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Fecha de publicación: 2019-11-04
FOTO: ALEJANDRO GUTIÉRREZ MORA

Guatemala: La migración persiste, pero de forma 'invisible'

Desde que iniciaron las caravanas migrantes, 100.000 guatemaltecos fueron deportados desde Estados Unidos y México. Pese a las medidas que buscan frenarlos, otros miles continúan buscando el sueño americano.

Por Sonny Figueroa, estrategiaynegocios.net

A mediados de octubre de 2018, miles de hondureños que huían de la pobreza y violencia ingresaron a Guatemala con un propósito: llegar a Estados Unidos. Guatemaltecos y salvadoreños se unieron para crear una caravana sin precedentes. A raíz de esa histórica caminata y otras registradas en los siguientes meses, el presidente estadounidense Donald Trump retiró la ayuda financiera a Honduras, El Salvador y Guatemala, y amenazó con tomar otras medidas si los países no implementaban acciones para evitar la migración irregular.

En julio pasado, Guatemala firmó con la nación norteamericana un acuerdo de Tercer País Seguro para acoger a migrantes que pretenden obtener asilo en EE.UU. Con el apoyo de Estados Unidos fortaleció la seguridad en sus fronteras con Honduras, El Salvador y México. Pero para el exvicecanciller guatemalteco y experto en temas migratorios, Erick Maldonado, la migración continúa. “Las causas estructurales que provocan la migración se mantienen: pobreza, falta de oportunidades y corrupción”.

UN FLUJO QUE NO CESA

Guatemala es un país de ruta para los migrantes que pretenden llegar a Estados Unidos y desde hace años la Casa del Migrante se dedica a ayudarlos en esa travesía. Su director, el padre Mauro Verzeletti advierte que a pesar de la política migratoria implementada por Estados Unidos y los controles en las fronteras de Guatemala las personas siguen saliendo del país, pero ahora lo hacen en grupos pequeños.

“Las personas buscan migrar de una forma invisible, no quieren dar una demostración (caravanas) de que están migrando porque cuando eso ocurre se genera más presión de Estados Unidos a los países centroamericanos”, explico.

En el 2019, la Casa del Migrante ha atendido a 8.835 ciudadanos centroamericanos, ha servido 29.927 raciones de alimentos y brindado atención médica a 3.186 migrantes. “Esto demuestra que la migración es una realidad”, puntualizó Verzeletti.

Coincide Maldonado: “Las caravanas difícilmente seguirán. Los guatemaltecos, hondureños y salvadoreños se dieron cuenta de que las caravanas generan una política reactiva de Estados Unidos y se ha retomado la dinámica de hacerlo de forma individual o grupos pequeños”.

GUATEMALA FORTALECE SUS FRONTERAS


A raíz de la firma del acuerdo con Estados Unidos, Guatemala incrementó los operativos para identificar migrantes irregulares y expulsarlos a sus países. Este año, del 1 de enero al 30 de septiembre el Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) reporta la expulsión de 701 hondureños y 255 salvadoreños por no hacer el registro migratorio. El viceministro de Seguridad del Ministerio de Gobernación de Guatemala, Luis Enrique Arévalo explicó que el Convenio Centroamericano de libre movilidad (CA-4) no ampara a los ciudadanos de esos países que ingresan a Guatemala de forma irregular.

En una reciente reunión con los ministros de seguridad del Triángulo Norte de Centroamerica el secretario interino de Seguridad Interior de Estados Unidos, Kevin McAleenan, aseguró que la migración irregular de El Salvador, Guatemala y Honduras a esa nación se redujo en 86% desde mayo pasado.

“Tenemos en la frontera desplegados elementos policiales que están verificando que toda la gente entre bajo controles migratorios”, destacó Arévalo Girón. Actualmente, 600 agentes de la División de Puertos, Aeropuertos y Puestos Fronterizos de la Policía Nacional Civil se encuentran desplegados en las fronteras de Guatemala con El Salvador, Honduras y México, acompañados por alrededor de 100 agentes del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El viceministro de seguridad enfatizó que se incrementarán a mil los agentes guatemaltecos designados a evitar el ingreso irregular de migrantes centroamericanos.

El 26 de julio, en presencia del presidente Donald Trump, el ministro de Gobernación guatemalteco Enrique Degenhart firmó con el secretario interino de Seguridad Interna, Kevin McAleenan, el acuerdo para convertir a Guatemala en un Tercer País Seguro que reciba a migrantes de Honduras y El Salvador que buscan asilo de Estados Unidos.
El consultor en temas migratorios Pedro Pablo Solares, afirma que Guatemala no cuenta con la infraestructura para atender a los migrantes que serían enviados desde Estados Unidos. “El actual gobierno se desentendió el tema migratorio, no se veló por los niños migrantes que fueron apartados de sus padres. La política migratoria a partir de 2017 giró en contra de los intereses de los migrantes. Hubo una sumisión absoluta a las políticas implementadas por parte del gobierno de Estados Unidos”.

Guatemala se convierte en receptor de migrantes, pero no obtiene un beneficio para los migrantes guatemaltecos. “Es un convenio que no provoca ningún beneficio para los tres millones de guatemaltecos que viven en Estados Unidos, si bien se habla de dar visas de trabajo al sector agrícola”, criticó.

El pasado 5 de septiembre el presidente electo de Guatemala, Alejandro Giammattei, dijo al secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, que no está de acuerdo con el acuerdo de Tercer País Seguro. Además, en diversas entrevistas ha señalado que Guatemala no tiene la capacidad para atender a migrantes de otros países. Para el exvicecanciller, Erick Maldonado uno de los primeros temas a ser abordados por el gobierno de Alejandro Giammattei será revisar el acuerdo y no ratificarlo, para iniciar un proceso de renegociación con Estados Unidos en donde se obtengan beneficios para los migrantes guatemaltecos.

¿Los inseguros y expulsores pueden ser receptores y terceros países seguros?

Los Acuerdos de Cooperación de Asilo promovidos por las autoridades estadounidenses proponen a los migrantes buscar protección dentro de la región mediante la cooperación entre Estados Unidos y países receptores.

“Quieren dividir la responsabilidad, pasando cuotas. A Guatemala le piden cuotas de hondureños y salvadoreños. A Honduras cuotas de migrantes del sur, ya sean nicaragüenses, haitianos o cubanos y lo mismo le pide a El Salvador. Honduras se está volviendo la frontera del Sur”, plantea Úrsula Roldán Andrade, directora del Instituto de Investigación y Proyección sobre Dinámicas Globales y Territoriales de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala.

Pero, advierte, Guatemala no es un país seguro para solicitantes de asilo ni refugiados, sino más bien un país expulsor de población migrante y solicitantes de asilo. Sus propios ciudadanos están huyendo por no contar con condiciones de vida (empleo, salud, educación, vivienda) y seguridad en su propio país. Con todo Guatemala no está recibiendo aún grupos de migrantes desde Estados Unidos que estén gestionando asilo o refugio. De cara al tema “Estamos en una situación delicada, exacerbada por la política de Trump que es electoral y por nuestra precaria gobernabilidad política y económica en Centroamérica”, sentencia.

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