Mujeres Desafiantes
2018-08-23

Susana Arrechea, la guatemalteca experta en nanotecnología

Fue seleccionada como miembro del proyecto Fulbright Nexus 2014-2016, para generar investigación de energía renovable en la Universidad de California-Berkeley.

Por eyn.net

Es experta en temas de nanotecnología aplicada a materiales de construcción y a energía solar y en proyectos de sostenibilidad y energía renovable. Susana se formó como Ingeniera Química por la Universidad de San Carlos de Guatemala, y estudió el doctorado y la maestría en Nanociencia y Nanotecnología Molecular en la Universidad de Castilla-La Mancha en España. Luego, fue seleccionada como miembro del proyecto Fulbright Nexus 2014-2016, para generar investigación de energía renovable en la Universidad de California-Berkeley.

"Este programa me ayudó a ver mi carrera científica de manera diferente y me apoyo a centrar mi investigación en ciencias aplicadas en Guatemala y países en vías de desarrollo", recuerda.

En 2016 regresó a Guatemala para desarrollar proyectos de investigación de nanotecnología en la industria de la construcción y energía aplicados a la región. El gran reto de su carrera ha sido siempre romper con el paradigma de que en Guatemala no se puede hacer investigación.

En 2020 es reconocida a nivel mundial por la Fundación Elsevier

A continuación, les presentamos la mini entrevista a Susana Arrechea:

¿Cuáles han sido los hitos de vida que le permitieron la posición que hoy ocupa?

En 2010 recibí el título de Ingeniera Química en la Universidad del San Carlos de Guatemala. En 2011 me concedieron una beca de Fundación Carolina que me permitió estudiar en España el doctorado en Nanociencia y Nanotecnología Molecular (mención "Cum Laude") y la maestría en Nanociencia y Nanotecnología Molecular ambos títulos de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Fui seleccionada como miembro del proyecto Fulbright Nexus 2014-2016, para generar investigación de energía renovable en la Universidad de California-Berkeley.

Desde 2016 laboro como docente investigadora en el área de Investigación Desarrollo Tecnológico e Innovación de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), desarrollando investigación en proyectos internacionales y nacionales en temas de energía, nanotecnología y gestión de residuos, produciendo un impacto positivo para Guatemala con la calidad exigida a nivel internacional.

En 2017 participé como investigadora al Centro de Estudios en Biotecnología de la Universidad del Valle de Guatemala y durante un año ejecuté un proyecto de investigación en bionanomateriales con aplicación en tratamiento de agua.

Fui ganadora del Galardón Guatemaltecos Ilustres 2017 en la categoría científica, reconocimiento otorgado por Seguros Universales y fui ganadora del premio para científicos jóvenes 2017 otorgado por la Academia en Ciencias para el Mundo en vías de desarrollo (TWAS), Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Guatemala.

En 2018 fui aceptada en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Guatemala y finalicé una estancia de investigación post-doctoral en Universidad de Castilla-La Mancha con beca Fundación Carolina y USAC.

Soy miembro de la Red de Materiales MATECSS UNESCO, Iniciativa en Waterllo Science Iniciative OpenAccess Energy Summit, Red Internacional de Científicos Guatemaltecos, Red "José Roberto Leite" de divulgación en Nanotecnología (Nanodyf), Red de Nanotecnología de Guatemala (NanoteG), Red Metropolitana de Mujeres Científicas de Guatemala (Senacyt) y vicepresidente de la Comisión Técnica Intersectorial de Biotecnología en Guatemala.

¿Cuáles sus principales retos, y su gran satisfacción en esta ruta?

Reto: El desafío de romper el paradigma de que en Guatemala no se puede hacer investigación.

Satisfacción: Que he desarrollado proyectos de investigación en vinculación con universidad, academia e industria con financiamiento nacional e internacional lo cual demuestra que si se puede.

¿Cómo decide ser una mujer de ciencia y cuáles son sus principales aprendizaje, aportes y logros en este camino?

