Especiales
Fecha de publicación: 2020-09-18

Anastasia Yibrin: Regalo al paladar desde Honduras

Todo empezó en el horno de su casa, como un experimento doméstico. Resultó tan buena haciendo chocolates que, Anastasia Yibrin de Zummer alcanzó en tres años desde su inicio, la medalla de bronce con una muestra de sus barras, en los Premios Internacionales de Chocolates.

Por Zaida Rojas

-- ¿Qué es eso? Preguntó Anastasia a su esposo Erick Zummer, un día que fueron a visitar la finca en el occidente de Honduras.
- Eso es cacao -contestó él.
- ¿Y qué se hace con eso?
- Chocolate.

“Imagínese, yo no podía creerlo, me da pena decirlo. ¿Cómo, a pesar de que me encanta el chocolate desde niña, no lo conocía así”? Esta anécdota es muy significativa para una mujer que ha alcanzado el éxito internacional con la comercialización del cacao y el chocolate.

Yibrin se ofreció a ayudar a vender el cacao, que en aquel momento no se había empezado a comercializar en la finca familiar de su marido, ya que apenas iniciaba en el 2007 como proyecto piloto, gestado por iniciativa de TechnoServe de Honduras y la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola. De pronto ella iba y venía a la finca, muy entusiasmada con el producto, el cultivo, la plantación. Un día escuchó que sus clientes estaban haciendo chocolate y ganando premios debido a la alta calidad de lo que les vendía.

Entonces su curiosidad fue mayor. “Me puse a buscar y ver videos, y leí y leí y leí para aprender a hacer chocolate, no fue fácil porque no era un tema popular en internet. Nadie me enseñó, en la familia nadie sabía hacerlo, soy autodidacta. Si le contara cuánto cacao he quemado, si lo tostaba mal, lo tiraba y volvía a empezar”, contó Yibrin.

Estuvo unos tres años en la cocina de su casa probando y desarrollando sus propias fórmulas y las personas a su alrededor le decían que el chocolate estaba muy bueno. Ella tostaba, molía y regalaba, no pensaba sacar ninguna línea.

“¿Sabe por qué decidí venderlo? Una vez estaba en mi Facebook y vi que se invitaba a participar en la primera competencia centroamericana de chocolate, faltaban solo cinco días para cerrar la línea, mandé mis muestras y me dijeron que una de mis barras había ganado un sello de bronce, yo gritaba por toda la casa por la felicidad”, expresó Yibrin. O sea, ganó un premio con un producto que aún no vendía.

Ya tenía el nombre de su chocolatería: Zucoleto. Antes de un viaje le llevó dos docenas de esos chocolates premiados a su prima, quien tiene una venta de productos gourmet, y le dijo que le avisara si se le vendían. “A las dos semanas me llamó para pedirme más porque ya se le habían ido todos, yo no lo podía creer”, dijo Yibrin.

Empezar de cero

Yibrin confiesa que nunca se imaginó que podía empezar algo desde cero. Con una licenciatura en Administración de Empresas, una maestría obtenida en Londres, cuatro hijos de 15, 13, 9 y seis años y tres premios a escala mundial, con un producto que no es de consumo masivo, se considera una mujer de bajo perfil.

Los otros premios fueron otorgados por la Academy of Chocolat en Londres en el 2018 y por la International Chocolat Awards en Italia en el 2019.
“Mi compromiso es seguir con mis metas, mi visión era hacer chocolate y ahora me voy ampliando a otras cosas que he querido hacer, esto (Zucoleto) es algo que ha ido creciendo hasta que llegó la pandemia, que fue un parón”, agregó.
Esta crisis le hizo perder dos de sus ocho empleados más calificados. Pasado el susto inicial, la situación se convirtió en un gran reto y no se dejó intimidar; por el contrario, desarrolló una nueva línea de mantequillas con chocolate llamada ¡OHMYSPREAD!
“Mi emprendimiento está en su etapa temprana, tengo mucho camino por recorrer, ya tengo el camino trazado incluyendo su línea de tiempo. Quiero que mis hijos se inspiren en el éxito de Zucoleto para que ellos también logren sus metas”, concluyó Yibrin.

La frase:
"El sistema ha cambiado, hay más mujeres emprendedoras que, desde sus casas, comienzan a realizar su negocio”

RELACIONADAS