Especiales
Fecha de publicación: 2015-08-13
Galeria  Ver Fotogalería

Sostenibilidad, camino al bienestar

Mucho más que a las ganancias, las empresas están apuntando hoy a la sostenibilidad. En esa ruta, ya emergen en la región compañías que han transformado su estrategia completa de negocio, incorporando acciones integrales en las dimensiones económica, ecológica y social.

Por: Velia Jaramillo – estrategiaynegocios.net

En Centroamérica, encontramos empresas que combaten la pobreza extrema entre sus colaboradores y proveedores, que ya son cero residuos o agua neutral, que ostentan las certificaciones clase mundial de más prestigio y emprenden ambiciosos programas de reciclaje, reforestación y limpieza que impactan comunidades enteras. Aquí operan empresas que desarrollan a sus proveedores o que forman líderes en las comunidades. Que educan a la niñez con programas de alto impacto.

¿Qué las mueve? La agenda de sostenibilidad y la búsqueda de futuro para ellas y los entornos en los que operan.

La ONU propone, en el mensaje de su líder, Ban Ki-moon: “Una nueva agenda universal y transformadora para el desarrollo sostenible basada en derechos, en la que las personas y el planeta ocupan un lugar central”.

Agenda_de_Desarrollo_Post_2015(800x600)

Esta incluye seis elementos esenciales para fortalecer la agenda de desarrollo sostenible: a) dignidad, acabar con la pobreza y luchar contra las desigualdades; b) garantizar una vida sana, el conocimiento y la inclusión de las mujeres y los niños; c) prosperidad, desarrollar una economía sólida, inclusiva y transformadora; d) planeta, proteger nuestros ecosistemas para todas las sociedades y para nuestros hijos; e) justicia, promover sociedades seguras y pacíficas e instituciones sólidas, y f) asociación, catalizar la solidaridad mundial para el desarrollo sostenible”.

Esta agenda de desarrollo post 2015, que incluye 17 objetivos de desarrollo sostenible propuestos por la ONU, ya la adoptaron las empresas centroamericanas y será priorizada en la nueva agenda estratégica de IntegraRSE, la red que agrupa a todas las organizaciones de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de la región, informó Juan Pablo Morataya, su director ejecutivo.

“El Pacto Global justamente es el marco de referencia para la nueva arquitectura empresarial post 2015”, afirmó Olga Sauma, directora de desarrollo empresarial de la Asociación Empresarial para el Desarrollo (AED). Se trata de una agenda, precisó, que incluye el rol del sector empresarial y deja claro que no se puede desarrollar un país sin el aporte del sector productivo.

El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible y el Pacto Global están desarrollando indicadores para que las empresas puedan definir, con herramientas claras, cuan alineada está su estrategia de negocios a estas 17 prioridades, informó Sauma. “Esta hoja de ruta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible alimentará los planes nacionales en este campo y como sector empresarial, nos corresponderá decidir cuál es y cuál será nuestro aporte dentro de esos objetivos de desarrollo del país y del mundo”, anticipó.

Empresas del futuro

En la región, las empresas evolucionaron de la gestión aislada de la RSE al desempeño coordinado e integral de una empresa socialmente responsable, como resultado de los nuevos estados de conciencia del liderazgo empresarial frente a su mapa de riesgos, producto de los impactos de su actuación dentro y fuera de la propia organización. Al hacer esa transición, las compañías garantizan su largo plazo y blindan sus operaciones, explicó Italo Pizzolante Negrón, consultor Internacional en estrategia y comunicación.

Los consumidores globales con conciencia social tienden a ser más jóvenes (63% menores de 40 años) y se sienten “influyentes y poderosos” por el impacto que generan a través de su actuación virtual en las redes sociales, también se sienten políticamente activos y afirman, en un 80%, que “los gobiernos deben legislar de forma que las empresas se vean obligadas a actuar de forma responsable”, de acuerdo con una publicación de la revista Prosumer Report.

En su análisis “Futuro de la Empresa o Empresa del Futuro”, compartido en exclusiva con E&N, el consultor advierte: para convertir a sus compañías en “empresas del futuro”, los líderes están obligados a reinventarlas con humildad, sin complejos:

“Esta renovada visión empresarial requiere pasar de la administración, frecuentemente emocional, de múltiples programas y proyectos sociales y ambientales, a una estrategia racional de procesos de gestión que incida en la comprensión, en todas las áreas de la organización, de la forma en que la empresa viene operando para alcanzar sus objetivos de negocio. Es ese nuevo estado de conciencia empresarial, el que da paso al concepto de la sostenibilidad, siendo el puente que integra los programas y proyectos sociales y ambientales del presente a los procesos gerenciales del futuro”.

consumidora(800x600)

La actuación sostenible de la empresa, destacó Pizzolante, “humaniza la relación y reconstituye el tejido de confianza social”. Para el consultor, las empresas deben revisar su comportamiento y sus procesos de gestión frente a los impactos de sus actuaciones.

