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Fecha de publicación: 2019-11-04

Marcos Antil: El migrante que floreció con XumaK

Migró con 14 años a Estados Unidos, regresó a Guatemala y se ha convertido en un referente del marketing digital. Marcos nos enseña a buscar el sueño guatemalteco y no el sueño americano.

Por Sonny Figueroa, estrategiaynegocios.net

"Soy maya q’anjoba’l, guatemalteco, migrante, hijo, hermano, esposo, padre y emprendedor, tecnológico: mis raíces son mi fortaleza y nuestra historia, mi testimonio”, así es como Marcos Andres Antil se describe luego de una vida de lucha en la cual vivió tristeza y discriminación, pero también alegrías y triunfos.

Como muchos niños guatemaltecos, Marcos inició a los 14 años el viaje a Estados Unidos desde su natal Santa Eulalia, un municipio del departamento de Huehuetenango. El ahora empresario explica que cuando iba en la camioneta (el autobús) sentía tristeza porque estaba dejando su pueblo, su tierra, sus raíces. “Tenía miedo, pensaba en si volvería o no. Ese viaje que hice hace casi treinta años fue muy melancólico”.

En esa travesía, iba acompañado de dos personas que se hicieron pasar por sus padres. Explica que fue detenido en dos ocasiones antes de llegar a Tuxtla Gutiérrez, México, para luego continuar con su viaje “El miedo fue inmenso durante ese momento. Lloraba y le pedía a Dios que me permitiera estar con mi familia”.

Cuando llegó a Los Ángeles,en la madrugada del 27 de noviembre de 1990, lugar en donde estaban sus padres y hermanos, Marcos no pudo ver a su madre, sino hasta el tercer día, ya que se encontraba en el hospital dando a luz al menor de los Antil. Agrega que llegar a una de las ciudades más grandes del mundo fue difícil.

En ese momento solo podía hablar q’anjoba’l. “Fue shocking (impactante) salirse de un pueblo y llegar a una de las ciudades más grandes del mundo. El español apenas lo estaba aprendiendo y de inglés no sabía nada. No fue fácil asimilarlo, pero ahí estaba mi familia quienes me ayudaron (…) La dificultad fue solventada por el apoyo del núcleo familiar y por la iglesia”, cuenta el experto en marketing digital.

Marcos enfatiza que en Estados Unidos todos los migrantes sufren discriminación y explica que vivió el “típico bullying” que hay en las escuelas, pero que este se incrementa cuando se es migrante.

Dos momentos que cambiaron su vida

Al momento de llegar a EE UU el único deseo de Marcos era trabajar para ayudar a sus padres, sin embargo, en dicho país no se les permite a las empresas contratar menores, solo en las vacaciones de verano. A pesar de que sus padres le insistían en estudiar, Marcos quería trabajar en sus tiempos libres y lo hizo en una empresa que se dedicaba a la elaboración de ropa.

En su libro ‘Migrante’, relata que dos situaciones marcaron su vida. El primer suceso ocurrió cuando trabajaba y se quemó con el vapor de una plancha en la textilera. En ese momento el dueño de la empresa lo despidió y al llegar a su casa para contarle a sus padres lo sucedido, ellos le respondieron que no tenía la necesidad de trabajar y que debía estudiar.

“Cuando me fui a Estados Unidos estaba con la mentalidad de apoyar la economía de mi familia. Mi papá y mi mamá me dijeron que tenía que estudiar sí o sí, pero yo quería trabajar (…) Mis padres me repitieron una y otra vez: ‘Nadie te obligó a trabajar, tienes las posibilidades de estudiar.’ Entonces, me reprogramé y empecé a ir a la escuela con muchas ganas. Esa fue una lección que me dio la vida”.

A raíz de que empezó a dedicarse de lleno al estudio, Marcos obtuvo buenos resultados en el High School. Su idea inicial era convertirse en abogado, doctor o estudiar ciencias políticas, pero se desmotivó al saber que esas carreras tienen un costo de US$250.000.

