Centroamerica-inspira
2022-03-10

María Elena Bottazzi, la hondureña creadora de la vacuna anti-Covid a bajo costo

El 2022 arrancó como una nominación al Premio Nobel de la Paz para la doctora María Elena Bottazzi, de origen hondureño, y codirectora del Centro de Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas y de la Escuela Baylor de Medicina.

Por Velia Jaramillo y Claudia Contreras, E&N

Desde niña, María Elena Bottazzi se interesó por la biología, por cómo funcionamos los humanos y los microorganismos. Habiendo crecido en Honduras, viendo la pobreza, "también quise hacer algo que fuera de beneficio público. Por eso soy microbióloga", cuenta.

Comenzó su carrera en su territorio hondureño, pero su pasión por la microbiología la llevó a EE.UU., donde hizo su doctorado en la Universidad de la Florida, además de su postdoctorado en Biología Celular en la Universidad de Miami y otro de la Universidad de Pensilvania. Ahora es codirectora del Centro de Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas, y de la Escuela Baylor de Medicina. Bottazzi protagoniza junto al doctor Peter J. Hotez, y su equipo, un gran hito científico: el desarrollo de Corbevax, una nueva vacuna contra el COVID-19.

Corbevax no es una vacuna más, es libre de patentes, lo que puede marcar una gran diferencia en la lucha contra la pandemia, en donde la desigualdad se ha reflejado en el ac- ceso a vacunas. Esa decisión hay que ponerla en el contexto de la misión del Centro, explica Bottazzi. "Desde hace más de dos décadas, tratamos de desarrollar vacunas para enfermedades desatendidas, que no tienen un mercado, para usarse en poblaciones pobres, que tienen que ser no sólo reproducidas, sino compradas por países de bajos y medianos recursos. Teníamos una experiencia previa de 20 años desarrollando vacunas y de 10 años desarrollando vacunas para coronavirus", comenta.

Con ese bagaje, desde el inicio de las investigaciones en búsqueda de una vacuna contra el COVID-19, en plena emergencia sanitaria, dice que su Centro decidió que todo lo que hacían tenía que ser ciencia abierta, "transparente, no exclusiva y algo de mucha importancia: descolonizada, porque aunque uno hace el trabajo en EE.UU., la intención es que se transfiera a la región donde realmente se necesita". Sostiene que los coronavirus, también son desatendidos, porque cuando hay una emergencia "todo el mundo está detrás, pero cuando no hay nadie se recuerda que estos virus pueden ocurrir". Añade que usan las mismas tecnologías, conceptos científicos y modelo gerencial de cómo facilitar estas transferencias de ideas y de tecnologías.

Frente a grandes farmacéuticas que han multiplicado sus ganancias con vacunas ¿cómo pretenden Bottazzi y su equipo equilibrar el tema? "Usamos tecnologías convencionales, ampliamente conocidas y usadas para otras vacunas. La inversión de producirla, por ejemplo, usa esta tecnología de proteínas recombinantes que ya se usan para hacer la vacuna de la hepatitis B y la del papiloma virus. Ya tiene un ecosistema de infraestructura y de conocimiento, entonces no se tienen que construir nuevas fábricas, ni capacitar nueva gente. Hasta un cierto punto, los procesos son genéricos y además hemos decidido que las inversiones en investigación y desarrollo no sean agregadas al costo del producto", explica Bottazi. Todo ello contribuye a la fabricación masiva de la vacuna y al acceso a bajo costo.

"Con Corbevax, la esperanza es que no sólo llegue a las esquinas más pobres del mundo, sino contribuir a la aceptación de la vacuna, a reducir la desconfianza que hay frente a ciertas vacunas y cerrar esa brecha que hay en otros países", confía la doctora.

Bottazzi explicó que los costos de producción de las vacunas antiCovid van desde "cientos de dólares por dosis hasta US$10, US$20 por dosis". Corbevax cuesta de US$2 a US$3 por dosis. Un país como Honduras "tiene que comprar fácilmente cuatro o cinco millones más de dosis, por dos tal vez por tres veces, porque hay que reforzar. Estamos hablando de una diferencia importante, comprar por US$10 por dosis o comprar US$2 o US$3 por dosis"

Premio Nobel de la Paz

La congresista Lizzie Fletcher (TX-07) nominó al Dr. Peter Hotez y a la Dra. Maria Elena Bottazzi por su trabajo en el desarrollo de la vacuna Corbevax, que involucró a más de 3.000 personas. Sin embargo, el rol de Bottazzi fue clave para la creación del prototipo que se entrega a los laboratorios para su producción en masa.

