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Fecha de publicación: 2020-09-18

Ana María Iraheta de Hernández: Impulsora de un legado de corazón maya

La marca Anihra , con la que abre al mundo su alma y corazón, es aceptada en el exterior y se rige por seis principios.

Por Gabriela Melara – estrategiyanegocios.net

“Tengo el poder de decidir y ser más independiente, y mientras haga lo que me gusta, y crea que puedo seguir haciéndolo, nada va a detenerme”, es la frase es con la que se presenta Ana María Iraheta de Hernández, la salvadoreña detrás de la marca Anihra, que produce y comercializa productos teñidos con añil, tinte textil (usado desde los mayas) que se obtiene de las hojas de xiquilite y es representativo de la cultura mesoamericana.

Asegura que nació con la vocación de ser artesana y de valorar los productos que elaboran los artesanos “porque somos herederos de las tradiciones y estamos comprometidos a defenderlas”; sin embargo, el impulso para crear su marca fue el quedarse sin empleo en 2005.

“Después de haber dado todo… Me despidieron, fue un ‘shock’, pero fue el impulso necesario para poner en práctica lo aprendido en el país y en Japón, a donde fui becada para aprender técnicas para teñir, cinco años antes de este episodio que marcó mi vida… Dios sabe cómo lleva sus caminos. Esta fue mi oportunidad”, reflexiona.

La diseñadora sabe que hay altas y bajas y la pandemia del covid-19 no fue la excepción, con un taller lleno de producto que anhelaba presentar en una importante feria en julio de 2020 y otros más empacados para ser enviados al exterior, decidió, en un primer momento de la pandemia, alejarse de las redes sociales y silenciarse, no promocionar sus productos por respeto a las personas que estaban sufriendo por la enfermedad.

“Creímos conveniente no promocionar regalos cuando había gente muriendo. Además, acepté la pausa que esta pandemia nos estaba dejando”, dijo.

Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) aceptó y promovió el uso de las mascarillas y que era posible portar de tela, supo que era momento de ayudar a otros a prevenir infectarse del coronavirus y también impulsar su negocio.

Lo que yo hago son cubrebocas, no me gusta decirles mascarillas, porque son diferentes y llevan diseño, llevan trabajo individual. Recuerdo que me senté, me enfoqué y me documenté de cómo tenía que ser el proceso para confeccionarlo, no quería ofrecer un producto que no sirviera, sino llevar calidad y que de verdad ayudara a los demás y me llevara a ofrecer mi producto a otros mercados, incluso a gente que no me conocía”, comentó a Estrategia&Negocios.

“Me sorprendió que muchas personas me escribían porque querían dar regalos especiales a enfermeras, médicos y otras personas que estaban cuidando a las personas infectadas… Poco a poco volví y me llevó a exponerme. Incluso, por no tener acceso a modelos y por el distanciamiento físico, me tocó ser la modelo de los diseños de cubrebocas”.

Alma y corazón son dos palabras que van impregnadas en los productos teñidos por las manos de Ana María, quien también cuenta con un grupo de mujeres originarias de Candelaria de la Frontera, Santa Ana, en el occidente del país, como aliadas.

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“Me encontré con ellas en una feria, vi su trabajo y fue oportuno. Al principio no se sentían con el ánimo de hacer algunas piezas que yo les mostraba, pero agradecerles por su trabajo, pagarlo cómo se debe y crear un vínculo, es especial, es mágico y ahora ellas se emocionan conmigo y hasta imaginan su pieza -que me la entregan en blanco- cómo terminará al ser teñida y se enamoran”, destaca y agrega que hacerlo es una manera de promover el empoderamiento femenino desde su posición.

Confiesa que dedicarse al añil no es tarea sencilla y también se enfrenta a un mundo que no conoce el patrimonio histórico detrás de esta técnica.

“Es una verdadera herencia ancestral pero la falta de conocimiento es un obstáculo, porque nuestra propia gente desvalora y desvirtúe el colorante”, explica.

La mayoría de producto elaborado por Ana María es exportado hacia Estados Unidos y otros países, a quienes les transmite que “El Salvador está al lado positivo del mundo, porque pese a las adversidades salimos adelante”, indica , con una sonrisa en su rostro.

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Ana María es la creativa detrás de cada una de las prendas que comercializa. Confiesa que le gusta estar en su pequeño taller, que está dentro de su casa, y elaborar piezas, las cuales no siempre son visibles por medio de las redes sociales porque “somos un país se dónde se da mucho la copia, el plagio”.

“Yo tengo una libreta de bocetos, donde hago la forma, el diseño, pienso en la técnica que voy a usar y todo lo que conlleva un producto. Todo lo que respalda mi producto y su originalidad. No estamos concentrados en saturar el mercado, sino en llevar exclusividad y originalidad”, comentaba.

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“Sueño con hacer feliz a cada uno de los que creen en Anihra, porque mi trabajo se centra en seis principios: Pasión, constancia, disciplina, integridad, responsabilidad y retroalimentación”, apunta.

Frase destacada

Trato de llevar con mis productos el mensaje que El Salvador está al lado positivo del mundo, porque salimos adelante.

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