El segundo momento que cambió su vida fue durante unas vacaciones en su último año de High School. Cuenta que le hacía trabajos de jardinería a su vecino, Sony, quien lo invitó a viajar a San Francisco por obtener buenas calificaciones. Al llegar a esa ciudad se hospedaron en la casa de Jeffrey, un programador.

“Fue en ese lugar donde descubrí la tecnología. Jeffrey tenía en su oficina monitores de 21 pulgadas, eso en los noventas era mucho, y en su mesa tenía un cheque de US$30.000 y le pregunté que si era real y él me dijo que sí. Veo el cheque en mis manos y me pongo a pensar en cuantas rentas puedo pagar con esto y cuánta comida puedo comprar”. Marcos le preguntó sobre cuáles fueron sus estudios para ser un programador a lo que respondió que únicamente cursó una carrera de cuatro años denominada Grado en Ciencias de la Computación. En ese momento Marcos decidió que estudiaría computación.

“A raíz de esos dos eventos, la quemada y lo de la computación, tuve una reprogramación”, recapitula. Tomada la decisión y con la ayuda de su profesor Miller aplicó a una beca en la Universidad de Bakersfield, donde fue aceptado, pero el beneficio solo incluía los pagos de estudios y los libros. Alimentación, alojamiento y otros gastos personales no estaban cubiertos.

Antes de irse a estudiar a la universidad, su padre entró a su habitación y le dijo: “Marcos, tú eres nuestro hijo y te amamos. Solo queremos decirte, tu mamá y yo, que no solo te damos permiso de que vayas a estudiar, sino que nos sentimos muy orgullosos de que hayas tomado esta decisión. Eres la primera persona en nuestra familia que irá a la universidad. Por eso queremos pedir una sola cosa a cambio: que triunfes, que siempre luches y que nunca te rindas. Tu mamá y yo te damos nuestra bendición, en nombre de nuestros padres, abuelos y ancestros”.

En el texto ‘Migrante’, Marcos detalla que su paso por la universidad fue difícil. Al inicio tuvo un trabajo en restaurante, luego un empleo en una organización y posteriormente hizo trabajos como freelance hasta que una empresa le ofreció un trabajo de tiempo completo, sin embargo, no lo aceptó porque su prioridad era terminar su carrera universitaria.

Tres meses antes de terminar su carrera, Marcos tuvo dos ofertas de empleo: un banco que le ofrecía un buen sueldo y el otro en Day Software, una compañía de desarrollo de software, pero que pagaba menos. Al final Marcos se decidió por la segunda opción.
Después de trabajar varios años en Day Software y ocupar un puesto importante, en 2003 presentó su renuncia y decidió independizarse, pero antes viajó a Guatemala para visitar Santa Eulalia. Dicho viaje le sirvió para reafirmar un propósito: el momento de comenzar su propia compañía.

XumaK: florecer

En febrero de 2004, Marcos fundó XumaK, empresa experta en marketing digital y comercio electrónico. La primera sede de la compañía fue una habitación de la casa de Andrés, hermano mayor de Marcos, quien también le ayudó a definir el nombre de la empresa.

“XumaK significa florecer en q’anjob’al. Todo eso es un símbolo. Lo que yo quería era un nombre en q’anjob’al porque eso me iba a recordar de donde soy. XumaK es súper cool y después de tantos días nos decidimos con mi hermano por ese nombre”.

En 2008, cuando tenía una veintena de empleados y clientes en más de 10 países, la compañía atravesó una crisis financiera por lo que perdió contratos. En ese entonces la única empresa que continuó con XumaK notificó que ya no podía pagar el mismo monto, recomendando que se cambiara la sede a otro país para disminuir los gastos de operación. En Latinoamérica las opciones más viables eran Argentina y México, pero al final Marcos optó por Guatemala.

Actualmente Xumak tiene base de operaciones en Guatemala, Estados Unidos y Colombia, y cuenta con más de 70 empleados en sus tres sedes. Tiene clientes en más de 25 países entre los cuales figuran Televisa, Telcel y Latam, también hay bancos y aseguradoras.

