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Fecha de publicación: 2018-08-21

Nicaragua: Las letras de Gioconda Belli celebran el ser mujer

Su pasió por escribir fue luego de descubrir que se inclinaba y le gustaba escribir cartas. Posteriormente, al estudiar y graduarse en Publicidad y Periodismo en Filadelfia, Estados Unidos, aprendió la importancia de la coherencia y de la exactitud en la escritura.

Por Roberto Fonseca - estrategiaynegocios.net

Con el primer salario que devengó en su vida, se compró una máquina de escribir usada que llegaron a vender a la empresa donde laboraba. Ahí escribió sus primeros poemas, que fue publicando en el suplemento cultural del diario La Prensa de Nicaragua. “Al escribir poesía en la que ponía en el centro a la mujer y a mi propio ser, celebraba mi ser mujer, mi sexualidad, mi maternidad, todos esos efectos de ser femenino, se consideró escandaloso, (porque) las mujeres estábamos supuestas a ser etéreas y místicas y no hablar de nuestro cuerpo”, refiere Gioconda Belli.
Y agrega: “El cuerpo de la mujer ha sido un territorio en discordia por muchas razones y eso lo consideró la sociedad un desafío. Y luego, cuando me di cuenta que lo que estaba haciendo era reclamar mi protagonismo dentro de mi propia vida, lo seguí haciendo, ahí sí con una actitud desafiante, nunca sentí que estaba haciendo algo pecaminoso ni censurable”.

Sus primeros poemas se publicaron en 1970, el mismo año en que se incorporó como colaboradora –y luego militante- sandinista. En 1972 su libro de poesía “Sobre la grama” ganó el Premio “Mariano Fiallos Gil”, otorgado por la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN). Gioconda nació en una familia acomodada. Su padre era empresario y su madre fue fundadora del Teatro Experimental de Managua. Se bachilleró en el Real Colegio de Santa Isabel, en Madrid, España, en 1965. Ahí descubrió que se inclinaba y le gustaba escribir cartas. Posteriormente, al estudiar y graduarse en Publicidad y Periodismo en Filadelfia, Estados Unidos, aprendió la importancia de la coherencia y de la exactitud en la escritura.
“Cuando entré a esa parte de mi vida, me sentí dueña de mí, que estaba viviendo una vida útil, intensa, poco a poco la poesía fue mi manera de expresar esa manera de vivir, todo lo que observaba, lo que sentía. Por eso mi poesía inicialmente es celebratoria de mi ser mujer, un poco lo que hizo Walt Witman con su ser varón, yo lo hice con mi ser mujer”, indica. Luego, al salir al exilio hacia México, empezó a escribir poesía política.

En 1978 ganó el prestigioso Premio Casa de las Américas, de Cuba, en el género poesía. Posteriormente llegó el triunfo de la revolución sandinista y ella se metió de lleno a las tareas vinculadas a política exterior, cultura e información de cara al mundo.

Hasta que en 1994 rompió definitivamente con el Frente Sandinista deLiberación Nacional (FSLN) y con el liderazgo de Daniel Ortega.

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El salto a la narrativa

En 1988, sorprendió al mundo literario con su primera novela, La mujer habitada. “Empecé a sentir que tenia que buscar una forma distinta para poder incluir una serie de experiencias que había tenido durante el proceso de la lucha contra la dictadura, mi propia vida, y sucedió de una manera bastante especial, ese impulso de escribir algo diferente me llevó a escribir mi primera novela”, relata.

A esa novela siguieron muchas otras, entre éstas “Sofía de los presagios”, “Waslala”, “El país bajo mi piel” y “El pergamino de la seducción”. En “El país de las mujeres” habla de un país gobernado por mujeres, en el que se promueve “el felicismo como meta para una utopía que busca un crecimiento integrado que contemple el crecimiento personal y productivo a la vez”, describe la autora.

Sus obras han sido traducidas a un sinnúmero de idiomas y que han ganado premios y reconocimientos internacionales y de la crítica. “Es una sensación fantástica poder crear un mundo de la nada. Mario Vargas Llosa decía que el escritor se convierte en un Dios al crear un mundo donde existen personas que uno logra que se conviertan en seres casi tangibles para los demás, uno decide si viven, si aman, si odian. Ese proceso es fascinante. La novela es un proceso empático, ponerse en los zapatos de otra persona”. Su próxima novela se llama Las fiebres de la memoria, y está escrita en la primera persona masculina.

“Trata sobre un ancestro mío que vivió en Francia y llegó a Nicaragua cuando la fiebre del oro en California, en el Siglo XIX. Es una historia sobre la reinvención del ser y ver el mundo desde un punto de vista masculino”. “El otro reto que tengo es poder vivir en un país libre y democrático y en ese no sé cuál va a ser mi papel pero cumplo con escribir, participar con opinión y en lo que pueda”, concluye.

¿Quién es?: Poeta y novelista nicaragüense, ganadora de innumerables premios y reconocimientos internacionales.
Su principal desafío: A estas alturas de mi vida, me provocaría una gran satisfacción poder vivir la nueva etapa de una Nicaragua que se libere de esta nueva dictadura.

Frase:

“Tenemos una enorme suerte de estar vivos y cada uno de los que venimos al mundo, tenemos una enorme responsabilidad de dejar huella y de dejar un mundo mejor”.

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