Claves Del Día
Fecha de publicación: 2017-11-02
John Hammock, cofundador de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford.
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Desde Oxford, contra la pobreza en Centroamérica

Costa Rica es el primer país del mundo en aplicar el Índice de Pobreza Multidimensional Empresarial, de la Universidad de Oxford. El instrumento ataca a la pobreza de manera focalizada, y ahora las empresas se apuntan a un cambio de pensamiento.

Por: Daniel Zueras – estrategiaynegocios.net

En 2014 Costa Rica comenzó a aplicar el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), yendo más allá de la medición de la pobreza por nivel de ingreso. Se trata de un concepto que analiza 19 indicadores de cinco ejes: salud, educación, empleo, vivienda y protección social, tomando la data del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Inec); y se ha utilizado desde entonces para tomar decisiones más focalizadas. En el último año, tomando el IPM como eje de acción, la pobreza multidimensional en el país se ha rebajado un 1,5 %, siendo el hogar la unidad de acción, en lugar del individuo.

Costa Rica fue pionero en la aplicación del IPM a través de Alianza Público Privada (APP), ya otros países habían comenzado a trabajar con esta herramienta desarrollada por la Universidad de Oxford, pero los ticos fueron los primeros en el mundo en trabajarlo de manera conjunta el sector público y privado.

Y ahora el sector privado costarricense ha ido un paso más allá, impulsando el nacimiento del Índice de Pobreza Multidimensional Empresarial (IPMe). Tres empresas lo han realizado como piloto: BAC Credomatic, Purdy Motor (distribuidor de Toyota en el país) y CCK (agencia de comunicación).

“De 2014 a 2016 la empresa privada estuvo trabajando con el Gobierno en el IPM. Creo que siempre tiene que haber un innovador. A Ernesto Castegnaro (por entonces CEO de BAC Credomatic) se preguntó si habría gente con pobreza multidimensional en la empresa que él dirigía. Sabía que la gente de BAC no es pobre por ingreso, porque tiene buenos salarios, pero se hizo la pregunta de si habría gente pobre en el aspecto social, los multidimensionales. Esa pregunta es la que el CEO nos hizo a nosotros, y quisimos verlo”, explica John Hammock, cofundador de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford (OPHI).

Al igual que el IPM, su ‘hijo’ estudia esos 19 indicadores, en base a encuestas que realizan directamente a sus empleados, para saber si dentro de la empresa cuentan con personas en situación de ‘pobreza multidimensional’ (se considera así si no cumplen con los mínimos requeridos en al menos cuatro de esos indicadores). Las empresas añadieron un estudio de la deuda crediticia del trabajador.

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Jose Aguilar, director de Horizonte Positivo, apunta que el IPMe hace "solidaridad inteligente", invertir los fondos en donde se requieren y verificar si efectivamente generaron el impacto requerido.

“La idea de que una empresa se interesara en eso nos impactó. Hicimos el estudio y todos nos quedamos sorprendidos con los resultados. Yo hubiera esperado no haber visto mucha pobreza multidimensional en un lugar como el BAC, o Purdy, pero como siempre decimos: el ingreso no es un buen índice de pobreza”, apunta Hammock. Esos resultados hicieron que se decidieran a lanzar el IPMe, ya no como piloto.

Hoy, unas 25 empresas costarricenses, de diferentes tamaños y sectores están inmersas en el proceso (por citar algunas, están Meco, Improsa, Cuestamoras, o Clínica Bíblica). Y la regionalización parece un paso natural, BAC ha mostrado interés en hacerlo en Centroamérica. Honduras, El Salvador y Panamá ya trabajan el IPM, y Guatemala está en proceso de hacerlo.

El Gobierno tiene sus programas a nivel nacional, pero el empresario está interesado “en las 100 o 1000 personas que trabajan en su empresa. Se dieron cuenta que no eran solo los empleados de más bajo rango los que tenían Pobreza Multidimensional, también los mandos”, cuenta el experto.