Algunos de los clientes de XumaK están entre las 500 empresas más importantes del mundo. En 2018 su facturación estuvo entre US$5 millones y US$8 millones.
El plan de XumaK es continuar en el comercio electrónico, enfatizando que en Estados Unidos únicamente el 10 por ciento de las empresas que podrían vender online, lo hacen. “Es un mercado que no se acabará y por eso quiero seguir en ese campo, quiero ser una autoridad”.

El CEO de XumaK explica que a corto plazo espera expandir su modelo de negocios a las medianas empresas, ya que es un campo bastante amplio, también duplicar el personal. Otro proyecto a corto plazo será inaugurar una nueva sede en Centroamerica, pero aún evalúa las opciones entre El Salvador, Nicaragua y Honduras.

“El próximo año duplicaremos el número del personal, de aquí a cinco años tendremos entre 500 a 600 personas, eso es parte del plan que vamos a implementar en noviembre. También esperamos abrir las nuevas sedes en Centroamerica”, detalló Antil. A decir de Marcos, si XumaK no obtiene los resultados estimados, lo verá como un aprendizaje, ya que para él las situaciones adversas son una oportunidad de madurar y crecer.

Migrar es un derecho

Durante los últimos meses se ha registrado una crisis migratoria y un ejemplo de eso son las marchas masivas de ciudadanos hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que viajan hacia Estados Unidos.

Sobre esta situación Marcos señala que migrar es un derecho, pero no debería ser una opción. “Migrar es un derecho. Nosotros salimos para sobrevivir. No fue Guatemala la que me echó, fueron las circunstancias. Es una crisis porque estamos perdiendo talento.

En Huehuetenango hemos sufrido mucho la migración. Las instituciones, las empresas y nosotros (los emprendedores) debemos crear las oportunidades para evitar la migración. Debemos irnos a las áreas rurales para darles las oportunidades a jóvenes. Nadie se va feliz dejando a su familia, te vas sufriendo. Lo haces porque es la última esperanza”.

Marcos es un ejemplo del guatemalteco que llegó ilegalmente a Estados Unidos, estudió, se superó y regresó a su país para fundar una empresa y generar empleo. ¿Qué consejo le das a los migrantes para emprender en Estados Unidos o en sus países (en el caso de los que son repatriados)?

“Un amigo me dice: Marcos, yo acá (en Estados Unidos) gano US$50.000 anuales y en Guatemala nadie me pagará eso. Entonces, yo le dije: tú no tienes que regresar a ser un empleado, mejor regresa a crear tu empresa. No vayas con la mentalidad de llegar como empleado, ve con la mentalidad de ser un empleador”, responde el empresario.

Invirtiendo en Santa Eulalia

El éxito de XumaK le ha permitido a Marcos invertir en proyectos educativos en Santa Eulalia. Para eso fundó una empresa llamada Café con Causa y todas las ganancias sirven para la contratación de docentes que imparten clases en el instituto de la comunidad. “El brazo social de XumaK es la educación y para eso creamos una empresa en donde las ganancias sirven para pagar a docentes en áreas rurales. También hemos instalado paneles solares en el instituto y equipo de computación”, explica el experto digital.

Para 2020 tiene contemplada la rehabilitación de un instituto en San Mateo Ixtatán, Huehuetenango, para lo cual se firmó un convenio de cooperación con el ministerio de Educación con el objeto de contratar docentes y cubrir los servicios básicos como electricidad y agua potable.

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‘Migrante’: Libro que cuenta una vida

Durante tres años Marcos trabajó en su libro en el que relata el origen de su familia, sus primeros pasos en Santa Eulalia, su travesía para llegar a Estados Unidos, lo difícil que fue crecer en un ambiente de discriminación y el deseo constante de superación.

La primera presentación del libro se hizo en Santa Eulalia, luego en la cabecera departamental de Huehuetenango para finalizar en la Ciudad de Guatemala. En los tres lugares hubo una asistencia masiva. “En Santa Eulalia asistió casi todo el pueblo”, relató.

A través de su libro busca transmitir el mensaje de que nada es imposible. “Estoy compartiendo mi experiencia en donde digo que todo es posible en esta vida. Existe el sueño americano, pero por qué no crear nuestro sueño guatemalteco. Lo que transmite este texto es esperanza”.

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