Finanzas
Fecha de publicación: 2018-07-10
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Perspectivas de Fitch Rating para la banca centroamericana en 2018

Según Fitch Ratings, estas son las perspectiva de la banca centroamericana para lo que queda de año, por país.

Por estrategiaynegocios.net

La banca en Guatemala tiene el reto de aumentar el crecimiento del crédito y mantener bajo control la calidad de las carteras, principalmente los préstamos de clientes corporativos. Los préstamos en mora tienen una tendencia al alza y en 2018 seguirían incrementándose, pero Fitch espera que los préstamos vencidos se mantengan por debajo de 3% con respecto a la cartera total.
A pesar de que se estima que este año en Guatemala continuará la desaceleración económica y por tanto la demanda de crédito productivo se mantendrá a la baja -especialmente la de créditos empresariales mayores – “la demanda de financiamiento a los sectores de población menos atendidos por el sistema financiero sigue siendo una oportunidad de apoyo muy importante para el banco”, explica Edgar Guzmán, gerente general de Banrural Guatemala.

Para Fitch, el reto principal en El Salvador es que la calidad de las carteras continúe mejorando, especialmente en los segmentos de personas, en donde la competencia es alta y algunos clientes podrían tener niveles de endeudamiento alto. En 2018 la banca podría incrementar su rentabilidad si continúa la tendencia favorable en calidad de cartera y el costo de los fondos se reduce debido a la menor presión fiscal. Sin embargo, el crecimiento
crediticio se mantendría similar a los años previos, cercano a 5%.
“2017 fue especialmente líquido para todo el sistema financiero, el cual se mantuvo robusto y resistente ante la incertidumbre política que se vivió, beneficiado en parte por el incremento en los flujos de remesas provenientes de Estados Unidos”, asevera Marín, de Banco Agrícola.
En Honduras también la calidad de los préstamos es el tema clave en 2018. Algunas empresas medianas y pequeñas tuvieron un inicio de año difícil que podría haber condicionado su capacidad de pago para los siguientes meses.
En Nicaragua la situación política y social actual reduciría las estimaciones iniciales de rentabilidad, morosidad y crecimiento para la banca. “Esperamos que la solvencia y liquidez de la bancos se mantengan, pero también se sostendrían algunos retos que Fitch ha señalado en ocasiones anteriores: la dolarización alta de los balances y el descalce de plazos estructural debido a que la principal fuente de financiamiento es depósitos a la vista”, dice el experto.

En 2018 la banca de Costa Rica podría afrontar costos de financiamiento mayores debido a que el déficit fiscal se continúa cubriendo con liquidez local, lo que presiona al alza las tasas de interés. Además, se percibe un dinamismo menor en el crecimiento de créditos corporativos debido a que los bancos están siendo más cautos en sus análisis y estándares de otorgamiento. Por otra parte, lo que pase a los bancos públicos tendrá una influencia alta en el resto de la industria, debido a su tamaño, “considerando que algunos retos reputacionales aún no se han cerrado y que aún falta resolver el destino de Bancrédito”, apunta Martínez.

Banco Nacional de Costa Rica es líder en la región, y la distribución de su cartera de crédito tiene que ver con las necesidades del país (vivienda es 29,04 %, consumo 12,35 %, y en actividad productiva los más destacados son servicios 20,6 %, energía 9,77 % y comercio 9,13%). Su gerente general, Juan Carlos Corrales así lo ve: “Es muy afín a las características actuales de la economía costarricense y sus sectores productivos; clave el énfasis de la institución en el impulso a las energías limpias”.

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El principal reto de la banca de Panamá continúa siendo el incrementar su rentabilidad pues el margen de interés es más estrecho que otros países. Además, la adopción de la Norma Internacional de Información Financiera 9 presionaría en diferentes medidas los indicadores de rentabilidad de los bancos. Esto, y las recientes regulaciones emitidas por la Superintendencia de Bancos de Panamá, podrían resultar en el inicio de la tan esperada consolidación bancaria.
Durante los últimos años, el sector financiero ha mantenido una tendencia positiva, logrando incrementar su capacidad de generar rentabilidad; “lo que describe un momento de solidez financiera, que le permitirá mantener el aumento de sus utilidades, influido por el alza de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de EEUU que se estima tendrá dos subidas adicionales en lo que resta del 2018”, expresa Rolando de León de Alba, gerente general del Banco Nacional de Panamá.

