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Fecha de publicación: 2019-05-26
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Especial E&N: Así se construye la nueva ciudadanía empresarial centroamericana

En la agenda que impulsan las organizaciones promotoras de la Responsabilidad Social de la región, y que implementan las cerca de 1.000 empresas e instituciones que hacen parte de la red Integrarse, destacan temas como compliance, normativas por la transparencia y contra la corrupción, inclusión laboral, equidad, mejora de las condiciones de vida de colaboradores, derechos humanos y trabajo con las comunidades.

Por Velia Jaramillo, estrategiaynegocios.net

Como ciudadanos corporativos, con derechos y deberes, las empresas están llamadas a involucrarse y ser parte de las soluciones frente a los retos de la región, y a responder a la demanda ciudadana de asumir y minimizar sus impactos, actuando como ciudadanos responsables. Así avanza la nueva ciudadanía empresarial centroamericana.

Es un hecho. La ciudadanía empresarial crece como tendencia entre las empresas centroamericanas. Al asumirse como ciudadanas con derechos y obligaciones, las compañías amplían su compromiso por impactar positivamente en sus entornos sociales, por minimizar sus impactos. Miden, reportan, comunican.

El elemento clave es ciudadanía empresarial, convertirse en empresas o empresarios ciudadanos con derechos y deberes. Las compañías“ están siendo tremendamente retadas. El entorno cambió. El significado de lo que hacemos es otro. Y el rol que les toca asumir exige una reinterpretación de la empresa frente a la sociedad”, propone Italo Pizzolante Negrón, experto en el tema. Para los empresarios, “el imperativo es ser parte de la solución y no parte del problema”, advierte.

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Hoy, la RSE o Sostenibilidad consiste en incorporar consideraciones sociales, ambientales y de gobernanza en la toma de decisiones de las empresas, buscando que reduzcan sus impactos sociales y ambientales y maximicen su contribución al desarrollo de sus países, plantea Olga Sauma, directora ejecutiva de la Asociación de Empresas por el Desarrollo en Costa Rica (AED).

En El Salvador, FUNDEMAS ha adoptado e impulsado la definición de la Responsabilidad Social, establecida en la Norma ISO 26000, la que se define como la responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones causan en la sociedad y el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente. “En El Salvador y en la región, el concepto de RSE ha evolucionado. Las compañías ya hablan de “sostenibilidad” lo que consiste en desarrollar una gestión empresarial, considerando los aspectos económicos, sociales y ambientales de sus operaciones”, explica Luis Cerón, gerente de comunicaciones.

Tan en boga está la ciudadanía empresarial, que el Centro para la Acción de la RSE en Guatemala (Centrarse) lo convirtió en el tema de su Foro RSE 2019, “TransformaRSE para
cambiar Guatemala”, apuntando a la responsabilidad de los empresarios de ejercer una
ciudadanía empresarial responsable e íntegra.

Centrarse lanzó en 2018 los cinco Principios de Ciudadanía Empresarial Responsable:
(1) Priorizar la búsqueda del bien común,
(2) cumplir la ley y motivar su cumplimiento,
(3) actuar éticamente y ejercer liderazgo,
(4) promover diálogo y participación ciudadana, como empresa y como individuo, y
(5) reforzar el compromiso con el desarrollo sostenible a través de gestión de la RSE.

La organización “busca brindar a las empresas herramientas para que incorporen un modelo de gestión sostenible, y para lograrlo necesitamos adoptar un proceso consciente de transformación en el que sumemos los principios ciudadanos a las prácticas empresariales”, afirmó su presidente, Federico Barquero.

TRANSPARENCIA, ÉTICA, CULTURA DE LEGALIDAD

La adopción de programas de cumplimiento ético, legal y sostenible –Compliance-, es
otra línea que promueven instituciones de RSE y adoptan empresas de la región, de cara
a una ciudadanía que reclama a las empresas –y a los empresarios- impulsar la transparencia, la ética y la legalidad en sus negocios, y en la relación con gobiernos y partidos políticos.

Son temas especialmente fuertes en Centroamérica, y en Guatemala, en donde “el contexto ha evidenciado la necesidad de comportamientos éticos y una cultura de legalidad”, afirma Juan Pablo Morataya, director de Centrarse.

“Los últimos cinco años fueron un parteaguas para entender el rol que jugábamos las empresas en ciertas dinámicas, la enorme necesidad de tener sistemas de control al interior de las organizaciones, para prevenir que malas prácticas o prácticas poco transparentes, con tráfico de influencias o de otro tipos estén cometiendo. La lección fue muy dura y se aprendió”, aseguró Morataya.

