en Boston? ¿Qué papel específico han desempeñado la academia y las empresas privadas?

Empecemos hablando de la academia, en particular del papel de las instituciones educativas y sus centros de investigación y desarrollo (I+D). Un componente esencial del ecosistema de innovación de la Ruta 128 lo constituyen los 114 colegios y prestigiosas universidades ubicadas en Massachusetts. Ocho universidades con importantes capacidades de investigación: Boston College, Boston University, Brandeis, Harvard, MIT, Northeastern, Tufts y la University of Massachusetts, se encuentran localizadas a menos de 10 millas del centro de Boston. La ciudad cuenta además con 4 escuelas de medicina y 16 hospitales universitarios donde se desarrollan estudios avanzados en distintos campos de la salud.

Estas instituciones son responsables de la formación del talento y del desarrollo de la investigación básica y aplicada que se requiere para el establecimiento de nuevas disciplinas académicas, de las innovaciones tecnológicas que sustentan las industrias emergentes y la creación de empresas sofisticadas de alto valor agregado. Es importante destacar que el éxito de la Ruta 128 en las industrias de tecnología se basa fundamentalmente en una fuerza de trabajo altamente calificada. Más de la mitad de los trabajadores en Boston tienen al menos un titulo universitario y una cuarta parte de ellos, un master o un doctorado, con una proporción importante en áreas de ciencia y tecnología. Además de desarrollar investigación en colaboración con las empresas privadas y las agencias de gobierno para generar nuevas tecnologías, las instituciones académicas forman el talento que necesitan las empresas y los emprendimientos basados en el conocimiento y las habilidades gerenciales.

El segundo gran actor en este ecosistema es la industria privada.Después de Silicon Valley, la Ruta 128 concentra el segundo complejo de industrias de tecnología más grande de los Estados Unidos. Dentro de las compañías de base tecnológica creadas en Boston encontramos empresas como iRobot, Akamai, PTC, Constant Contact, EMC y HubSpot. Otras empresas que se han establecido en el área para aprovechar la ventajas que ofrece Massachusetts son: Facebook, Amazon, Oracle, Google, Microsoft y TripAdvisor. Durante los últimos diez años grandes multinacionales también han establecido centros de investigación en la región. Entre ellas cabe destacar a AmDassault Systems, IBM, Johnson & Johnson, Microsoft, Paypal y Verizon.

Además del cluster de empresas de biotecnología y ciencias de la salud que mencioné en mi respuesta anterior, Boston es la sede de empresas de sectores industriales emergentes que se benefician de alianzas con los centros de investigación de las universidades locales. Entre ellos destacan: fotónica (Photonics Center / Boston University), digital IT, robótica (Harvard Robotics Lab, MIT, and Tufts University), ciber-seguridad y big data. Las empresas de alta tecnología de TI, energías limpias, Bio-Pharma y nanotecnología generaron alrededor de US$91 billones en 2015 en valor agregado y emplearon alrededor de 440,000 personas, lo que representa el 13% del total de empleo de Massachusetts.

¿Qué tipo de políticas y acciones implementó el gobierno para facilitar la construcción de los clusters de empresas en la Ruta 128 y en la zona metropolitana de Boston?

Las políticas y programas de gobierno constituyen el tercer pilar sobre el que se sustenta el éxito de la modernización industrial que se inicia con la construcción de la Ruta 128. El área metropolitana de Boston se beneficio a lo largo de los años de fondos públicos destinados al desarrollo de proyectos de investigación de interés para el gobierno. Diversas agencias públicas como el Departamento de Defensa, la National Science Foundation (NSF), el National Institute of Health (NIH), la National Aeronautics and Space Administration (NASA) y el Departamento de Energía (DOE), financiaron los proyectos de investigación en las universidades que sirvieron para desarrollar las tecnologías sobre las que se crearon más tarde los nuevas empresas proveedoras del Estado.

El éxito en el desarrollo de empresas de alta tecnología de la Ruta 128 es atribuible también al conjunto de políticas industriales y programas de inversión del gobierno estadal. La formulación de marcos de políticas, los proyectos de creación de infraestructura pública y la planificación urbana contribuyeron a crear las condiciones óptimas para el desarrollo de los sectores industriales emergentes. Un caso ejemplar es la creación del Corredor Regional de Ciencias de la Vida a lo largo de la Línea Roja del metro en cuya planificación y desarrollo participaron los alcaldes de Boston, Cambridge, Quency, Somerville y Braentree. Hoy las cinco ciudades concentran cerca de 500 compañías del sector industrial de ciencias de la vida que mantienen una estrecha colaboración con las universidades locales, la comunidades de servicios financieros y diversas redes empresariales de la región.

¿Además de la provisión de fondos públicos para la investigación que otros servicios ha ofrecido el sector público para la creación de estos ecosistemas?

Otro factor importante para el funcionamiento del ecosistema de innovación de Massachusetts, en especial de Boston y Cambridge, ha sido la provisión de infraestructura y servicios afines en el marco de la estrategia de industrialización de mediano y largo plazo. Durante las últimas tres décadas, el gobierno de Massachusetts ha desarrollado importantes proyectos viales para mejorar el tránsito y la comunicación que han beneficiado a las empresas establecidas en la Ruta 128 y el área metropolitana de Boston. Así mismo, megaproyectos como los túneles del ‘Big Dig’ contribuyeron a revitalizar la zona central de la ciudad. La red de metros y trenes de cercanías junto a las ampliaciones del Aeropuerto Logan y del Puerto de Boston han dotado a la ciudad de una infraestructura moderna que facilita la actividad productiva y comercial en un territorio integrado.

