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Fecha de publicación: 2021-04-25

Las empresas con propósito deben afrontar los retos de un mundo laboral virtualizado

La salud mental ha sido uno de los grandes tabúes sociales, y más todavía en el mundo del trabajo. Pero la crisis asociada a la pandemia ha hecho que las empresas comiencen a prestarle atención.

Por Daniel Zueras – estrategiaynegocios.net

La pandemia parece que ha hecho virar a (algunas) empresas hacia un enfoque más humano de las relaciones laborales y la gestión empresarial.

Los empleados como el epicentro de su toma de decisiones.

Julio Gom, director asociado de Proyectos de la Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial (FundahRSE) apunta que esta situación “nos mostró la importancia de proteger la vida y la salud de nuestro personal y sus familias y además de nuestros proveedores, clientes y comunidad. Las empresas con fuertes principios y valores debieron mostrarlos en los momentos más difíciles. Muchas valorarán la calidad de sus trabajadores y sabrán impulsar los cambios para una transición responsable a una nueva realidad post Covid”.

A raíz de la pandemia, “creo que el empleado ha cobrado mucha más importancia”, explica la española Elena Galante, asesora en Sostenibilidad y gestión de la Responsabilidad Corporativa, ya que se ha visto cómo muchas empresas han sido más resistentes por tener empleados más resilientes, más vinculados; empleados que han tenido hasta que doblar turnos y enfrentando posibilidades de contagio”.

Por un lado, los empleados con puestos de gestión se han puesto a prueba definiendo protocolos, para que el resto de compañeros pudieran trabajar con seguridad, y el resto trabajando con alto compromiso.

“Y la empresa se han visto en el peligro de decir: “Tengo que proteger la salud de mis empleados”, si se enferman al negocio no le sirve tener muchas bajas; y por otro lado las empresas han demostrado su responsabilidad con su principal grupo de interés, los empleados”, viendo cómo les ayudaban a amortiguar los efectos de pandemia.

En ese momento las empresas vieron que debían de contribuir a la salud y seguridad de los empleados, tanto en temas de salud (física y mental) y financieros -muy ligado al asunto del estrés y la salud mental- “las que han podido y querido -incide Galante-, no todas las empresas”, concediendo créditos, adelantos de sueldo, un mayor pago de horas extras…La empresa resiliente ha sido la que ha tenido una relación estrecha con sus empleados durante este tiempo, y estos lo han devuelto siendo más comprometidos con la empresa.

A juicio de Galante, “destaca mucho la importancia de tener empleados comprometidos, y la sostenibilidad contribuye a acercar vínculos: qué necesitan ellos, qué necesita la empresa, facilitar la conciliación, cómo mejorar su salud…”. En definitiva, la empresa que se preocupa de sus empleados realiza muchas acciones con ellos que les hacen sentirse más vinculados y productivos”.

Rompiendo tabúes

Antes de la pandemia las empresas colaboraban en la salud física del empleado.

Sin embargo, el tema de la salud mental ha comenzado a destaparse con la COVID-19, una situación como esta ha servido para romper los tabúes asociados a las mismas en el trabajo.

Una olla a presión como la que hemos vivido, con esta incertidumbre, ha normalizado que es legítimo tener estrés, miedo, no poder con la situación en un momento determinado, estresarte por no poder conciliar la vida profesional y laboral… Nos hemos permitido reconocer que eso pasa”, cuenta Elena Galante.

Así, la salud mental se ha puesto encima de la mesa y se ha abordado desde un punto de vista de estrategias de salud de las empresas, algunas con atención psicológica para sus empleados, especialmente durante las épocas más duras del confinamiento.

Galante cree que es un cambio que se vuelve estructural: “Es un tema de salud que nos concierne a todos, al mismo nivel que la (salud) física y se demuestra su impacto en el trabajo (y viceversa)”.

Y es que, igual que las empresas necesitan gestionar la salud física de sus empleados (posturas, esfuerzos físicos que provocan lesiones que inciden en ausentismo laboral), el tema mental se ha puesto al mismo nivel.

A partir de ahora, las empresas lo tendrán mucho más en cuenta. “Y con el teletrabajo mucho más, porque las personas somos muy sociables. Ha pasado de ser algo que todos queríamos, a ahora que muchos queremos ver a los compañeros. Este modelo de trabajo a distancia también requiere de mucho apoyo psicológico”, incide Galante, además de un proceso de coach para que los empleados se organicen mejor, aprovechar los espacios para el teletrabajo, etc.

Líderes RSE: Retos de Teletrabajo

Tras los primeros meses de implementar el trabajo a distancia se identificaron retos importantes “como el recargo de trabajos domésticos no remunerados en la fuerza laboral femenina, así como tareas asociadas a la asistencia a niños y niñas en los procesos educativos que también fueron virtualizados y que requirieron de colaboración principalmente recargada a las madres”, explica Olga Sauma, directora ejecutiva de la costarricense Asociación Empresarial para el Desarrollo (AED).

Entre las principales recomendaciones para cuidar la salud del teletrabajador están “limitar el tiempo frente a la pantalla, la duración de reuniones, pláticas más frecuentes de cultura y clima y de conocer más a la persona que solo el resultado”, aconseja Gian Marco Palazio, presidente de la Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial (UniRSE).

También resalta la salud alimenticia y física en el proceso. “Es importante asegurarse que conocemos quiénes están en capacidad de realizar teletrabajo, si cuentan con los recursos (equipo, acceso, conocimiento); y si no los tienen, si la empresa está en capacidad de facilitárselos”.

En el tema del regreso al trabajo en el entorno tradicional “vemos principalmente el tema de bioseguridad para asegurar un ambiente controlado, flexibilidad en horarios o preferencias de dónde trabajar. El entender la situación holística del colaborador y cómo la empresa puede apoyar a mitigar cualquier desafío”.

El 2020 y 2021 han sido años “que nos han puesto en bandeja de plata las posibilidades de conciliación. Nos han facilitado un ambiente para que lo hagamos, pero hemos entrado de golpe. Aún no lo estamos haciendo, pero lo lograremos”, concluye Galante.

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