La respuesta desde Centrarse ha sido el impulso de una mesa de compliance (cumplimiento) que guía a sus afiliados en el fortalecimiento de su gobierno corporativo y la adopción de prácticas anticorrupción, reforzamiento de la transparencia y rendición de cuentas.

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En Honduras, las empresas afiliadas a la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social (Fundahrse) también avanzan en acciones anticorrupción y que buscan fortalecer la ética corporativa, afirma Bruce Burdett presidente de la junta directiva. Entre los programas desarrollados destacan la adopción de códigos de ética; políticas anticorrupción y soborno; política de terceras partes; códigos de conducta en los negocios; manuales de
cumplimiento y políticas de Derechos Humanos.

Muchas empresas han instaurado un Comité de Ética que se encarga de la revisión y respuesta de las denuncias recibidas y de proteger la confidencialidad del informante, así como la figura de Oficial de Cumplimiento, el cual se encarga de darle el seguimiento a la implementación y ejecución de capacitaciones; seguimiento, monitoreo y evaluación sobre el tema de ética en la empresa, detalló Burdett.

Fundahrse identificó que los códigos de ética de las empresas hondureñas abordan una amplia gama de temas como: los principios básicos para guiar la conducta de cada colaborador; los valores institucionales; principios relacionados con el medio ambiente; orientación sobre la forma en que la empresa desea actuar en relación con sus clientes, socios, colaboradores y la sociedad en general; prohibiciones de prácticas ilegales; promoción de la transparencia; respeto a la propiedad intelectual; prohibiciones y sanciones a los colaboradores involucrados en el soborno o favorecimiento de agentes públicos.

En El Salvador, la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS) desarrolla metodologías y acompañamiento a las corporaciones para crear instrumentos que contribuyan a que sean éticas y transparentes y apoya en el desarrollo de códigos de ética. “Muchas empresas están apostándole a ser transparentes, a rendir cuentas a sus públicos de interés, lo que no solo es importante, sino que además representa una sólida gobernanza”, indicó Luis Cerón, gerente de comunicaciones.

Mientras que en Panamá “las empresas que están dentro de Sumarse son conscientes en su gran mayoría de que el punto de partida de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es el cumplimiento de la ley. “Sobre todo en la gran empresa panameña estamos viendo un compromiso real por elevar los niveles de transparencia, por responder a las necesidades o a los cuestionamientos en los diferentes grupos de interés, porque se entiende que esto es básico para la sostenibilidad de cualquier negocio”, dijo Bruno Basile, director de comunicaciones de Sumarse.

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Advirtió: “Vivimos hoy en un mundo hiper-conectado, en donde cada vez más se hace difícil esconder una mala gestión o una insatisfacción de algún grupo de interés. El sector privado es consciente de esto“.

INCLUSIÓN, BiENESTAR DE COLABORADORES, MUJERES: LA AGENDA RSE EN CENTROAMÉRICA

¿Por cuáles ejes transita la agenda RSE en Centroamérica? De acuerdo a INTEGRARSE, la red que agrupa a las organizaciones de RSE en Centroamérica, incorpora temas como empleo de calidad, la adopción de estándares internacionales de mercado, innovación para la sostenibilidad, estrategias de sostenibilidad, comunicación responsable, bienestar en la empresa, derechos humanos, reducción de pobreza, e inclusión laboral.

Entre las empresas salvadoreñas, desde la percepción de FUNDEMAS, existe un gran avance en materia de colaboradores. Las compañías implementan acciones para mejorar su calidad de vida dentro de la empresa, y algunas buscan alternativas para contribuir a mejorar sus condiciones fuera de ella, impactando positivamente en los círculos familiares.

En cuanto a su relación con la comunidad, muchas compañías salvadoreñas están pasando de donaciones específicas a proyectos de desarrollo de manera estratégica y sostenible. Ahí se inscriben proyectos para la prevención de violencia o para la generación de emprendimientos y empoderamiento comunitario.

En 2019, FUNDEMAS adoptó como uno de sus ejes relevantes de trabajo: el de inclusión. Frente a la crisis migrante, creó una hoja de ruta para orientar y facilitar la inclusión laboral en las empresas de personas retornadas al país; y está también articulando entre las empresas salvadoreñas la inclusión laboral de grupos vulnerables como jóvenes en riesgo, promoviendo la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres y la incorporación de personas con discapacidad. FUNDEMAS está implementado una iniciativa junto a Fundación Avina para la conformación de una mesa intersectorial con más de 20 organizaciones, públicas, privadas y de sociedad civil con quienes trabaja una hoja de ruta para generar empleo en beneficio de la población migrante retornada a El Salvador.

En Costa Rica, “Ha habido avances importantes en temas de gestión de impactos ambientales, balance de vida trabajo y calidad de vida para los colaboradores y hemos visto avances en temas de inclusión laboral de personas con discapacidad”, observó Olga Sauma, directora ejecutiva de AED.

