Finanzas
Fecha de publicación: 2021-04-04

Especial Inversiones 2021: Más que una crisis, la pandemia de coronavirus fue un ‘reset’

Para este año se dan mejores expectativas en la región de Centroamérica. Conversamos con los expertos.

Por Pablo Balcáceres – Inteligencia E&N

En Centroamérica, los inversionistas han acumulado posiciones de dinero en efectivo, o de alta disponibilidad. Muestra de ello es que los depósitos en el sistema bancario en las distintas plazas de la región se han abultado. Todo ese dinero espera cada vez más ansiosamente redirigirse hacia otras actividades más rentables, en la medida que se recupere la confianza por la reactivación económica.

El miedo ya se está yendo, eso es lo que creemos, y todo ese ahorro se va a desplegar en la medida que entren las vacunas contra el coronavirus. La gente que ahorró en ‘cash’, o en certificados de depósitos obligadamente tendrá que buscar negocios. Con las tasas de interés bajas será muy difícil vivir solamente de las rentas de los ahorros”, plantea Paulo de León, director de Inteligencia Económica y Financiera de Central American Business Intelligence (CABI), en Guatemala.

Especiales E&N: ¿Qué se hizo con el dinero durante una pandemia mundial?

¿Hacia qué rubros se comenzará a dirigir ese dinero?

La diversificación se mantiene como una base guía para la inversión del capital. “Siempre hay que ser cauto, no mover el 100 % de tu depósito a una inversión, sino moverlo entre distintos emisores”, aconseja Roberto Valdivieso, gerente de Estructuración de Emisiones de Hencorp Valores.

En qué sectores invertir requiere de un análisis del inversor. “Entra bastante en el detalle, creo que las calificadoras de riesgo te dan una buena perspectiva sobre a qué estás entrando, es mejor buscar asesoramiento en una casa de bolsa como la nuestra”, dice Valdivieso.

En el plan de inversiones 2021, el principal punto de partida depende del diagnóstico. “La primera pregunta es que te guste. Hay oportunidades en todos los rubros. Si estoy del lado del comprador, necesito buscar oportunidades en el área que quiere específicamente, y la ganancia va a estar en cómo se compra, por cuánto se compra y cuál es el valor estratégico”, describe Samuel Quirós, socio ejecutivo de The Network Company, un banco de inversión basado en El Salvador, con amplia experiencia en fusiones y adquisiciones.

En el caso de adquirir empresas o de una fusión, hay que ver más allá de los números sobre el papel. “Mi filosofía es entender no solo cuál es el valor de la compra, sino el valor estratégico. Mi experiencia es que al valor estratégico se le saca más del 50 % que simplemente verlo como un análisis de una presentación en Excel”, estima Quirós.

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No se trata solamente de vender un producto o servicio de manera digital, sino también de los planes de servicios postventa.

“El servicio al cliente más que nunca es algo innegociable y en la medida que el consumidor perciba ese valor agregado o que está apoyando a una causa se sentirá más comprometido para comprar o usar nuevamente el producto o servicio”, vaticina Girón. Se trata de un año en el que los riesgos de rebrote de la pandemia se mantienen vigentes.

“En el corto plazo me enfocaría en productos y servicios de primera necesidad, como médicos, abarrotería, salud, caña de azúcar, alimentos y otros relacionados. Dependiendo de las condiciones de mercado y la evolución de la pandemia consideraría nuevas oportunidades”, reflexiona Julio Girón, gerente de Riesgos Banca Empresa de Banco Promerica en El Salvador.

Digitalización acelerada

Más que una crisis, la pandemia de coronavirus fue un ‘reset’, piensa Quirós. “El 2020 fue como desconectar la computadora y volverla a conectar, realmente no lo he visto como una crisis”.

El COVID-19 aceleró temas que ya estaban presentes en las hojas de ruta de las empresas, pero que se mantenían aún como puntos pendientes en la agenda. El tema de mayor impacto, la digitalización. Y es que la digitalización no solo viene a suplir la necesidad de conexión entre empresas y clientes, gobiernos y ciudadanos, sino también abre las puertas a mejorar la productividad, una de las mayores brechas entre países desarrollados y países en vías de desarrollo.

“En el tema tecnológico, la gente ha venido posponiéndolo o le ponen parches, y a los que más les ha pegado la crisis ha sido a los que han venido retrasándolo”, observa Quirós.

En los próximos años, la digitalización no hará más que profundizarse, y las empresas que inviertan mejor en esa transformación se fortalecerán con mejores niveles de productividad.

El factor de inversión pública será clave para mejorar la competitividad, a través de la infraestructura que tanto le falta a Centroamérica, como también en mayor apertura a la adopción de las nuevas tecnologías.

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