Ya tenía 20 años de experiencia previo a la creación de esta vacuna anti COVID-19, que ya fue aprobada en India para combatir el virus. Indonesia y Bangladesh también han mostrado interés por usar la vacuna, así como países en áfrica. Corbevax es capaz de nautralizar la variante Delta y Beta del SARS-Cov-2.

Ahora, el sueño de la científica es revigorizar otras investigaciones: "Mi corazón siempre está en la medicina tropical, espero ver que nuestra vacuna, la de uncinaria, la de chagas, la de esquistosomiasis, la de leishmaniasis, ahora se revigoricen un poco, que encontremos el apoyo y que tambien lleguen a la población que las necesita".

Inicios en Honduras

Bottazzi comenzó su carrera en Honduras, pero su pasión por la microbiología la llevó a Florida, luego completó su postdoctorado en Biología Celular en la Universidad de Miami y Pensilvania.

"Desde hace más de dos décadas estábamos tratando de desarrollar y seguimos tratando de desarrollar vacunas para enfermedades desatendidas. Desde el principio siempre han tenido esa categorización, que no tienen un mercado, que son para usarse en poblaciones pobres (...) para los Coronavirus a un cierto punto también ellos son desatendidos, porque cuando hay una emergencia todo el mundo está detrás, pero cuando no hay emergencias nadie ser recuerda que estos virus pueden ocurrir", explicó a E&N sobre la desigualdad de acceso a las vacunas libre de patentes.

¿Qué lecciones dejó COVID-19 a Latinoamérica y Centroamérica?

Para la científica, la principal lección es que demostró la importancia de invertir en salud. "La salud no se considera una inversión que va a tener un impacto directo en la economía y COVID-19 demostró que poblaciones que mueren, poblaciones enfermas, tienen un impacto directo en destruir la economía de un país. Se tienen que reimaginar los modelos para mejorar la economía, pero incluyendo la problemática de salud y de los cambios climáticos", sostiene.

Covid-19 destapó las fragilidades de los sistemas de salud, en especial, en América Latina. Por eso, Bottazzi llamó a realizar una mejor vigilancia genómica para evitar hospitales colapsados. "A veces la salud no se considera algo como una inversión que va a tener un impacto directo, con la economía (...) poblaciones que viven enfermas tienen un impacto directo a destruir la economía de un país y de una región". Insistió en buscar una solución integrada de salud para reducir conflictos sociales, para mejorar la economía.

Un giro en este sentido también impulsaría un rol más activo en la investigación científica anti covid: "Esperamos que nuestros lideres reconozcan que toda la creatividad y las soluciones que queremos encontrar, salen de esa inversión que se hace en la ciencia y en la investigación (...) Todas las disciplinas tienen que inculcarse y aprender a hacer investigaciones y desarrollo, no sólo dar clases de manera didáctica, sino que de manera que sea obviamente en el campo, buscar soluciones apropiadas a una problemática local, pero que tengan repercusión global". Insistió con esperanza que Corbevax puede ayudar a llevar vacunas a las "esquinas más pobres del mundo, pero eventualmente también van a venir a ayudar a la gran inequidad que hay, también o la aceptación, a la desconfianza que hay en ciertas vacunas y cerrar esa brecha que hay en otros países".

Lo que le inspira de Centroamérica

"Lo que me inspira con nuestra región, Honduras, Centroamérica, es la resiliencia. Hemos pasado por tanto. No somos perfectos. Tenemos todavía mucho que aprender y hacer, pero el pueblo tiene el corazón, queremos vernos avanzar". Detalló que como embajadora de la región la hace resaltar: "Somos países de gente buena, de gente que quiere contribuir al mundo y que tenemos tanta capacidad, tanto amor tanto que ofrecer y sería un privilegio poder seguir representándolos".

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