Hammock apunta a la necesidad de darle crédito a este grupo del sector privado tico, “que está tomando un riesgo: dice que hay que hacer algo más que solo ganancias”, ya que va a realizar una inversión primero, en la aplicación del estudio, y después en la búsqueda de soluciones para atacar las ‘enfermedades’ que encuentren entre los resultados.

El IPMe le da un canal efectivo a la Junta Directiva de una empresa para mostrar que realmente tiene un interés por sus asalariados, más allá de ser alguien que le está generando ganancias.

Y es que la mayoría de empleados en el país (y en el mundo) se encuadran dentro del sector privado. “Lo más excitante para mí es que, si podemos articular realmente una alianza entre lo que está realizando el Gobierno y lo que está haciendo la empresa privada, puedes hacer un cambio bastante grande no solo en la pobreza”, incide Hammock, quien afirma convencido: “Estoy metido en esto porque creo que es esencial un cambio en el sistema, porque el sistema que no tiene corazón, donde cada individuo que trabaja conmigo es solo un robot... A la larga eso no lo mantiene. Para mantenerse, debe también preocuparse por la calidad de vida de todas las personas; y la empresa privada también puede ayudar en eso, no es solo responsabilidad del Gobierno”.

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Jose Aguilar y John Hammock.

La ventaja y la plasticidad de la herramienta del IPM es que permite conocer la particularidad de cada caso. “En las empresas, según los sectores, vas a encontrar una variabilidad bastante amplia” de incidencia en los indicadores, que se manifestará de distinta manera, comenta José Aguilar, director ejecutivo de Horizonte Positivo, la asociación que ha liderado la aplicación de la herramienta en Costa Rica.

Las empresas que desarrollen todo el proceso contarán con un sello de la Universidad de Oxford.

Costa Rica y el desarrollo humano

No es casualidad que este sea el país pionero en la implementación de la herramienta a nivel empresarial. “En Costa Rica entendieron que el desarrollo va por la vía del desarrollo humano, y cuando analizas que la estructura productiva se ha ido decantando hacia los servicios, con manufactura más sofisticada, en donde no vas a poder tener éxito si no tienes capital humano, saludable, educado y sin un sistema de estabilidad política… Histórica e institucionalmente se le ha dado una gran prevalencia al desarrollo humano como una distribución de la riqueza, sin decir que somos perfectos”, aduce Aguilar.

Está claro que, para una empresa privada, significa una buena cantidad de dinero hacerle frente a las cargas sociales, “un dineral” adicional, en palabras del director de Horizonte Positivo, que hay remunerar aparte del salario, “y se hace, y todo el mundo entiende el rol de la Caja (del seguro social)”.

“Diría que parte del ADN nacional tiene que ver con que si no hay prosperidad compartida terminamos muchas veces en una situación muy crítica que trae inestabilidad política”, desarrolla Aguilar.

Eso sí, hoy el país vive inmerso en un acalorado debate sobre las finanzas públicas (en medio de una crisis fiscal) y la calidad de los servicios, lo que puede incidir en una crisis de la solidaridad de la que tanto se habla en Costa Rica.

“Si continuamos utilizando recursos masivos y la calidad de los servicios que recibes es muy mala, sin duda vamos a estar en un problema bastante importante”, dice Aguilar, porque la gente va a estar molesta de seguir pagando recursos y, a cambio de eso, no tener el resultado esperado.

Ahí es donde el IPM tiene mucha potencia y aplica tanto en el país, como puertas adentro de una empresa, ya que da señales claras de dónde invertir los recursos, pero además se deben ver resultados reales.

“Este instrumento lo que dice es que antes de precipitarnos a realizar toda la inversión social, hagámosla correctamente asignada en función de los datos objetivos y además midamos qué efecto está generando esa inversión”, asevera José Aguilar.

Y esa misma lógica se traslada al IPMe. Si un gerente de Recursos Humanos ve que tiene muchas madres jefas de hogar sin red de cuido, puede invertir una cantidad importante de sus utilidades en dárselo, y al año siguiente querrá ver si funcionó bien; o bien si no lo hizo tener las causas del por qué. “Eso te permite hacer "solidaridad inteligente", invertir los fondos en donde se requieren y verificar si efectivamente generaste el impacto requerido”.

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