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Fecha de publicación: 2020-09-17

Ana Luisa Trejos: Pasión por la robótica desde Costa Rica

Es ingeniera mecánica especializada en mecatrónica. Esta tica investiga desde Canadá para ayudar a personas con problemas de movilidad.

Por Daniel Zueras

Ana Luisa salió de Costa Rica allá por 1997, cuando descubrió que quería ir más allá en el campo de la robótica. Migró a Canadá, donde estudió su maestría especializándose en mecatrónica (campo que unifica el diseño sistemas mecánicos y eléctricos, con el uso combinado de la robótica y de la ingeniería electrónica, informática, de telecomunicaciones, de sistemas, de control y de producto).

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“Mi papá es ingeniero y mi mamá microbióloga. A mí me gustaban mucho las ciencias y las matemáticas. Fue él quien me dijo que la ingeniería es una carrera muy aplicable”.

Actualmente es profesora del departamento de Ingeniería Eléctrica e Informática de la Escuela de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Western Ontario (Canadá). Parte del trabajo es dar clases, si bien lo más interesante “es la investigación. Ahora estoy enfocada en el diseño de sistemas de mecatrónicos, que son básicamente máquinas inteligentes que se integran al cuerpo humano y que sirven para la rehabilitación o la asistencia en el movimiento de las partes superiores del cuerpo”. Su equipo de investigación, en el que trabajan 15 personas, está trabajando en el desarrollo de un ‘guante inteligente’, para ayudar a personas con Parkinson: “Puede imaginárselo como un guante, que tiene sensores que miden el movimiento. Después, pueden diferenciar el movimiento natural del movimiento del temblor, filtran el temblor y entonces tienen unos motores, unos actuadores que lo que hacen es que detienen el movimiento del temblor, pero permiten que pase el movimiento normalmente”.

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El sistema no es invasivo, no va por dentro de la piel, sino que es externo. Los sensores se ponen en la superficie y mide la actividad muscular, con lo que la electricidad que pasa por el músculo, se usa como una de las señales que controlan los aparatos. Trejos aspira a desarrollar los sistemas de tal forma que sean cada vez más pequeños y más integrados al cuerpo humano, ya no diseñar exoesqueletos, sino diseñar prendas de vestir inteligentes. La ingeniera cree que podremos verlas en uso en un plazo de cinco (los más sencillos) a diez años (los más elaborados). “Para eso ya nos estamos metiendo en el diseño de telas electrónicas de materiales inteligentes, y después en el diseño de los algoritmos que nos permiten tomar la información de los sensores y combinar señales, para hacerlos cada vez más inteligentes y más automatizados”. ¿Su sueño? Caminar por la calle y ver que la gente usa su tecnología. Desde su posición, Ana Luisa trata de apoyar a otras mujeres en los campos de la ciencia, tecnología e ingeniería. “Me he dado cuenta en este rol de que no son solo las mujeres las que se sienten que no hay oportunidades justas y equitativas. Son muchas minorías diferentes, la que parece que todos sufren igual”.

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La ingeniera apunta que en los últimos cinco años el mundo ha avanzado más en materia de equidad, que en los 20 anteriores.

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