Claves Del Día
Fecha de publicación: 2017-03-09

Más de 20 millones de 'ninis' viven en Latinoamérica

Uno de cada cinco jóvenes del continente -personas entre 15 y 24 años de edad- no tiene acceso a la educación o al trabajo.

Por La Estrella de Panamá

Según un informe del Banco Mundial, el problema de los 'ninis' ha demostrado ser muy persistente en América Latina.

'Nini' es un término con el que se categoriza a jóvenes que 'ni estudian, ni trabajan', un grupo de la población que no alcanza a ser cubierto en sus necesidades básicas y que representa un grupo de riesgo.

A pesar del buen desempeño económico de la región latinoamericana durante la primera década del siglo, con altas tasas de crecimiento y una reducción significativa de la pobreza y la desigualdad, la proporción de ninis descendió sólo marginalmente, mientras que el número total de ninis aumentó.

Hay tres razones por las que los gobiernos de América Latina, y la sociedad en general, deben prestar atención a este fenómeno social, identifica la investigación del organismo.

Los ninis contribuyen a la transmisión intergeneracional de la desigualdad. Casi el 60% de los jóvenes de la región provienen de hogares pobres o vulnerables localizados en el 40% inferior de la distribución del ingreso, y el 66% de los ninis son mujeres.

Este desequilibro, señala el Banco Mundial, junto con el efecto negativo de largo plazo que tener esta condición tiene sobre el desempeño en el mercado laboral, tiende a perpetuar la transmisión de la disparidad de género y de ingresos de una generación a la siguiente, obstruyendo la movilidad social y la reducción de la pobreza en la región.

En algunos contextos, está vinculado a la delincuencia y a la violencia, establece el documento internacional.

En Colombia, México y América Central, donde la proporción de ninis está por encima del promedio regional, el problema se agrava por la presencia generalizada del crimen organizado. En estos entornos, el problema de los ninis puede estar vinculado al crimen y a la violencia, lo que aumenta los riesgos para los jóvenes y la sociedad en su conjunto, añade.

El Banco Mundial alerta de que no abordar el problema de los ninis en América Latina podría impedir que la región se beneficie de la transición demográfica que recién comienza.

En toda la región, la proporción de niños y personas mayores, en relación con la población en edad de trabajar, llegará pronto a un mínimo histórico. Tal y como ya se ha demostrado en otras regiones del mundo, bajas tasas de dependencia crean oportunidades económicas sustanciales.

Pero para aprovechar este momento propicio, agrega el organismo mundial, América Latina debe formar el capital humano entre una población de jóvenes cada vez más numerosa y proporcionarle oportunidades en el mercado laboral.

Si no lo hace, el creciente número de ninis puede frenar, por completo, las ventajas del dividendo demográfico en la región.

El estudio del Banco Mundial tiene cinco mensajes fundamentales sobre el tema de los jóvenes ninis en América Latina.

El primero, que uno de cada cinco jóvenes entre 15 y 24 años en América Latina no va a la escuela ni trabaja. En las últimas décadas, la proporción de ninis descendió sólo marginalmente, pero su número absoluto se incrementó en unos 2 millones.

Segundo, señala que el perfil típico del nini en América Latina es una mujer que no ha terminado la educación secundaria y vive en un hogar urbano pobre o vulnerable. Las mujeres representan dos tercios de la población nini de la región, y en este grupo el factor de riesgo más importante asociado a la condición de nini es el matrimonio antes de los 18 años y el embarazo durante la adolescencia.

Tercero, que son los hombres los que han contribuido al incremento en el número de jóvenes ninis en la región. A medida que las mujeres se han incorporado al mercado de trabajo, en un contexto en el que la creación de empleos es limitada, a ellos les resulta más complicado obtener trabajo. Durante los últimos veinte años, aumentaron tanto la proporción como el número absoluto de hombres nini.

Cuarto, que el camino que lleva a ser nini, sobre todo entre hombres, es la deserción escolar temprana para empezar a trabajar, seguida del desempleo. Al abandonar la escuela antes de terminar el bachillerato, los jóvenes, por lo general, carecen de las habilidades necesarias para conseguir un trabajo en el sector formal, por lo que en la mayoría de los casos se conforman con empleos temporales e inestables en el sector informal. Una vez que pierden estos puestos de trabajo, nunca regresan a la escuela.

Por último, el Banco Mundial señala un último mensaje, al señalar que se han realizado algunas intervenciones eficaces para reducir las tasas de deserción escolar y mejorar la obtención de empleo de los ninis.

Como ejemplo, señala que en los países de América Central que tienen una tasa relativamente alta de abandono escolar en la secundaria, pueden optar por diseñar programas de transferencias condicionadas bien focalizadas y combinarlas con módulos de información para explicarles a los estudiantes y a sus padres los beneficios de la educación.

Señala además que, algunos países sudamericanos y México, que tienen tasas altas de deserción escolar en el bachillerato, pueden combinar sistemas de detección temprana para identificar a los jóvenes en riesgo de abandonar la escuela, con intervenciones socioemocionales y tutorías. Algunos programas de capacitación y de emprendimiento con diseños innovadores y basados en evidencia, junto con servicios públicos de empleo, pueden mejorar la empleabilidad de los jóvenes.


El caso panameño
En Panamá hay alrededor de 200.000 jóvenes que ni estudian ni trabajan. En los últimos años, el crecimiento económico ha estado acompañado también por la abrupta disminución del protagonismo juvenil en la expansión del empleo, revelan las cifras oficiales.

La juventud es el grupo poblacional que más siente los efectos de la desaceleración económica, concluye el informe ‘Perspectiva Laboral de Panamá 2016, Visión de Coyuntura y Desafíos del Empleo Rural en el Largo Plazo', elaborado por la Fundación de Trabajo de Panamá.

Según el reporte del organismo, ante un escenario de restricciones económicas, el ajuste inicial en la dotación de personal se da con los trabajadores más jóvenes o con las personas que tienen contratos temporales o atípicos. Es por ello que la tasa de desempleo juvenil ascendió a 15.8% en 2016, añade.

El desempleo en la juventud pasó de 13.1% a 15.8% de 2015 a 2016, de acuerdo con el organismo integrado por el sector empresarial y laboral de Panamá.

El nivel de desempleo en la juventud es tres veces más que el promedio nacional, lo que refleja parte del drama social y riesgos que enfrentan los jóvenes, revela el informe.

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