Finanzas
Fecha de publicación: 2020-10-26

Exor Latam: 'Todos los países tomaron deuda con mucha firmeza y el año que viene van a tener que seguir'

La región tiene grandes desafíos, muchos de ellos retos compartidos con gran parte del mundo. En los próximos meses será determinante lograr un balance entre la emisión de deuda, la reorganización del gasto público y el estímulo de las economías. Lo advierte César Addario Soljancic, vicepresidente regional para Centroamérica y el Caribe de Exor Latam

Por Estrategia&Negocios para Exor Latam

Acompañado de su infaltable mate y con una vista hacia una de las zonas de más rápido desarrollo en San Salvador, César Addario Soljancic conversa con Estrategia & Negocios sobre las perspectivas de Centroamérica, que atraviesa un incipiente proceso de reapertura tras la pandemia del coronavirus.

La región tiene grandes desafíos, advierte, muchos de ellos retos compartidos con gran parte del mundo. A causa del coronavirus, los ingresos fiscales se han desmoronado, y muchas naciones se han visto forzadas a recurrir a deuda, a tasas de interés más elevadas. En los próximos meses será determinante lograr un balance entre la emisión de deuda, la reorientación del gasto público y el estímulo de las economías.

Addario Soljancic se desempeña como vicepresidente regional para Centroamérica y el Caribe de Exor Latam, con un enfoque en la deuda soberana para mercados emergentes. Relata que lleva 15 años de experiencia trabajando en el mercado, un recorrido que lo ha desempeñado en Nueva York, Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo, Caracas y, desde el año pasado, en El Salvador, a través de la emisión de deuda soberana y subsoberana.

“Mi primera experiencia en Centroamérica es la emisión de los US$1.000 millones en El Salvador, lo pongo como un punto de reflexión importante. También hice la refinanciación de las facturas petroleras de los países del Mercosur, que fue bastante interesante, hemos tenido una muy buena crítica”, relata.

El profesional oriundo de Paraguay se tituló en Economía en el Illinois Institute of Technology y también obtuvo una Maestría en Finanzas en la misma entidad.

E&N: ¿Cuáles son los principales retos que comparte Centroamérica para superar la crisis del coronavirus e impulsar la recuperación con un balance fiscal?
Hay que medir cómo se entró en la crisis. Previo al Covid, la deuda de América Latina estaba más o menos en el 50 % del PIB, y en Centroamérica era del 40 %. Hoy la relación está en el 62 %; y Centroamérica, en el 55 %.

El Covid ha sido como un avión que entró en una turbulencia severa, pero Centroamérica tuvo una ventaja, que la banca estaba bien capitalizada, y eso pasó en toda la región, lo que evitó que no hubiese problemas de liquidez. Eso en lo estructural permitió sostenerse con relativa comodidad.

¿Qué es lo que se viene? Tenemos que medir tres cosas. La primera, de manera conceptual y filosófica, no se debería aumentar impuestos en coyunturas difíciles, como la actual pandemia. Creo que habrá que hacer una depuración en el gasto público y tener un control del mismo.

Lo segundo, la recuperación va a venir y el camino fiscal tiende a la ampliación del universo tributario, ya que, al comparar Centroamérica con el resto del continente, el universo de personas (naturales o jurídicas) que paga algún tipo de impuestos es muy bajo.

Y tercero, debe de haber un enfoque para la recuperación en la toma de deuda no solamente para cubrir el gasto corriente, que va a ser una necesidad en todos los países, sino también para generar algo parecido a un modelo keynesiano, que permita devolver el empleo de manera rápida.

E&N: ¿Cuánto podría demorar esta etapa crítica, en la que propone no aumentar los impuestos?

Medir el tiempo de recuperación es difícil. Me animo a decir que no va a haber una vuelta atrás a ningún tipo de cierre parecido al que se experimentó, por lo cual la economía va a rebotar. ¿Cuánto va a rebotar? Es diferente en cada país, diferente según cómo pegue en la segunda ola, diferente según sus niveles de exportaciones, lo que exporta y cómo pueden afectar esos ‘commodities’ el grado de entrada de divisas. Igualmente creo que estamos a mitad del camino de la recuperación y el 2021 será un año de transición entre lo nefasto de este 2020 y lo que viene.

E&N: En este ínterin de lo que queda de 2020 y la recuperación en 2021, ¿qué medidas se necesitan para mejorar las condiciones en 2022?

El 2020 fue un año perdido, y los presupuestos de los países van a tener brechas muy grandes todos para paliar la recuperación. Pero, a partir de los próximos presupuestos de 2021, va a haber que controlar mucho el gasto público. Y esto es una realidad mundial, todos los países tomaron deuda con mucha firmeza, y el año que viene van a tener que seguir tomándola para poder soportar los presupuestos, pero las deudas no pueden ser eternas, y van a tener que empezar con un control del gasto a partir de 2022 para que el efecto del endeudamiento no pegue tan fuerte.

E&N: ¿Cuánta deuda ha tomado Centroamérica para mitigar el impacto fiscal de la baja en la recaudación?
La región tiene un total de deuda externa de US$178.000 millones. En esta etapa de pandemia, los países tomaron del mercado financiamiento por casi US$7.000 millones repartidos de la siguiente manera: El Salvador US$1.000 millones; Guatemala US$600 millones; Costa Rica US$1.200 millones; Honduras US$600 millones; Panamá US$3.500 millones.

