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Fecha de publicación: 2019-09-09

Empleo femenino: un gran potencial con pocos admiradores

Apesar de que las mujeres tienen altos niveles de formación académica y una serie de capacidades que inciden en el crecimiento de los negocios, los países de la región aún no logran establecer la equidad laboral enmateria de género.

Por María José Nuñez - estrategiaynegocios.net

En las últimas dos décadas las mujeres han alcanzado notables progresos en diversas materias, sin embargo, las inequidades de acceso al mercado laboral, bajo las mismas condiciones de trabajo, siguen siendo una piedra en el zapato.

Las mujeres tienen menos posibilidades que los hombres de participar del mercado de trabajo en gran parte del mundo, de acuerdo con un estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dado a conocer en marzo pasado y que fue discutido en diversas plenarias durante la celebración del centenario de la organización internacional en Ginebra, Suiza.

Según el análisis denominado: “Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Avance global sobre las tendencias del empleo femenino 2018” la tasa mundial de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo es del 48,5% para el año pasado, lo que se mantiene 26,5 puntos porcentuales por debajo de la tasa de los hombres.

Mientras que la tasa de desempleo femenino global para el 2018 es de 6%, unos 0,8 puntos porcentuales más alta que la de los hombres, lo cual significa que por cada diez hombres que trabajan, sólo seis mujeres están empleadas.

En el caso de América Latina y el Caribe hay unos 117 millones de mujeres que forman parte de la fuerza laboral, un número sin precedentes en la historia de la región.

La tasa de participación femenina se ubica en el 50,3%, mientras que la de hombres es del 74,4% y por lo tanto la diferencia de género en el acceso al mercado laboral está cercana a los 25 puntos porcentuales.

Al realizar un vistazo profundo a las cifras de desempleo, la brecha aparece de nuevo con más fuerza, pues la tasa de desocupación femenina se ubicó en 10,4% (2017), 1,4 veces más a la de los hombres.

Esto muestra que, a pesar de participar en menor número de la fuerza laboral, las mujeres son la mitad de los desempleados, es decir 13 millones de un total de unos 26 millones de personas.

Inserción femenina

En términos generales, las mujeres que participan en el mercado laboral, tienen menores posibilidades de ubicarse en puestos de mando o toma de decisión.

La OIT señala que es urgente que los empresarios impulsen mecanismos de fomento de la diversidad de género en sus compañías, sobre todo a nivel directivo, pues está comprobado que estas acciones inciden en la obtención de mejores resultados y el aumento de beneficios económicos.

Así lo confirman encuestas realizadas a unas 13.000 empresas en 70 países del mundo, en las cuales detectaron que más del 57% de las compañías participantes consideraban que sus iniciativas a favor de la diversidad de género contribuyeron a mejorar su rendimiento empresarial.

De acuerdo con Deborah France-Massin, directora de la Oficina de Actividades para los Empleadores de la OIT, casi tres cuartas partes de las empresas que promovieron la diversidad de género en cargos directivos registraron un aumento de su beneficio de entre el 5% y el 20%; más del 54% evidenció mejoras en áreas como la creatividad, innovación y apertura y una cifra similar afirmó que mejoró su reputación.

Las estadísticas ideales para lograr mayores equilibrios en las organizaciones empresariales serían que la cuota por género se ubique entre el 40% y 60% en puestos de alta dirección, pero en casi el 60% de las compañías no se cumple ni siquiera con un 30%, sobre todo debido a temas de cultura empresarial que exige mayor disponibilidad, un elemento que incide de forma desproporcionada a la mujer, debido a sus amplias responsabilidades domésticas y familiares.

economia inforal(800x600)Salarios: talón de aquiles

En el último informe Mundial sobre Salarios, la OIT confirmó que el crecimiento de los salarios en todo el mundo fue débil, pero con persistentes disparidades entre hombres y mujeres, cercanas al 17%.

“Las disparidades de remuneración por razón de género constituyen una de las mayores manifestaciones de injusticia social de la actualidad, y todos los países deberían esforzarse por comprender mejor qué se esconde detrás de esto y avanzar más rápidamente hacia la igualdad”, explicó Guy Ryder, director General de la OIT.

En los países de ingresos altos la retribución salarial tiene una mayor equidad, mientras que en las naciones de ingresos bajos y medios son más significativas las diferencias.