Otra iniciativa de gran relevancia en Costa Rica ha sido la Alianza de Mujeres Empresarias, un proyecto cofinanciado por BID FOMIN Costa Rica, el Banco Nacional de Costa Rica y BAC Credomatic, teniendo como unidad ejecutora AED. El proyecto capacitó a ejecutivos y ejecutivas de servicio al cliente de los bancos participantes, se analizaron las mejores prácticas de atención a las mujeres empresarias a nivel internacional y se pusieron en marcha planes para la incorporación de las mismas.

Se trabajó en el acompañamiento a empresas lideradas por mujeres, con más de 170 beneficiarias recibiendo capacitación para el desarrollo empresarial, mentoría, coaching, participación en Ruedas de Negocios nacionales e internacionales y fondos no reembolsables para asistencia técnica que les permitan crecer en ventas y generación de empleo.

En Panamá. “La estrategia de inclusión laboral de personas con discapacidad cumple ya su quinto año de ejecución. Más de 30 empresas panameñas desarrollan una política de inclusión y la incorporan dentro de sus planes de reclutamiento y de recursos humanos”, detalló Basile, de Sumarse.

La organización igualmente impulsa los temas enfocados en la igualdad de género dentro de las empresas panameñas. “Estamos alineando a las diferentes organizaciones afiliadas en torno a los Principios de Empoderamiento de la Mujer, una iniciativa de ONU mujeres y del Pacto Global de las Naciones Unidas. Se busca a través de una serie de métodos y sensibilizaciones, que las empresas incorporen estos principios a la hora de la contratación de personal y para impactar en el trato que se le da a la mujer dentro de la empresa”, amplió el director de comunicaciones.

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Otra tendencia es a adoptar procedimientos de avanzada con estándar es más rigurosos, en Guatemala porejemplo,las empresas están adoptando los estándares del Banco Mundial respecto a vinculación con comunidades, o adoptando nuevos estándares en gobierno corporativo, destacó su director.

“Las empresas panameñas cada vez están más maduras en términos de responsabilidad
social, porque entienden qué se trata de obtener una sostenibilidad a largo plazo. En la
medida en que la empresa aprende esto, gestiona los riesgos de su operación de una mejor manera y puede hacer que su negocio sea más rentable, sobre todo entendiendo que vivimos en una sociedad donde el consumidor cada vez les está exigiendo más, no solamente en términos de calidad del producto sino en cuanto a la responsabilidad que tienen sobre la forma como producen o presta sus servicios”, anotó Basile.

LA NUEVA AGENDA


En AED CostaRica, una de las organizaciones que en la región han marcado tendencia en materia de Responsabilidad Empresarial, se están abordando temas nuevos como movilidad sostenible y descarbonización de los negocios. “La agenda global para el desarrollo sostenible, mejor conocida como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a los que adhirieron 193 países que conforman las Naciones Unidas y que nos marcan una hoja de ruta para el desarrollo más inclusivo y equitativo en los siguientes años, nos cuestiona cuál debe ser el rol del sector empresarial ante los desafíos que presenta esta agenda”, indicó Sauma.

Otro tema que viene cobrando cada vez mayor relevancia en el ámbito de la Responsabilidad Social de las empresas es la gestión de los derechos humanos y su vínculo a los procesos empresariales, destacó la vocera de AED. También en Guatemala el tema de gestión de derechos humanos y empresas es fuerte. En Centrarse “tenemos empresas que adoptaron los Principios Rectores sobre Empresa y Derechos Humanos de la ONU,”, hizo notar su Morataya.


Entre los afiliados a Sumarse en Panamá, cada vez más empresas trabajan el tema de la gestión del bienestar de sus trabajadores. “Están yéndose más a una línea de autodiagnóstico, de poder medir internamente cómo se encuentra su fuerza laboral para poder ofrecer soluciones de distintos tipos, que van desde atacar los temas de manejo financiero de los colaboradores, sensibilizarlos en entorno a temas de promoción de la igualdad de género, de la inclusión de la mujer en la vida laboral. Vemos también como las afiliadas están mostrando interés por los temas de inclusión de minorías, grupos LGBT, indígenas migrantes. Los temas de inclusión comienzan a tener mayor amplitud”, dijo el director de comunicaciones.

Actualmente, la innovación es parte del día a día de las empresas, la mayor parte de
estas han incorporado procesos, programas e incluso áreas completas de trabajo dedicadas a la innovación. “Lo que no está ocurriendo necesariamente en Costa Rica, que si se ve en otros países, es que la innovación esté alineada con la sostenibilidad. Es decir que los procesos de innovación se piensen con una óptica de sostenibilidad que busque diseñar soluciones de negocios para solventar los principales de safíos que enfrenta nuestro país y la sociedad en general”, advirtió Sauma.

