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Fecha de publicación: 2016-12-21
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Venezuela atraviesa su particular "período especial"

Las largas filas de personas demandando bienes escasos fueron imágenes inseparables del panorama económico de Venezuela en 2016, que resultó el peor año para el precio del petróleo en una década.

Por: Néstor Rojas Mavares -dpa

Venezuela, el quinto productor del mundo, experimentó una combinación explosiva de precios bajos del crudo y pagos multimillonarios de su deuda externa, que llevó a la población al límite y agudizó las carencias sociales.

Aún con la caída de los ingresos petroleros, el presidente Nicolás Maduro ha mostrado disposición a pagar la deuda externa, estimando que las consecuencias de un posible default serían peores.

Maduro dijo a fines del año que el país había pagado en 20 meses un total de US$60.000 millones en su deuda externa consolidada, que se calcula en más de US$160.000 millones.

El pago de esos compromisos ocupó una buena parte de los ingresos externos por petróleo, lo que desvió divisas que se usaban para las importaciones de bienes de consumo e insumos para la agroindustria.

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"Hemos pasado de pagar US$3.500 millones (en 2014) a US$100 millones mensuales en importaciones. Casi un período especial", afirmó Maduro, al comparar la situación venezolana con la etapa de mayor sacrificio de los cubanos tras el derrumbe de la Unión Soviética.

Declarado admirador de la revolución cubana, el mandatario afirmó que la resistencia de los venezolanos durante la agudización de la crisis económica en 2016 fue "heroica".

"(El pago de la deuda) lo hago no por mí. Lo hacemos por Venezuela, por el pueblo, por la prosperidad económica, por la recuperación. Lo hacemos por un país, como le decía a un grupo de empresarios, hasta por ustedes. ¿Qué sería de Venezuela si yo cedo a la presión de Estados Unidos y aplico un default? ¿Qué sería de los empresarios y sus cuentas en el exterior? Hasta las hubieran embargado", aseveró.

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Estudios de organizaciones independientes alertaron sobre las secuelas sociales de la falta de alimentos básicos, muchos de los cuales desaparecieron en los primeros meses de 2016 y reaparecieron a finales con precios entre cinco y 10 veces mayores.

El Gobierno se ha negado a considerar el reclamo de la oposición de declarar una emergencia humanitaria, a fin de recibir ayudas en alimentos y medicinas.

Con un precio promedio del barril petrolero de US$35, los ingresos externos del país en 2016 superaron los US$20.000 millones, la mitad de los cuales se destinaron al pago de la deuda y de los bonos emitidos por la estatal petrolera PDVSA.

Aunque el Gobierno autoproclamado socialista ha eludido aplicar un programa de ajustes económicos, las correcciones han venido primariamente por la vía del recorte de las importaciones. Esto influyó en la reducción de la oferta de la industria de alimentos, que por la falta de insumos, disminuyó sus operaciones.

Para 2017, el Gobierno bolivariano tiene pendiente el pago de otros US$12.000 millones por deuda externa, que sólo se aliviará si el barril petrolero supera los US$50.

Maduro espera que un acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y productores fuera del cartel para reducir la producción en casi 1,3 millones de barriles diarios desde enero pueda impulsar al alza los precios y, a la vez, los ingresos del país.

El presidente espera que gracias a estos acuerdos el precio del barril gane entre US$10 y US$12 en 2017, desde los actuales US$35. Con el aparato productivo en recesión, el país depende mucho de las importaciones.

Mientras, las reservas internacionales cayeron por debajo de US$12.000 millones, la mayoría en barras de oro, en un escenario de mayor desabastecimiento de alimentos y medicinas.

Los especialistas coinciden en que el Gobierno podría enfrentar en 2017 un posible impago de la deuda, debido a la menor capacidad para responder a los compromisos.

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"No tenemos capacidad de pago. La posibilidad de un default irá creciendo si no se hace nada", dijo a dpa el economista Henkel García, de la firma Econométrica. "Al Gobierno no le importa que la gente pase hambre", aseveró.
"El Gobierno ha recortado las importaciones hasta un 40 por ciento para seguir pagando la deuda", señaló.

Maduro no ha aplicado un programa formal de ajustes para la economía, con excepción del recorte de las importaciones, que afectó a los bienes de consumo e insumos para la industria.

El mandatario comenzó a recortar las importaciones en 2014 y en 2015 vendió activos, liquidó los derechos especiales giro en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y cambió o liquidó por debajo de su monto deudas dentro del pacto energético de Petrocaribe, además de obtener capital poniendo el oro de las reservas como respaldo.

La oposición considera que la inflexible decisión del Gobierno de pagar la deuda ha representado un "default" con el pueblo venezolano, que desde la llegada de Maduro ha sufrido los embates de una inflación galopante y desabastecimiento en los mercados.

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El precio del barril venezolano en 2014 fue de US$88,43, el de 2015 marcó US$44,65 y en 2016 cayó a US$35, lo que redujo considerablemente el ingreso de petrodólares con los que funciona la economía.

Especialistas advierten que una eventual declaratoria de default sería una decisión que traería más daños que beneficios. Los barcos petroleros serían embargados, así como activos y cuentas bancarias.

El dirigente Nicmer Evans, del partido Marea Socialista, un grupo disidente del chavismo, afirmó que el sujeto (objeto de atención) de la política de Maduro "está en Nueva York y son los tenedores de bonos".

"El Gobierno busca garantizar el pago de la deuda, así sea por el sacrificio de la gente que hoy muere por la falta de alimentos y medicinas. Maduro cambió el sujeto político de Hugo Chávez, que era el pueblo, pero mantiene su mismo discurso en favor de pueblo", dijo en un panel de analistas en la Asamblea Nacional.

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El diputado opositor y economista José Guerra advirtió que con un default compulsivo el país se expone a una lluvia de demandas.

"Prefiero un refinanciamiento ordenado, donde se le diga a los banqueros que por ahora no se puede pagar y sentarse a acordar pagos futuros. Ir a una negociación de refinanciamiento por tres años", dijo a la dpa. "Tenemos dificultades para el crédito, pero si no pagamos, no nos darán un dólar y cuando pase un tanquero lo embargarán", agregó.

"El default puede ser un acto heroico, noble. Pero hay que decirle a los acreedores que se está sacrificando al país para pagar la deuda. El default tiene consecuencias", aseveró.

En 2017, Venezuela deberá pagar más de US$12.000 millones, y a medida que los precios del barril se estabilicen en niveles actuales las probabilidades de un default "irán creciendo, si no se toman medidas", comentó García.

El "hacer algo" significa aplicar un programa de ajustes económico y pedir financiamiento a organismos multilaterales para reforzar las reservas ante una eventual liberación del mercado cambiario, lo cual produce alergia al Gobierno.

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