Finanzas
Fecha de publicación: 2021-09-21

Opinión: El Salvador pone sobre la mesa la regulación de criptomonedas

El Latam Regional Manager de ECIJA expone si el bitcoin debería de ser abordado por los bancos centrales u organismo con competencias financieras similares.

Por Mauricio París, Latam Regional Manager ECIJA


El efecto mediático de la Ley Bitcoin en El Salvador no puede negarse. Todos los medios internacionales han dado cobertura a la entrada en vigor de esta legislación, que sin duda coloca a ese país como pionero en materia de criptomonedas, generando reacciones positivas y negativas, pero, sobre todo, una enorme expectativa respecto al globo de ensayo que el presidente Bukele ha lanzado con esta legislación que deja más dudas que respuestas.

¿Qué es lo novedoso en El Salvador? El país no es el primero en emitir regulaciones relacionadas con criptomonedas. Otros países como Japón, Corea del Sur o la propia Venezuela lo han hecho ya. Lo novedoso de la regulación salvadoreña es, principalmente, que les confiere a las criptomonedas el reconocimiento legal de moneda, es decir, de dinero.

¿Deben los países del área seguir el ejemplo y regular su uso? Para potenciar el uso de las criptomonedas, y sobre todo su aprobación, o al menos no obstrucción por parte de las entidades públicas competentes, probablemente la respuesta más realista es que sí, debería emitirse una regulación básica tendiente a reconocer jurídicamente una realidad tecnológica y social en franco crecimiento, ni limitándola ni imponiéndola.

¿Para qué regularlas? Para dotar a las criptomonedas de un mínimo de garantías, y, por ende, atribuir seguridad jurídica a los operadores que decidan emplearlas, o estructurar proyectos utilizándolas. También, será del interés de los gobiernos el aspecto tributario de las criptomonedas, para tasarlas con impuestos de ganancia de capital o renta.

¿Quién debería regularla? Sin duda es un tema que debería ser abordado por los bancos centrales u organismo con competencias financieras similares, escuchando al sector privado y prestando atención a la regulación internacional. Es un tema técnico, que no debería ser tomado a la ligera ni dejada a la creatividad política, como pareciera ha sucedido en El Salvador.

¿Cuándo regular? Esto es muy importante de considerar, y no debe entrarse en una carrera regulatoria ni en la trampa de la cobertura mediática. Las criptomonedas no son nuevas, hace más de 10 años que se dio la primera transacción con ellas, al adquirirse dos pizzas por 10.000 bitcoins en 2010. Sin embargo, son un fenómeno estructurado sobre una tecnología que aun está en desarrollo: el blockchain, y a la que aun le hace falta camino por recorrer. Por ejemplo, la Unión Europea, que es la meca regulatoria del mundo, discute desde 2019 una propuesta de reglamento de 126 artículos para la regulación de criptoactivos – concepto que abarca no solo las criptomonedas sino también los tokens-, conocida como MiCA (markets in crypto-assets) que, en mi criterio, debe tomarse muy en cuenta a la hora de regular esta materia a su debido tiempo.

¿Cómo administrar los riesgos asociados a su uso? Las criptomonedas también tienen mala prensa, principalmente por la facilidad para movilizarlas y las dificultades en su trazabilidad, que permiten la comisión de hechos ilícitos haciendo uso de ellas. Sin embargo, si se analiza en detalle, esos mismos riesgos ya existen con otros medios de pago, incluyendo el efectivo. El otro factor determinante de su mala prensa son los esquemas ponzi y otro tipo de estafas que se fundamentan en buena medida en el desconocimiento de los usuarios. En mi criterio, el hecho ilícito se puede dar con el uso o no de criptomonedas, estas son simplemente herramientas que se utilizan por los criminales. El otorgarles seguridad jurídica más bien debería incidir en una mejor protección de los consumidores.

Por último, no debe perderse de vista que las criptomonedas son una parte, si se quiere residual del blockchain, que es la tecnología que está cambiando las reglas del juego, y permitiendo la anhelada evolución del internet de la información al internet del valor.

Para los países centroamericanos, los criptoactivos pueden llegar a ser una verdadera herramienta para el desarrollo, con una debida regulación que proteja a los consumidores y al sector financiero. El Salvador, país en donde solo el 30% de la población está bancarizada ha decido darnos una premier, aprovechemos la oportunidad y analicémosla con detalle.

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