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Fecha de publicación: 2016-10-14

El arte de ser una mamá y profesional

La profesionalización de la mujer trajo consigo innumerables beneficios, pero también un dilema que enfrentamos todas aquellas que somos mamás y trabajamos fuera de casa.


Por 5días.com.py

¿Es posible cumplir con las exigencias de la maternidad sin descuidar la actividad laboral y viceversa?

Con dos hijos, dos empresas familiares en las que estoy involucrada y un proyecto personal e independiente, como mi agencia de PR, llevo años tratando de encontrar un equilibrio entre los roles de mamá y profesional.

Reflexionemos juntas sobre algunas pautas que pueden ayudarnos a no perder nada en el camino:

Lidiar con la culpa

El tiempo apremia. Vamos puntualmente al acto del colegio por el Día del Folclore, esperando que nuestros hijos sean los primeros en bailar para darles un beso, felicitarlos, ayudarles con el traje y despedirnos. Pero no… los minutos pasan, todo se retrasa y ¡ya es hora de llegar al trabajo! Nos perdimos ese momento y de seguro, más tarde, recibiremos la queja: “¡¿Por qué te tuviste que ir, mamá?!”

Desde que me convertí en madre, una de las cosas más difíciles fue tratar de no culparme por perder algunos momentos del día a día de los chicos. Algo que funcionó para mí, fue recordar y recordarles que una de las razones por la que trabajo es para darles un futuro: educación, cubrir sus necesidades básicas y, además, dejarles un ejemplo de superación. Es algo que tengo conversado con los niños y sé que valoran mi esfuerzo por ser feliz, acompañarlos y buscar brindarles lo mejor.

Recurrir a la familia

Una de las ventajas de nuestro país es poder contar con abuelos y familiares que colaboran gustosamente en la crianza de nuestros hijos. Si los horarios son demandantes, ganemos tranquilidad pidiendo apoyo a la pareja o a parientes de confianza para buscar a los chicos del colegio o de sus actividades extracurriculares.

Organizarse

Ser mamás exige estar atentas a las reuniones y tareas del colegio, los cumpleaños de los amiguitos y sus regalitos, las citas médicas, los medicamentos si están enfermos, los horarios de las actividades deportivas y artísticas… Para no perdernos de nada, armemos una agenda, ya sea a la antigua (pesada y de papel) o en el celular. Organicemos el día a día, priorizando las actividades importantes, de manera a optimizar el tiempo.

Calidad versus cantidad

Cuando me tomé mis primeros y únicos meses sabáticos, aprendí que no siempre cantidad significa calidad. Muchas veces estamos en casa, pero no prestamos atención a nuestros hijos. Intentemos que cada minuto cuente. Mantengamos lejos por un rato el celular, preguntemos qué aprendieron hoy, qué disfrutaron hacer y qué cuentan sus amigos. Los sábados y/o domingos participemos de actividades recreativas o de ocio en familia, para recargar energías para la semana entrante.

Ser productivas

Evitemos distracciones en la oficina. Si establecemos prioridades y trabajamos eficientemente, vamos a lograr terminar el día laboral con el suficiente tiempo para disfrutar de actividades personales y con la familia.

Tiempo para nosotras

Para que nuestros hijos sean adultos felices, deben convivir con madres felices. Así que nuestro bienestar influye directamente en ellos. Con ese fin, es importante encontrar el tiempo para hacer aquello que nos gusta: un hobby, la práctica de alguna actividad física para estar saludables o alguna salida en pareja o con los amigos. Todo eso nos llevará a despertar a nuestros hijos con una sonrisa cada mañana.

Escrito por Stephanie Hoeckle, directora de la Agencia de PR Oui Oui, publicado originalmente en 5dias.com.py

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