E&N: ¿A qué plazos ha sido esta deuda soberana?
Las emisiones en pandemia tuvieron un promedio de 10 años, y El Salvador, que considero como un éxito muy grande, ya que logró colocar a 32 años de plazo.

E&N: ¿Y en tasas de interés?
Las calificaciones tienen mucho que ver, y en ese sentido Panamá tiene una gran ventaja, se endeuda a menos del 5 % por su calificación, debido a que es grado de inversión. El resto de los países varían entre el 6 % y el 9 %, y El Salvador que tiene una calificación B- B3 B y el precedente de un default autoinducido por el gobierno pasado, y eso va a llevar muchos años recuperar. Este Gobierno que es nuevo ha tenido que pagar esa consecuencia; realmente ayudó mucho a que el impacto de tasa no sea lo elevado que muchos predijeron, por las conexiones de la nueva administración ejecutiva de El Salvador con los Estados Unidos y los grandes centros financieros mundiales.

PANORAMA PARA CENTROAMÉRICA

E&N: ¿Cuántos recursos va a necesitar Centroamérica en 2021?
Todas las recaudaciones han caído de una manera fuerte. El comparativo entre 2018 y 2019, el balance fiscal estamos hablando de que más o menos el promedio de caída de la región es del 9 %. Si la región tiene un PIB más o menos de US$279.000 millones, estamos hablando de que se van a necesitar solamente para cubrir la caída, sin recuperación, US$8.000 millones. Y si sumamos a eso un plan de recuperación podríamos estar en el doble de esa cifra.

E&N: ¿Algunos países también podrían utilizar la política monetaria?
Sí, pueden expandir el gasto con un poco más de inflación porque tienen la alternativa de emitir moneda. Obviamente hay que ver también cómo funciona, y es un dato que puede ayudar mucho a revitalizar todo, es cómo se manejen las asociaciones público privadas, porque es la manera de llevar empleo, trabajo e infraestructura sin deuda directa.

E&N: Todos los países necesitan recursos, ¿cómo conseguirlos a más bajas tasas de interés? Particularmente El Salvador, que está tomando deuda a más del 9 %.

Hay que disgregar. El Salvador no toma deuda al 9 %, porque no toda la deuda es a esa tasa. La colocación en el mercado a 32 años fue al 9 %. El promedio de deuda que va a tomar el gobierno, que es entre bilaterales y el mercado, es del 4,75 %, eso es importante decirlo, y lo recalco, el promedio de deuda de El Salvador en Pandemia es ¡menor al 5%!
El dinero en el mundo es más caro, ningún país logró salir por debajo del precio de tasa de lo que había sido en su última emisión, hasta los grados de inversión. De todos los países que han emitido en el mercado, El Salvador es de los pocos con la calificación B- B3 B-, y el dato más importante está vinculado a que El Salvador tomó deuda en volumen a lo que tomaron países de grado de inversión, porque una cosa es lograr financiamiento por un volumen entre US$200 a US$500 millones, y otra cosa es que el mercado confíe un volumen de US$1.000 millones.

E&N: ¿Qué otras situaciones pueden complicar la colocación para Centroamérica? Vemos en Costa Rica fuertes protestas en rechazo a un acuerdo con el FMI.
Lo que veo es que hay situaciones que sí tienen su grado de dificultad. Por ejemplo, Costa Rica con su déficit fiscal que hizo que vaya a un acuerdo con el FMI y hay exigencias del FMI que a corto plazo van a tener un impacto recesivo y eso podría limitar no tanto la colocación de deuda, sino también el levantamiento en el volumen de capital.

E&N: Tarde o temprano, la región va a requerir una reforma fiscal. Mencionaba antes sobre ampliar la base tributaria, ¿cómo hacerlo?
Esta es una muy delgada línea donde todos los gobiernos trabajan para tratar de no afectar a nadie, y cuidar el bolsillo de la gente. Soy del criterio que los números tienen que cerrar con todos adentro, eso es ‘sine qua non’. Hay un sector informal muy grande en toda la región y hay que identificar dentro de ese punto cuáles son los que tienen grandes ingresos no declarados, ir empezando por esas líneas y después ir buscando que toda la cadena informal, con algún tipo de incentivo, empiece a entrar en la economía formal, pagando un impuestos simbólico, pero que en la suma de todos represente un aporte, y sobre todo que tenga un crecimiento vegetativo en el tiempo que permita planificar ese ingreso que hoy no tienen los Estados. En paralelo tiene que venir una fuerte conducta del gasto público a futuro, esas son las dos líneas que van de la mano.

E&N: ¿Cuáles son las claves para incluir al sector informal, sobre todo si le dice que va a pagar impuestos?
Una persona que no está en el sistema no tiene vacaciones, no tiene cobertura de salud, no tiene créditos a una tasa respetable. Creo que cuando uno le empieza a exponer esas ventajas de entrar en la cadena formal, por sí sola esas ventajas valen la pena. Cuando me tocó ver experiencias en otros países, de empezar a alimentar el por qué vale la pena estar legal una de las cosas era el crédito, poder entrar al sistema cooperativo, bancario, el solo hecho de las diferencias de tasas ayudaba un montón al empresario informal. Por otra parte, el impuesto debe ser fácil de pagar y no oneroso, considero que la región podría generar una especie de monotributo básico universal.

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