Por último, algunas entidades continúan su consolidación regional. Como Ficohsa, que desde que inició operaciones en Nicaragua ha incrementado su participación de mercado en todos los segmentos, incorporando áreas de negocio, lo que ha generado un impacto positivo en sus resultados.
Otro banco en expansión es Scotiabank, que avanza en la ejecución de la cartera de Citi en Costa Rica y Panamá, esperando completar la migración en el segundo semestre del presente año, acorde al cronograma establecido. “En cuanto a las operaciones adquiridas, hemos alineado sus estrategias a lo establecido en el plan de negocios regional, alcanzando niveles óptimos de cumplimiento. También, se está en un proceso de robustecer la plataforma tecnológica para transformar y aumentar la capacidad de negocio”, comenta Diego Masola, vicepresidente senior de Scotiabank en Centroamérica

La banca en la sombra

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La ‘banca en la sombra’ (o intermediación financiera no bancaria) ya supone el 48% de los activos financieros globales, según el “Informe de Monitoreo de La Banca en la Sombra Global” del FSB.
En Centroamérica, “la oferta por parte de entidades no reguladas en el sistema financiero se compone en su mayoría por cooperativas, prestamistas y cadenas de retail”, asevera Edgar Guzmán, gerente general de Banrural Guatemala.
Para Juan Carlos Arcila, presidente del Congreso Latinoamericano de Banca Digital, existe una gran demanda por crédito en la región y se debe proteger al consumidor final: “Seguramente la banca tradicional debe revisar sus estrategias y las razones por las cuales no han llegado de la mejor forma a dicho mercado desatendido por lo que la gente ha tenido que recurrir a otro tipo de instituciones”.

Comparado con el resto del mundo, estamos en una etapa de inicio, apunta Joycelyn García, vicepresidenta de Identidad y Comunicaciones de Banistmo Panamá, con una ruta de financiación muy enfocada al microcrédito a través de medios digitales y la facilitación de medios de pago a través de fintechs que están buscando pagar e intermediar en los pagos.

Esta ‘banca en la sombra’, en Centroamérica, “se convierte en una alternativa para aquellos sectores de personas y pymes que desbordan los umbrales de riesgo que determinan los bancos”, expresa Carlos Mauricio Novoa, vicepresidente de Servicios Corporativos del salvadoreño Banco Agrícola, quien explica que lo tradicional es ver conformadas dichas empresas “con un buen nivel de sofisticación tecnológica, con fondos de inversión no tradicionales y tomando riesgos más allá de lo normal”.
Las empresas de telecomunicaciones también están redefiniendo su modelo de negocio, visualizando sectores en donde ellos pueden aprovechar su mayor capital: los datos. Más competencia para la banca. Entrar al negocio financiero “es un paso natural para las empresas de telecomunicaciones”, dice Méndez, porque ya han hecho toda la actividad de prepago y pospago.

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Resiliencia

2017 fue un año de retos para el sector, pero demostró su capacidad de resistencia, con los bancos adaptándose bien al entorno, sin afectar su solvencia y liquidez.

“Los años recientes han mostrado que eventos del entorno operativo de la banca, ya sean de índole política, social, fiscal o económica, tienen una influencia cada vez mayor en el desempeño de los bancos. Por ejemplo, en Guatemala el crecimiento crediticio se desaceleró hasta un nivel de 3.5% debido a eventos políticos; en El Salvador eventos fiscales presionaron los costos de financiamiento al alza y limitaron el crédito; en Honduras la aprobación de la Ley de Tarjetas de Crédito afectó el desempeño de ese segmento crediticio; mientras en Costa Rica acusaciones de corrupción derivaron en cuestionamientos a las políticas de otorgamiento de préstamos corporativos en algunos bancos. También hubo un incremento en depósitos y liquidez en Guatemala, El Salvador y Honduras, producto de flujos mayores de remesas”, explica Rolando Martínez, director sénior de Instituciones Financieras de Centroamérica de la calificadora de riesgo Fitch Ratings. A finales de 2017, Fitch asignó perspectivas estables al desempeño de la banca en Centroamérica, excepto Honduras y Costa Rica, negativas.

Ana Beatriz Marín, vicepresidenta de Estrategia y Finanzas de Banco Agrícola afirma, sobre el Istmo: “Vemos unas perspectivas económicas internacionales y para la región centroamericana más positivas que el año anterior, sin embargo, los cambios en las políticas migratorias en Estados Unidos traen nuevos desafíos que tendrán que ser gestionados y que pudieran tener incidencia en la economía local”.

Si bien las perspectivas se mantienen, hay dos países en los que la calificadora tiene el ojo puesto: Honduras y Nicaragua. En Honduras, la situación política y social que causó incertidumbre a finales de 2017 y a inicios de 2018, “se ha calmado y se está evaluando la afectación que ello pudo tener en la calidad de las carteras de préstamos de los bancos. Sin embargo, la normalización del entorno da un espacio mayor a los bancos para gestionar sus carteras y mantenerlas sanas”, asegura el experto. Por otra parte, en Nicaragua la situación actual “podría causar un efecto negativo en el crecimiento del crédito y en el desempeño de la banca en la medida dicha situación se prolongue y pueda socavar el clima de inversión y el crecimiento económico”.

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