“En numerosos países, las mujeres tienen un nivel de educación más alto que el de los hombres, pero perciben salarios inferiores, aún cuando trabajen en las mismas categorías profesionales”, comentó Rosalia Vázquez-Álvarez, especialista en econometría y salarios de la OIT.

Esta disparidad tiende a ser menor cuando se trata de empresas o profesiones con una fuerza de trabajo predominantemente femenina, pero éstas no corresponden con la demanda de competencias y carreras de las profesiones del futuro.

Otro factor que pesa en el salario femenino es la maternidad, pues el informe evidenció que las mujeres con hijos generalmente reciben salarios inferiores, con relación a las que no los tienen, lo cual puede estar relacionado con interrupciones en la carrera profesional, reducción del horario de trabajo o empleos que permiten conciliar la vida profesional con la familiar, que de paso son los que tienen remuneraciones más bajas.

Para Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), hay un tema que también incide mucho en las inequidades de empleo y salariales para las mujeres, que es la informalidad.

“Hay unas 740 millones de mujeres en el mundo que trabajan en la economía informal, la demanda de cuidados no remunerados presiona para que éstas se mantengan en empleos precarios, sin protección social y bajos salarios. Es necesario ampliar la educación para eliminar estereotipos, compartir las responsabilidades del hogar, disminuir la carga femenina en los hogares; aquí los Estados tienen un papel esencial, pues deben destinar los recursos para impulsar servicios que atiendan las necesidades de los hogares”, manifestó Bachelet.

Las nuevas competencias

Estas evidencias muestran el camino que deberían seguir los países, sobre todo los latinoamericanos y centroamericanos, en los cuales pesan fuertemente los estereotipos laborales, la discriminación por razón de género y que se ven agravados por las altas condiciones de pobreza que experimenta una buena porción de la población femenina.

Es necesario que los países impulsen una mayor inclusión y conciliación laboral con la vida personal, con horarios de trabajo flexibles y licencias de paternidad.

“La promoción de la mujer en puestos directivos está plenamente justificada, sobre todo frente a la escasez de personal cualificado que se presenta en la actualidad, las mujeres vienen a constituir una formidable reserva de talento y las organizaciones deben asumir el liderazgo desarrollando políticas eficaces para la inclusión”, analizó France-Massin.

Sobre todo hoy, que el mundo enfrenta un mercado de trabajo cambiante, con un enfoque en el desarrollo de nuevas competencias, diferentes formas de empleo, la adaptación y flexibilización de la forma de trabajar, donde las mujeres tienen oportunidades especiales.

Así lo analizó Christine Hofmann, especialista en Habilidades y Empleabilidad de la OIT, quien considera que, en el nuevo panorama del futuro del trabajo las mujeres son de los sectores que menos perderán, pues hay sectores dominados especialmente por hombres que corren mucho riesgo.

“Aunque sí habrá nuevos empleos que se formarán y donde la recapacitación jugará un papel esencial para su aprovechamiento; las mujeres tendrán el doble de oportunidades para orientarse a la economía circular, estudiar carreras de mayor demanda como servicios, ventas, trabajos con competencias de logística. Habrá una reconversión del empleo que podrán aprovechar las mujeres”, detalló Hofmann.

Precisamente los planteamientos de OIT están dirigidos a aumentar la inversión en las capacidades de las personas, revitalizar y consolidar las instituciones que regulan el trabajo, así como, hacer inversiones transformadoras a favor de empleos decentes y sostenibles, esto con mayor fuerza cuando se trate de las mujeres.

Es indispensable incentivar a las mujeres y empoderarlas para que decidan estudiar carreras relacionadas con las ingenierías, matemáticas, tecnologías de la información y la comunicación; de manera que puedan contar con mayores oportunidades de aprovechar los nuevos empleos del futuro.

Para María Arteta, especialista de la OIT en materia de empleo femenino, es imperativo además aprovechar el bono de género que implica la incorporación de más mujeres al mercado laboral, convirtiéndose en una oportunidad económica para los países de la región.

“Las mujeres participan menos en sectores activos como la construcción, ingenierías o carreras del futuro, además se ubican en el sector público más que en el privado, de ahí que es necesario cambiar esta segregación, lograr una mayor incorporación en estas carreras, de manera que las mujeres se conviertan en potenciadoras de las economías” concluye.

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