Finanzas
Fecha de publicación: 2021-04-05

Fondos de capital de riesgo: Una oportunidad de inversión

Como mínimo, cada fondo debe tener un activo neto de US $3 millones y cinco inversores con participaciones no menores a US $50.000.

Por Pablo Balcáceres – Inteligencia E&N

Entre las nuevas oportunidades de inversión para los consumidores destacan los fondos de capital de riesgo, que ya pueden emitirse en Costa Rica. Esta figura abre las puertas para que los administradores de fondos adquieran valores de empresas que no están listadas en bolsa de valores.

La normativa que avala a los fondos de capital de riesgo se aprobó en noviembre del año pasado. El mercado bursátil costarricense se volverá más inclusivo, pues los fondos amparados en esta nueva figura deben invertir por ley una parte en pequeñas y medianas empresas.

Tradicionalmente el mercado de capitales no estaba enfocado en pymes, los costos económicos no hacen viable que las pymes vengan directamente, pero a través de una figura de fondos de capital de riesgo podríamos ayudar indirectamente a este sector”, dice María Brenes Quesada, directora de Desarrollo y Relaciones Corporativas de la Bolsa Nacional de Valores de Costa Rica (BNV).

Por sus características, los fondos de capital de riesgo van dirigidos hacia inversores profesionales. Como mínimo, cada fondo debe tener un activo neto de US $3 millones y cinco inversores con participaciones no menores a US $50.000.

Las políticas de inversión de esta nueva figura delinean que se puede invertir en acciones, obligaciones simples o convertibles, créditos a las empresas promovidas, así como en títulos valores. Al menos el 67 % del fondo debe estar colocado en las empresas promovidas. Por lo menos dos compañías deben recibir la inversión, una de ellas tiene que ser pyme.

PARA INVERSORES PROFESIONALES

“El capital de riesgo no garantiza su devolución a través de un instrumento de deuda; el inversionista obtiene acciones, se vuelve socio del emprendimiento y el retorno de su inversión queda amarrado al buen desempeño de la empresa”, advierte Francisco Pérez, director del Centro de Emprendimiento de INCAE. Por esto, es normal que un fondo de este tipo obtenga un 5 %, 20 % de la empresa a cambio de su inversión. Su retorno puede no estar asegurado, pero al ingresar en fases tempranas de desarrollo le expone a fuertes ganancias si el emprendimiento evoluciona con éxito.

Pérez recuerda el caso de WhatsApp. Sequoia Capital invirtió US $60 millones en la startup, tres años después cuando Facebook lo compró la inversión le dejó US $3.000 millones en ganancias. “El potencial que tiene esta unión de una empresa dinámica y la inversión en capital de riesgo es inmensa”. No hay que creer erróneamente que todas las inversiones dejarán lucro, pero sí está demostrado que tan solo una puede hacer recuperar lo invertido y más, explica.

La inversión en capital de riesgo en América Latina en 2019 ascendió a unos US $4.063 millones, un equivalente al 0,09 % del PIB. “El crecimiento en las transacciones se ha duplicado en un período de cuatro años”, dice Pérez. El mecanismo representa una gran oportunidad para invertir en firmas como ‘startups’, en un mercado que no se limitará a Costa Rica, sino que estará abierto al mundo. “Ya hay dos fondos que se están armando, uno que va a ir enfocado al sector hotelero, en la parte turística, y otro que es un fondo multisectorial”, adelanta Brenes, de la BNV de Costa Rica.

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Si bien la regulación comanda invertir en las pymes, queda abierto el panorama a empresas de todo tipo que estén fuera de bolsa. Se puede abarcar a compañías ya consolidadas, maduras, o en expansión. Incluso a las empresas familiares, expone Víctor Chacón, director ejecutivo de la Cámara de Fondos de Inversión de Costa Rica (CAFI).

“Puede ser que la empresa familiar le venda al fondo de capital de riesgo un 25 % o 30 % de acciones, y acepte a este nuevo socio en algún comité, le darían un asiento en el ‘board’, etc. Entre ellos podrían hacer un convenio: si dentro de 5 o 6 años quieren vender las acciones, firmar una opción para que la preferencia en la compra vuelva a la familia”.

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En Costa Rica ha sido un logro especial que los capitales hayan acudido a los fondos de inversión, ante la incertidumbre por el COVID-19. Hace unos 15 años, un nubarrón de dudas giraba en torno a los fondos de inversión, ya que no lograron superar su primera prueba de fuego. En sus primeros años, la iniciativa visionaria adolecía de carencias técnicas. Los costarricenses lo aprendieron de la manera más dura: con una crisis entre 2003 y 2004. En 2020, los fondos de inversión costarricenses enfrentaron la situación en una posición completamente diferente: niveles de liquidez muy sanos y un perfilamiento del cliente más exhaustivo.

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