En básicos me gustaba mucho la matemática y considere que ingeniería era algo interesante. Pero no fue hasta en bachillerato que empecé a buscar en la Universidad pública todas las carreras que ofrecían, clasifique las que me gustaron e investigue el perfil de los egresados y los trabajos posibles. Así decidí que era ingeniería química lo que quería estudiar. Me gustó mucho la idea de transformar materia, diseñar procesos y trabajar en industria.

Al finalizar la carrera decidí estudiar un doctorado en el extranjero y fue todo un proceso que llevo diferentes pasos desde el esfuerzo en búsqueda de becas, solicitud de aceptación en la universidad, los trámites para la gestión de la beca. Por supuesto recibí muchos rechazos y continué intentado hasta que fui aceptada. Esta experiencia de ser investigadora en el Instituto de Nanociencia, Nanotecnología y Materiales Moleculares me abrió las puertas al mundo de la ciencia y lo aproveché al máximo.

Experimenté diferentes reacciones químicas que nunca había desarrollado, aprendí a utilizar equipos avanzados como la resonancia magnética nuclear, el microscopio de fuerza atómica e incluso en una estancia en el Instituto Catalán de Investigaciones Científicas en Tarragona aprendí a desarrollar dispositivos fotovoltaicos y medir sus propiedades.

Dentro de los logros es desarrollar investigación científica aplicada en Guatemala por medio de más de 6 proyectos financiados nacional e internacionalmente.

¿Por qué decidió especializarse en investigaciones en las áreas de energía, nanotecnología y cambio climático?

Tenía el sueño de estudiar fuera del país, empecé a buscar nuevas oportunidades y encontré dentro de las áreas que me llamaban la atención: ambiental y nanotecnología.

Me decidí por nanotecnología porque consideré que era algo novedoso. El Decano de mi Facultad en ese entonces me recomendó estudiar algo nuevo que no había en el país para poder implementarlo, ya que para ese entonces ya había un buen número de egresados de la especialización de ambiental mientras que para nanotecnología aún no.

La sorpresa es que el grupo de investigación trabajaba nanotecnología aplicada a ambiente en el tema de síntesis de nuevas moléculas orgánicas para dispositivos fotovoltaicos de nueva generación.

En 2014 fui seleccionada en el programa Fulbright NEXUS, en el grupo de Energía Renovable. Fulbright reunió a 20 investigadores de los Estados Unidos, Brasil y otras naciones del Hemisferio Occidental, para un programa de dos años de reuniones de seminarios e investigación multidisciplinaria. Este programa me ayudó a ver mi carrera científica de manera diferente y me apoyo a centrar mi investigación en ciencias aplicadas en Guatemala y países en vías de desarrollo. Al finalizar el doctorado en 2015 me uní al Laboratorio de Energía Renovable y Apropiado en la Universidad de California, Berkeley (UC-Berkeley) para investigar microrredes aisladas sostenibles en América Latina.

En 2016 regresé a Guatemala para desarrollar proyectos de investigación de nanotecnología en la industria de la construcción y energía aplicados a la región.

¿Cuáles proyectos de investigación lidera actualmente?

Hoy lidero proyectos de investigación en la Escuela de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Tres de ellos sobre bienestar socioambiental en Guatemala, enfocados en la nanotecnología sostenible aplicada a la construcción. Los esfuerzos están financiados por la Academia Mundial de Ciencias (TWAS) con sede en Italia, CETEC/ Cementos Progreso, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología de Guatemala (Senacyt), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de España (CSIC) y USAC.

También estoy trabajando con dos proyectos financiados por la Unión Europea. Soy miembro de la Junta directiva de Project Management y gerente de proyectos Senior de USAC para Free-Network 'Fomento del emprendimiento basado en la investigación y el desarrollo de empresas de spin-off en América Central'. El proyecto está financiado por Erasmus + con socios de universidades en el Reino Unido, España, Italia, Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Panamá y Costa Rica.

