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Fecha de publicación: 2021-04-25

RSE y PYMES: un tema de oportunidad empresarial

Una de las rutas es promover el concepto de Valor Compartido, atendiendo retos y problemas sociales o medio ambientales, pero generando riqueza a la vez.

Por Roberto Fonseca – estrategiaynegocios.net

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no debe ser vista como un tema de gran empresa, sino como un tema de oportunidad empresarial, de generar riqueza y de dar respuestas a problemáticas sociales o medio ambientales del entorno, bajo el concepto de “valor compartido”, propuesto por Michael Porter y Mark Kramerbriel, afirma Gabriel Fernández, consultor internacional de origen español.

“Me gusta el concepto de valor compartido como valor de estrategias empresariales, o sea, identificar desde la empresa los retos sociales y medio ambientales que existen en su entorno y abordarlos desde el punto de vista de su solución, con una perspectiva de desarrollo empresarial”, señaló el socio director de Etcétera Consultores SL y quien ha fungido como Consultor senior en la elaboración de productos de conocimiento para el Observatorio Regional de Competitividad e Innovación Productiva y Sostenible de la MIPYME en Centroamérica.

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Afirmó que una vez que la empresa –sea mediana o pequeña- ve los retos que existen en su entorno, desde el punto de vista social como medio ambiental, puede innovar tanto en sus productos como en la relación con sus clientes, con sus empleados, con la cadena de proveedores y en todas las áreas de gestión de la empresa. Puso el ejemplo de la empresa social Wakami Guatemala, fundada por María Pacheco, quien viendo las necesidades sociales -alimentarias y educativas- de las comunidades indígenas y rurales de su país, comenzó a crear cadenas de valor que conectaban a las mujeres productoras con los mercados globa-les, con la venta de pulseras, aretes, collares y bolsos, producidas por manos artesanas.

Con los años, Wakami se ha convertido en un ecosistema social para generar ingresos y transformar los ciclos de pobreza en ciclos de prosperidad sostenida. Además, ha empoderado a las mujeres rurales e indígenas.

“Una política o una estrategia de Responsabilidad Social o de Valor compartido, debe verse como una estrategia de diferenciación de la empresa y de generación de riquezas, y por ende, no ser vista como un gasto, sino más bien como una oportunidad de desarrollo, de posicionamiento en el mercado y de generación de riqueza”, afirmó.

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Una empresa sea grande o pequeña, que tenga una buena gestión de su manejo energético, por un lado, va a contaminar menos, porque va a estar contribuyendo a unos mejores estándares medioambientales, pero, por otro lado, va a ahorrar costos de energía, y por lo tanto va a tener una mejor cuenta de resultados”, insistió.

En su opinión, éste es un ejemplo claro que se puede extender a otras áreas de la empresa, bajo el principio de que la preocupación por los sistemas sociales y medio ambientales, puede terminar siendo también una medida de rentabilidad para la empresa.

Fernández indicó que lo sorprendente es que cuando se habla de RSE, se suele apuntar a grandes empresas y las acciones que ejecutan sus fundaciones o sus departamentos de RSE, sin embargo, fundamentalmente son proyectos que están vinculados a algún beneficio social o medioambiental, pero desvinculado del negocio de la empresa.

“Cuando nos encontramos con empresas que integran eso dentro de sus negocios, no lo llaman Responsabilidad Social, simplemente lo llaman negocios, porque están también generando un valor, desde el punto de vista social o medio ambiental”.

Recordó que en España se desarrolló un tema muy interesante, la contratación de personal con algunos niveles de discapacidad, para emplearse en determinadas labores, por ejemplo, para funciones de atención telefónica al público. Se ha demostrado que su discapacidad física no les impide realizar ese trabajo, y que además su motivación para desarrollarlo es mucho mayor. La empresa consigue un mejor desempeño desde el punto de vista de la atención de sus clientes, y, por otro lado, está resolviendo un problema social que es el empleo de personas con discapacidad.