RETOS: LOS EJES PENDIENTES


¿Cuáles son los ejes pendientes, los temas que se requieren con urgencia incorporar a la
agenda responsable en Centroamérica? Los líderes de la RSE responden.

Para Bruce Burdett de Fundahrse la agenda vinculada con el medio ambiente sigue
siendo un reto. “Las empresas podrían establecer programas, políticas y mecanismos de
identificación, mitigación, control y seguimiento sobre los impactos reales y potenciales
generados por su operación al medio ambiente.

Poner mayor atención a los temas de mitigación y adaptación al cambio climático para trabajar en conjunto con el Gobierno, ONGs, sociedad civil y otras partes interesadas,
y desarrollar programas sociales y ambientales más sostenibles y menos filantrópicos”,
propuso.

“Está pendiente abordar la gestión sostenible de la cadena de suministros, y la elaboración de informes de sostenibilidad como ejercicio de transparencia y rendición de cuentas entre empresas que están trabajando temas de Responsabilidad Social y sostenibilidad. Otro reto importante es pasar de medir procesos y resultados, a desarrollar mediciones de impacto que permitan evidenciar verdaderos cambios a lo largo del tiempo”, estimó Sauma de AED.

Pero quizás el reto más importante en temas de RSE es acelerar el paso, lograr pasar de un número limitado de empresas líderes que están tomando pasos significativos para gestionar sus negocios de manera responsable y sostenible a que todas las empresas de todos los sectores en Centroamérica tomen consciencia del sentido de urgencia y de la necesidad de cambiar la forma en que hacen negocios, concluyó Bruno Basile, desde Sumarse.

Italo Pizzolante: El nuevo rol de la empresa frente a la sociedad


Las empresas en el planeta –y en la regiónse enfrentan a un nuevo entorno que las reta. “El entorno cambió. El significado de lo que hacemos es otro. Y el rol que nos toca asumir exige una reinterpretación de la empresa frente a la sociedad”, apunta Ialo Pizzolante, fundador de Pizzolante Estrategia + Comunicación.

Las compañías deben enfrentarse a una caída de la confianza. Aumenta la falta de
confianza en las instituciones, se cree más en las individualidades que en las instituciones,
en los reformistas que en el status quo, más en las fake news que en lo que comunican
realmente las empresas, acusa.
También deben asumir los impactos de la “dictadura del algoritmo”, que Pizzolante explica así: “La inteligencia artificial me regresa en Internet lo que yo creo que quiero saber, Internet me regresa información de lo que cree que me va a interesar, esa dictadura del algoritmo hace que las posiciones polarizadas sean cada vez mayores, producto de la percepción de que lo que me llega a mi computadora o teléfono es real, y muchas veces no lo es”.

En ese ambiente de desconfianza, hay una demanda social donde la gente aspira a estar mejor, que no ha sido satisfecha. Una insatisfacción que –a decir del experto- han utilizado fuerzas populistas para crecer con posturas y ofertas engañosas. “Hay un populismo y proteccionismo creciente, un nacionalismo creciente, una polarización creciente en un ambiente de desconfianza”.
La segunda tendencia es clave: resignificación. “Lo que hacíamos antes frente a la sociedad hoy tiene interpretaciones distintas. Tengo estar muy pendiente de cómo se entiende lo que yo estoy haciendo, como me vinculo con los medios, con la sociedad”, propone Pizzolante.

En síntesis, la reputación, que es la consecuencia final de la confianza, funciona “cuando las actuaciones empresariales o institucionales se potencian con el esfuerzo por comunicarlas, pero entre más complejo sea el entorno más actuaciones bien comunicadas tienen que hacerse, para que eso sea sostenible y la reputación sea positiva”.

Pizzolante recomienda “Trabajar en equipo y en network con otras instituciones, con otras
empresas, para intentar impactar positivamente el entorno”. La primera acción de las compañías para apuntalar su reputación debería ser no hablarle a los de afuera, sino a los de adentro, conectarlos con los valores y el propósito de la empresa. Luego trabajar con
proveedores y las comunidades que rodean a la compañía. “La palabra clave es tomar
consciencia del impacto positivo que pueden generar sus actuaciones en el modelo de país en que se quiere vivir. Las empresas deben ser parte de las soluciones, interviniendo con transparencia, con inclusión, con respeto por las diferencias, actuando como ciudadanos corporativos responsables, que tienen derechos y deberes. Tienen el derecho de que se analicen sus actuaciones tomando en cuenta el contexto real. A futuro deben asumir su rol, promover organizaciones que transforman y que contribuyan a mejores sociedades”, resumió Pizzolante.

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