El otro proyecto es una alianza para la gestión de residuos, en este proyecto participo como enlace internacional e investigadora asociada en colaboración con Fraunhofer (Alemania); Instituto de Ecología y áreas Industriales (Polonia); Universidad Federico Henríquez y Carvajal (República Dominicana); y USAC. Este esfuerzo es financiado por ERANet-LAC-Network de los países de la Unión Europea, América Latina y el Caribe sobre Innovación Conjunta y Actividades de Investigación.

¿Qué pasos deberían darse en las políticas públicas, en las empresas, en la sociedad, en las instituciones, para que Centroamérica sea territorio de equidad, una región en la cual se aproveche el talento de las mujeres y se ofrezcan oportunidades para ellas y ellos?
En la sociedad debemos de cambiar la mentalidad tradicional y empezar a generar esa confianza en las niñas y jovencitas, es importante la apertura en los hogares en especial con los padres de familia para apoyarlas a alcanzar sus sueños sin limitar o sugerir que esa actividad es sólo para hombres.

En las instituciones educativos tenemos que generar ese fomento en la ciencia con equidad de género.

En las empresas e instituciones públicas y académicas debemos de empezar a generar esa apertura para colocar a mujeres capaces y destacadas en puestos de toma de decisiones.

También es importante la equidad del salario, que no por ser mujer para el mismo puesto que ocuparía un hombre se le ofrezca menos dinero.

En políticas públicas se puede empezar a pensar incluso en estrategias fragmentarias que permitan que más mujeres participen en puestos claves de gobierno.

¿Por qué es importante que más mujeres se acerquen a la ciencia y como se compromete con esta causa?

Porque tenemos la capacidad de hacerlo, de ser buenas y destacadas científicas. En un país como Guatemala las tradiciones desde pequeños es inculcar en las niñas la idea de ser princesas, de jugar trastecitos y a muñecas, en lugar de darles acceso también a robots, herramientas o naves espaciales que permitan expandir sus aspiraciones desde pequeñas. He escuchado a muchas niñas que me dicen que sus papas no quieren que ellas estudien una carrera de ciencia porque eso es para hombres. Esto me motiva aún más a participar en conferencias para motivar a niñas y jóvenes a estudiar carreras de ciencia. Actualmente he participado en eventos organizados por Senacyt y Microsoft, interactuando en total con más de 2000 niñas.

¿Cuál es la frase que resume su filosofía de vida, aquella que quisiera compartir con quienes vienen detrás?

Es importante soñar, planificar, perseverar y desarrollar acciones que nos permitan cumplir con lo que anhelamos.

Se pueden alcanzar los sueños incluso aquellos que dejaste olvidados o en espera. A veces en el camino de lo urgente dejamos a un lado lo importante y tenemos que realizar una reingeniería de nuestras vidas.

¿Quien la inspira y porqué?

Mi madre Marlene Alvarado, me ha inspirado a luchar, a no rendirme y nunca me ha detenido. También mi padre Ramón Arrechea me inspiró a servir a los demás.

Yo nací en Guatemala y crecí en una comunidad rural en San Juan Sacatepéquez, cuando era una niña no me imaginaba a mí mismo convirtiéndome en una científica, sin embargo, muchas personas me inspiraron a ser lo que soy. Mi mamá, mi tía, mi maestra de matemáticas en básicos fueron ejemplos claves de la capacidad de una mujer para desarrollar una carrera profesional, saltando a través de diferentes obstáculos en su vida.

Soy cristiana y considero que también esa fe me permitió inspirarme desde pequeña a que todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Los científicos que me han inspirado han sido Marie Currie por su entrega a la ciencia y lo trascendental de sus investigaciones y Richard Feynman el físico considerado el padre de la nanotecnología.

12 ejemplares al año por $75

SUSCRIBIRSE