Otro ejemplo son algunas empresas que han desarrollado tecnologías para recoger y tratar agua en lugares en los que no existe agua potable, a través de sistemas de captación de agua de lluvia y el tratamiento de la misma.

“Han creado una empresa que tiene rentabilidad, que tiene beneficios al vender ese tipo de tecnologías y está resolviendo un problema a nivel de algunas comunidades alejadas. A veces, el problema no es la falta de dinero, sino la existencia de una solución adecuada a los problemas. Desde mi punto de vista, una empresa debe dedicarse a lo que sabe hacer que es solucionar problemas de una forma rentable. No es un tema de gran empresa, ni de pequeña empresa, es un tema de concepto, de incorporarlo en su gestión empresarial”.

INICIATIVAS GREMIALES CON PYMES

Olga Sauma, directora ejecutiva de la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED), explicó que desde la organización tienen un proceso de trabajo con las empresas asociadas, para el fortalecimiento de PYMEs en su cadena de valor, llevándolas a ser más sostenibles y resilientes.

Indicó que han trabajado también con el BID y con varias instituciones financieras en el fortalecimiento de productos y servicios financieros para mujeres empresarias.

Reconocemos como organización que el parque empresarial de Costa Rica está compuesto en su gran mayoría por pequeñas y medianas empresas, que a su vez han sido las más afectadas por la pandemia. Nuestra membresía, aun cuando en su mayoría son empresas de medianas a grandes, hacen negocios con PYMEs por lo que se vuelve fundamental en estos momentos que estas empresas desarrollen procesos de inclusión, comercialización y fortalecimiento de PYMEs que forman parte de sus cadenas de valor”, apuntó.

Desde hace varios años y desde la Red IntegraRSE, han trabajado en herramientas, metodologías y modelos, para que las empresas se involucren con sus cadenas de valor y contribuyan a su fortalecimiento y a la creación de oportunidades agregó Sauma.

Por su parte Bruno Basile, director ejecutivo de Sumarse Panamá, señaló que concretamente con las MiPymes, algunos miembros están generando espacios dedicados a la capacitación y promoción de sus productos.

Por ejemplo, Cable Onda organiza la Semana MiPymes, y Banco Delta jornadas de actualización para los pequeños empresarios y empresarias, con el fin de despertar en ellos la curiosidad y vocación empresarial. Sumarse participa “ofreciendo charlas, despertando la curiosidad en el pequeño empresario. Estamos conscientes de que para el pequeño empresario emprender y hacer que el negocio florezca no es fácil, entonces nos enfocamos en la parte de sensibilización, y que la persona entienda cuál es su responsabilidad como individuo, porque a veces la Mipyme es una sola persona, a veces son dos, pero es ahí donde entra la responsabilidad individual”.

En la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial “Estamos fortaleciendo el rol de nuestras empresas bajo un modelo de Negocios Inclusivos donde las mismas actúan como unidades anclas que fortalecen a sus cadenas productivas”, precisó Julio Gom, Director Asociado de Proyectos.

Afirmó que Grupo Terra es un ejemplo con la creación de la plataforma “Terra Te impulsa”, la cual permitió que emprendedores sociales y económicos se insertarán en la producción y mercadeo de productos y servicios durante la pandemia, así como los proyectos de Walmart y La Colonia en apoyo a sus respectivos productores agrícolas. Además “A través de la Métrica Indicarse evaluamos los alcances de las iniciativas de nuestras empresas en la promoción de las compras responsables con énfasis en las Pymes más vulnerables de las comunidades donde operamos”.

En el caso UniRSE, de Nicaragua, trabajan en el fortalecimiento de la cadena de valor de empresas grandes con MiPymes, el fortalecimiento de la gestión empresarial de las mismas, guías sectoriales para su sostenibilidad y, finalmente, programas de formación en línea para emprendedoras y MiPymes.

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