Sostenibles ¿Cerca o lejos?

Para Víctor Umaña del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible de Incae (Clads), “El panorama es muy diverso, hay empresas para las cuales la sustentabilidad es lejana, han escuchado poco y tienen relativamente poco compromiso, y hay empresas que están en el otro extremo: son líderes en la región en el tema, usualmente son las que están relacionadas con mercados internacionales y sujetas a estándares más estrictos. En el medio, hay un montón que poco a poco incorporan criterios sostenibles a todas sus operaciones”.

“Es como una escalera: en el primer peldaño las empresas viven la sustentabilidad como obligación de cumplir con la legislación. En el peldaño siguiente hay otras que dicen ‘si yo me preocupo por ser más racional en el consumo de agua, seré más eficiente’ y van más allá de la legislación. Más arriba están aquellas que no solo ganan en eficiencias implementando prácticas ambientales, sino que además pueden diseñar y vender productos que son sostenibles; entienden al consumidor que es más sofisticado, que exige empaques reciclados y pide que su huella sea menor. En el siguiente escalón están las empresas que cambian conceptualmente su forma de operar, aquellas en las que todo gira dentro de la sostenibilidad y valor compartido. Sus unidades sostenibles pasan de ser centros a los cuales se asignan costos, a convertirse en centros de ingreso”, detalló Umaña.

RSC-RSE(800x600)

La economía circular es otro modelo de negocio que poco a poco va permeando en las empresas, que se basa en cerrar los círculos. “Anteriormente, el enfoque de negocios se limitaba a la vida útil del bien hasta que se desechaba. De ahí que a inicios de 2000 se solía decir que los empresarios tenían que gestar el producto de la cuna a la tumba. Hoy esta tendencia ha cambiado, y el lema es de la cuna a la cuna, es decir, desde que se diseña el producto ya se debe pensar en cuando se desechará, qué otro negocio se podrá generar, para alguien más o para la misma empresa”, observó Ernesto Samayoa, director de operaciones del World Environment Center (WEC).

Desde la visión de Olga Sauma, de AED, las empresas centroamericanas están a la mitad del camino.

La nueva ruta

En su accionar sustentable, las empresas regionales se concentran en aquellas áreas que implican costos directos, expuso Umaña. “Por el alto costo de los insumos, trabajar eficiencias de agua o energía se ha convertido en un incentivo. Empresas para las cuales su principal activo es su recurso humano, entienden que es buen negocio tratar bien a su personal”, explicó.

Desde la perspectiva de Sauma, de AED, “a nivel regional, donde las empresas más trabajan es en prácticas laborales (calidad de vida para colaboradores). Hay avances importantes en lo relacionado con consumidores (garantía, calidad, inocuidad de productos y servicios). En Costa Rica tenemos un avance mayor e interés de las empresas en temas ambientales, porque hay mayores exigencias de la legislación nacional”.

Las áreas de más retos, hacia donde las empresas que busquen la sustentabilidad deberían avanzar, son los derechos humanos y todo lo que tiene que ver con trasladar buenas prácticas a través de la cadena de valor a proveedores y servicios tercerizados, sostuvo la experta.

Para Cerón, de Fundemas, los resultados de la última medición regional IndicaRSE 2014 a la que se sometieron las empresas centroamericanas, mostraron que las áreas en las que las empresas poseen un mayor número de buenas prácticas son: público interno, con un especial énfasis en prácticas de salud y seguridad ocupacional, y mercadeo responsable, basado en valores como honestidad y respeto, proporcionando información más completa para sus consumidores y clientes.

Las áreas con mayor oportunidad de mejora son: mecanismos de evaluación y capacitación a proveedores en responsabilidad social y medio ambiente (políticas de adaptación al cambio climático).

“Un negocio rentable necesita de una comunidad saludable, por eso las empresas necesitan tener esa conciencia hacia cambios sociales importantes de impulsar”, sentenció el director del Clads.

Pero con todo y avances, son pocas las empresas que logran estructurar una estrategia sostenible que aborde integralmente las tres dimensiones: económica, medioambiental y social, coinciden los expertos. “Pero con el desarrollo de la sostenibilidad como ciencia, hay cada vez más instrumentos para que lo logren de manera exitosa. Hay ejemplos claros y referentes como Fifco: pionera en eficiencia en uso de agua y ahora con productos diseñados para la base de la pirámide, y Walmart, que empieza a ejercer un liderazgo positivo en su cadena de valor”, afirmó Umaña.

Esa es la ruta obligada, advirtió Sauma: “un enfoque integral permite a la empresa beneficios importantes: mejorar constantemente la relación con todas sus partes interesadas y los públicos internos, reducir riesgos, aprovechar oportunidades y que los temas se vean bajo una misma sombrilla con carácter estratégico”.