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Fecha de publicación: 2018-08-22

Marie André Destarac: La experta en robots para la salud desde Guatemala

Trabaja en tres proyectos de investigación. El principal es ORTE, un exoesqueleto robótico para la rehabilitación de pacientes que padezcan alguna lesión en el hombro a nivel nervioso y/o muscular.

Por Velia Jaramillo, estrategiaynegocios.neet

Para Marie el camino de la ciencia se abrió al concluir su carrera de Ingeniería Electrónica. Colaboró por seis años en distintos proyectos de investigación en la UVG, su alma mater, “y todos aquellos enfocados al área médica me parecieron fascinantes. Esa experiencia cambió mi vida y mi perspectiva de mí misma, porque en esos proyectos descubrí que me gusta investigar y desarrollar cosas nuevas, y me dio las bases para comenzar una carrera en el ámbito científico”.
En 2008, la guatemalteca ganó una beca para asistir a un curso de diseño y fabricación de prótesis en Colombia, organizado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). “Allí conocí al que sería en el futuro uno de mis directores de la tesis doctoral y comenzó mi relación con la UPM, institución en la que estudié la maestría y doctorado en robótica, y en la que nació la empresa en la que trabajo actualmente”.
Con formación en el área de la ingeniería y robótica, Marie trabaja actualmente en el desarrollo de dispositivos médicos, “uno de los mayores retos ha sido estudiar temas relacionados al área de la medicina para poder entender las necesidades que hay y encontrar las mejores soluciones”, dice. Además, existen una serie de normativas que los dispositivos deben cumplir para garantizar que son seguros de usar, tanto por el paciente como el equipo médico, y eso requiere muchas horas de análisis, diseño, desarrollo y pruebas.
“Mi gran satisfacción es ver la sonrisa del paciente cuando prueba el dispositivo, porque sabe que le ayudará y mejorará su calidad de vida. Lo mismo me ocurre cuando un médico comenta cómo le ha servido algo de lo que hemos desarrollado”, comparte.

ENTRE EXOESQUELETOS Y ESCANERS OCULARES

Actualmente, Marie trabaja en tres proyectos de investigación. El principal es ORTE, un exoesqueleto robótico para la rehabilitación de pacientes que padezcan alguna lesión en el hombro a nivel nervioso y/o muscular. El exoesqueleto permite evaluar tanto el grado de la lesión como la evolución del proceso de rehabilitación a través de sensores de movimiento y fuerza convenientemente situados en la misma. Además, permite programar una serie de ejercicios que mantendrán la concentración del paciente en la tarea que realiza, aumentando considerablemente su capacidad de recuperación. ORTE también cuenta con un potente simulador músculo-esquelético del miembro superior que permite estudiar el estado muscular del paciente y establecer terapias particularizadas para el mismo.
También colabora en el proyecto OSCANN desk, un escáner ocular que con una prueba sencilla y rápida ofrece datos sobre el funcionamiento del cerebro a través de la medición de los movimientos oculares. Este nuevo asistente robótico está en fase de ensayos clínicos autorizados en seis hospitales españoles de referencia y, gracias a técnicas de procesado de imagen y aprendizaje automático, sus resultados están permitiendo a los médicos diagnosticar de manera precoz enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, Parkinson y deterioro cognitivo leve.
Finalmente, dirige una investigación relacionada al desarrollo de un modelo computacional de las cuerdas vocales humanas, para poder tener una mejor comprensión de la formación de pólipos y nódulos, así como de los diferentes daños que puedan producirse en ellas. La investigación podría aportar en el diseño y desarrollo de prótesis de laringe para la recuperación de la voz.

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POR MAS CIENTÍFICAS

La científica sabe que puede ser un modelo para otras “por eso mantengo siempre abiertos distintos canales para que otras guatemaltecas o latinoamericanas puedan contactarme”.
Para Marie, es necesario que tanto en las políticas públicas como en las instituciones se definan indicadores clave de la inclusión de mujeres, siguiendo el ejemplo de países en los que, por ley, los consejos de administración de las empresas deben estar integrados por un porcentaje de mujeres. “Otro paso es la revisión de la cultura organizacional, de manera que haya una incorporación de los principios fundamentales de la inclusión en los procesos y en toda la organización, incluyendo la revisión de los salarios y su igualdad entre hombres y mujeres”, propone.
También hay que impulsar la participación de las mujeres en la ciencia, advierte Marie. “El instituto estadístico de la UNESCO publicó a finales del año pasado que solamente un 28% de los puestos de científicos investigadores son ocupados por mujeres y esto es algo que debe cambiar. Las mujeres tenemos mucho que aportar en todas las áreas, incluyendo la ciencia, que se enriquece así de la diversidad de pensamientos y criterios que pueden aportarle hombres y mujeres”.
“Siento mucha satisfacción de estar haciendo lo que hago, pero también una gran responsabilidad. Siendo tan pocas las mujeres que nos dedicamos a esto, es obligatorio hacerlo bien y demostrar que también en esta área tenemos mucho que aportar. Como guatemalteca también tengo el compromiso de dejar bien representado a mi país y quizás de servir como inspiración a otras jóvenes que deseen desempeñarse en este fascinante campo que es la robótica. Mi compromiso incluye apoyar a otras mujeres que desean dedicarse a la ciencia, poniendo a su alcance todos aquellos recursos de los que tengo conocimiento o acceso”, concluye la destacada científica.

Su principal desafío:
“El mayor desafío de mi vida ha sido tomar la decisión de mudarme a España para continuar mis estudios de posgrado y dejar atrás todo lo que conocía: mi familia, amigos y la trayectoria profesional que ya había comenzado en mi país. Llegar a Madrid fue hacer borrón y cuenta nueva, porque aquí nadie me conocía. Volví a comenzar de cero y tuve que demostrar cosas, ganarme un lugar, hacer carrera. Descubrí que lo que decía mi CV no era suficiente, y lo único que podía hablar de mí era la experiencia, el saber hacer y mi trabajo. Y así comencé de nuevo en otro país, otro continente y otra cultura”.
La frase:
Ante la duda de si lograré alcanzar una meta o hacer realidad un sueño, siempre me pregunto: ¿y por qué no?
¿Quién la inspira y por qué?
Mi tía Maru. Hace cinco años, sufrió un derrame cerebral que le dejó paralizado todo el lado derecho de su cuerpo y sin poder hablar. En su día a día, son muchas las necesidades que tiene y que la hacen sentir dependiente de alguien más, así que enfoco mucho de mis esfuerzos en desarrollar tecnologías que ayuden a los pacientes como mi tía a ganar independencia.

Pasión:

Su pasión es aplicar la ingeniería electrónica y la robótica a la medicina, desarrollando proyectos que tengan como objetivo ayudar a médicos y pacientes. Su área de experiencia abarca prótesis, exoesqueletos de rehabilitación, fototerapia, modelado músculo-esquelético, señales bioeléctricas, entre
otras.

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