Específicamente, ¿Qué papel han jugado las agencias públicas en la planificación y coordinación en el proceso de desarrollo del ecosistema de innovación de Boston?

La Agencia Regional de Planificación (Metropolitan Area Planning Council – MAPC) ha desempeñado un papel crucial en la desarrollo económico del área metropolitana de Boston. Para la identificación de las prioridades, la evaluación de alternativas y la elaboración del Plan Regional MetroFuture y la Estrategia de Desarrollo Integral CEDS 2015-2020, el MAPC promueve la participación activa de residentes, funcionarios municipales, agencias de gobierno, empresas, organizaciones comunitarias, y socios institucionales a lo largo de toda la región. Las estrategias definidas de manera colaborativa incluyen asuntos de sostenibilidad ambiental, salud pública, educación, vivienda, transporte e infraestructura principalmente.

Un caso exitoso que muestra el impacto que tiene la administración pública en la planificación y la coordinación es el Distrito de Innovación de Boston. En respuesta al impacto de la reciente crisis financiera, el entonces Alcalde de Boston, Thomas M. Menino, anunció a comienzos del 2010 la creación del Distrito de Innovación en la zona sur de Boston. El Distrito es un proyecto que se suma a las iniciativas del corredor tecnológico de la Ruta 128 y los exitosos clúster de Longwood Medical Area y de Kendall Square orientados a crear en Massachusetts una nueva geografía de la innovación.

¿Cómo funciona un Distrito de Innovación?

Los distritos de innovación son áreas geográficas donde instituciones y empresas se agrupan y conectan con start-ups, incubadoras y aceleradoras de empresas. El Distrito de Innovación de Boston ha sido diseñado para generar nuevas oportunidades de negocios en industrias de alto valor agregado y crear empleos calificados y bien remunerados.

La agencia pública Boston Redevelopment Authority (BRA) asumió las funciones de zonificación, planificación, comunicación y marketing. BRA es también responsable de desarrollar las relaciones públicas con empresas, inversores, emprendedores y universidades requeridas, y asignar préstamos y espacios a los emprendedores seleccionados, y con este propósito. De igual manera, esta agencia ha sido responsable de coordinar con los desarrolladores para que reserven en sus proyectos de viviendas y oficinas, espacios para la ubicación de incubadoras de empresas y aceleradoras de start-ups, así como facilidades de co-working y centros de innovación.

¿Qué resultados se han alcanzado con este Distrito de Innovación?

Desde su lanzamiento, el Distrito de Innovación ha crecido rápidamente. Se han instalado alrededor de 200 nuevas empresas de base tecnológica que han creado más de 5,000 nuevos puestos de trabajo. La cuarta parte de las empresas tiene menos de 10 empleados y cerca de la mitad de las empresas comparten oficinas en incubadoras y espacios diseñados para el co-working.

Aprovechando en algunos casos los incentivos fiscales ofrecido por la administración y atraídos por las posibilidades que ofrece el ecosistema para promover la innovación, importantes empresas multinacionales se han empezado a establecer en el Distrito. Por ejemplo, Vertex Pharmaceuticals (con 2,000 empleados y facilidades de más de un millón de pies cuadrados) localizó su sede global en el Distrito. Otras empresas que han establecido la sede des sus operaciones al Distrito incluyen: el Fraunhofer Center for Sustainable Energy que dispondrá de una incubadora para empresas de nuevas energía; State Street Corp., PricewaterhouseCoopers, y la firma de abogados Goodwin Procter.

Y las buenas noticias no paran de llegar. Recientemente, a comienzos de 2016, General Electric – GE ha anunciado que trasladará su sede global al Distrito de la Innovación de Boston, un entorno que en su opinión promueve y favorece la innovación. En su decisión de localizar su sede en el Distrito, GE valoró la infraestructura de investigación y desarrollo (I+D) existente a lo lago de la Ruta 128, la proximidad a 55 universidades, en particular los laboratorios de Harvard y Boston University, y muy especialmente, la cercanía al ecosistema de Kendall Square considerado “la milla cuadrada más innovadora del planeta”.

Qué lecciones específicas se pueden extraer de los sistemas de innovación de Boston para América Latina?

Como mencioné al inicio de la entrevista, la única vía posible para romper con la dependencia en las materias primas es acelerar la transición del modelo económico basado en empresas intensivas en manos de obra a uno intensivo en tecnología y conocimiento. Cada país se encuentra en un estadio de desarrollo industrial específico y por tanto, tendrá que diseñar la ruta que mejor se ajuste a sus necesidades y posibilidades.

En particular, los casos exitosos de la Ruta 128 y el Distrito de Innovación de Boston ponen en evidencia la importancia de sustentar las siguientes etapas del proceso de industrialización de los países de América Latina en una estrecha colaboración de la “triple hélice” formada por la academia, el gobierno y la industria privada. Sólo sobre la base de la creación de este tipo de alianzas será posible formar el talento, desarrollar la investigación aplicada y mantener los flujos de inversión requeridos para crear clústers de empresas de base tecnológica. Como nos enseñan estas experiencias, las agencias públicas están llamadas a desempeñar un papel crucial en la creación de los sistemas de innovación utilizando sus capacidades de diseño, planificación, coordinación y financiación. En las circunstancias actuales sólo un enfoque colaborativo permitirá abordar eficientemente los desafíos que nos plantea adoptar un modelo de industrialización basado en el conocimiento y avanzar en la agenda de desarrollo económico y social de los países de la región.

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