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Mapeo identifica amplio ecosistema emprendedor en el Triángulo Norte

Estudio de la Red ASPEN de Emprendedores para el Desarrollo (ANDE) revela que 328 organizaciones se enfocan activamente en el sector rural.

Por Roberto Fonseca/Revista E&N

En 16 municipios de Guatemala, más de 220 mujeres rurales están involucradas en la producción y comercialización del hongo ostra (pleurotus ostreatus), con el propósito de empoderarlas, mejorar su dieta diaria y de sus familias, y finalmente, aumentar sus ingresos.

“La producción de hongo ostra es una actividad que no requiere de un esfuerzo físico y tampoco necesita grandes inversiones económicas, ni de mayor espacio físico. Por otro lado, es un cultivo alto en proteínas, que puede prepararse de muchísimas formas y combinarse con gran variedad de alimentos”, explican David Martínez y Luis Quintero, Director Ejecutivo y Asesor de Comunicación respectivamente, del organismo local FundaSistemas.

Con más de 15 años de experiencia en el trabajo con comunidades rurales de Guatemala, FundaSistemas ha promovido la producción de hongo ostra porque tiene la característica de ser una iniciativa que ayuda a mejorar la seguridad alimentaria de las familias participantes, brindar una alternativa para la diversificación de ingresos y, además, dar oportunidades de participación principalmente a las mujeres y los jóvenes.

Se impulsa en municipios rurales de los departamentos de San Marcos, Alta Verapaz, Huehuetenango, Sololá, Quetzaltenango y Totonicapán, entre otros. Adicionalmente a la producción del hongo ostra se ha desarrollado el negocio de la producción y comercialización del micelio (semilla del hongo), lo que ha dado a las familias productoras una fuente de ingresos adicional.

En el transcurso del tiempo, el programa se ha implementado en alianza con el Programa Mundial de Alimentos (PMA); el Proyecto Apoyo al Mejoramiento de la Salud y Nutrición de las Familias del Altiplano de Guatemala, en conjunto con Lutheran World Relief (LWR). Además, con el grupo La Factoría en Quetzaltenango y seis municipios aledaños, buscan fortalecer los emprendimientos juveniles.

Ecosistema emprendedor activo

FundaSistemas es una de las 328 organizaciones activas del ecosistema emprendedor rural, que fue identificada por la Red Aspen de Emprendedores para el Desarrollo (ANDE), en los Mapeos del Ecosistema Emprendedor Rural en Guatemala, Honduras y El Salvador, y divulgados recientemente.

Evelyn Hernández, Coordinadora Sénior del Programa de ANDE en México y Centroamérica, confirmó que esas 328 organizaciones están distribuidas en 12 tipos de organizaciones de apoyo al emprendimiento rural: proveedores de desarrollo de capacidades, agencias de gobierno, asociaciones sectoriales, fundaciones, instituciones académicas, instituciones financieras para el desarrollo y agencias donantes, bancos e instituciones financieras, entre otros.

En términos generales, las organizaciones que proveen desarrollo de capacidades son la porción más grande de la muestra para los tres países (38% en Guatemala, 31% en El Salvador, y un 37% en Honduras), seguidas por las agencias de gobierno tanto para El Salvador (19%) como para Honduras (21%), mientras que en Guatemala son las asociaciones sectoriales (15%) las segundas más relevantes.

“Por otro lado, una característica destacable en los tres países es el porcentaje relativamente bajo de organizaciones en la muestra que ofrecen servicios financieros, por ejemplo, inversiones en fondos orientados a emprendedores rurales, apoyo financiero a intermediarios, ‘crowdfunding’, versus otro tipo de servicios”, planteó Hernández.

“Esto confirma que existe una brecha muy grande en cuanto a la oferta de servicios financieros apropiados a las condiciones de los emprendedores rurales”, insistió factores aceleradores y limitantes De las 328 organizaciones mapeadas, 117 operan en Guatemala, 104 en El Salvador y 107 en Honduras.

“La mayoría de las organizaciones de apoyo se orientan a emprendedores con empresas en etapa temprana (‘early stage’): esto es, después de su arranque, pero antes de que el negocio comience a escalar”, explicó Hernández.

“También identificamos en los tres países que el importe de inversión (‘ticket size’) más frecuente por parte de las organizaciones es menos de US$25.000, lo que puede sugerir un mayor enfoque en las primeras etapas del emprendedor”, añadió.

En el caso de FundaSistemas, de Guatemala, intervienen en 44 municipios y apoyan a un total de 5.082 familias, quienes participan y se benefician de más de un programa.

Martínez y Quintero, de ese organismo, indicaron que el desarrollo no depende de uno o dos elementos en los que haya que enfocarse, sino por el contrario, de poder generar un esquema de “pensamiento sistémico”, el cual facilite el involucramiento y el compromiso de diferentes actores, desde lo político, social, económico y cultural.

Además, en crear modelos novedosos que estimulen el compromiso local a través de la formación de organizaciones que aprenden y crecen constantemente.

A su metodología de trabajo le han llamado Sistema de Desarrollo Empresarial (SIDEM).

“Tenemos una metodología que, con una serie de criterios, evalúa el nivel de evolución de los emprendimientos para llevarlos de pequeños a medianos y grandes”, aseguraron.

Entre los principales factores que propician el aceleramiento identificaron los siguientes: pertenecer a una cadena de valor que los ordene ubicándolos en el espacio correcto y guiándolos hacia los siguientes pasos; contar con una demanda y, por ende, un mercado mínimo; contar con líderes, hombres y mujeres, comprometidos con la organización; contar con alianzas adecuadas en el momento oportuno; y finalmente, tener acceso a servicios financieros adecuados.

En cambio, entre los factores que obstaculizan e impiden un mayor aceleramiento señalaron la falta de educación y vivir dentro de un ambiente de oportunidades limitadas. Lo anterior se evidencia en la falta de experiencia y escasos conocimientos en las áreas empresariales, administrativas y comerciales.

“Adicionalmente, existen pocos incentivos o apoyo de los servicios gubernamentales, y además la falta de acceso a financiamiento ad hoc a la realidad de los emprendimientos rurales y políticas fiscales, que también se adapten a este tipo de empresas”, concluyeron.

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