Centroamerica-inspira
2022-03-11

Federico Antillón, médico pediatra oncólogo, un ángel de la guarda

Tras cursar estudios en el extranjero, regresó a Guatemala para fundar la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica (UNOP), que ha tratado a más de 9.000 niños y niñas.

Por Katia Orantes, E&N

Federico Antillón Klussman, médico guatemalteco, ha dedicado su vida a luchar por la vida de miles de niños y jóvenes víctimas de cáncer. Hace casi 25 años, junto a las doctoras Patricia Valverde y Sandra Luna, desarrollaron las bases de la que hoy es la Unidad Nacional de Oncología Pediatrica (UNOP).

Médico graduado en la Universidad Francisco Marroquín (UFM), realizó su especialización en la Clínica General de Navarra, posteriormente se entrenó en Hemato-Oncología Pediátrica en el hospital St. Jude Children ́s Research Hospital en Memphis, Tennessee, Estados Unidos. Actualmente es secretario y profesor de la Facultad de Medicina de la UFM y director de la UNOP.

Aunque de niño se inclinaba por la biología, fue en la clínica de su tío, el Dr. Hugo Gándara, donde empezó su interés por la medicina. "éra médico general y con mis primos jugábamos en su clínica, creo que eso tuvo mucha influencia en mi tendencia a la medicina. Yo veía como trataba a sus pacientes, era respetuoso, cariñoso y profesional", comentó el doctor Antillón. Otro de sus referentes es el doctor Ernesto Cofiño, pionero en la investigación Pediátrica en Guatemala.

Uno de los momentos que marcaron su carrera fue cuando tomó la decisión de volver a Guatemala. "Tanto en Navarra como en St. Jude, de Memphis, tuve la oportunidad de quedarme a trabajar, pero sabía que en Guatemala no había nada, entonces me llamó intentarlo. Esa fue una de las decisiones que me marcó, fue ese momento de decidir, me quedo o no me quedo, entonces quemé barcos y vine de vuelta a Guatemala, y así inicia la aventura".

Desde el inicio del proyecto trabajó junto a las doctoras Valverde y Luna. "Empezamos a trabajar cuando yo todavía estaba en Estados Unidos, hicimos un estudio retrospectivo donde demostramos que de 1990 a 1995 en los Departamentos de Pediatría de los dos grandes Hospitales del país, el 42 % de los niños nunca terminaron su tratamiento y sólo estaban vivos menos del 20 % a los tres años del diagnóstico, cuando en países desarrollados como Estados Unidos, Canadá y Europa, ya se estaban curando alrededor del 80 % de los niños".

"Para la creación de la Unidad de Oncología Pediátrica, nos aproximamos al ministerio de Salud Pública y al Gobierno de la época, nos apoyaron, y la Unidad abrió sus puertas en el año 2000 en un ala del hospital Roosevelt, con 28 camas", agregó. A la fecha cuentan con 70 camas, han brindado tratamiento a más de 9.000 niños. Hoy, además, siete de cada 10 pacientes se logran recuperar y se diagnostica con algún tipo de cáncer a más de 500 niños y adolescentes cada año en Guatemala.

Paralelo a la creación de la Unidad, iniciaron la Fundación Ayúdame a Vivir, hoy conocida como AYUVI, que es la responsable de la recaudación de fondos, apoyada por personas y empresas que financian la mayoría de los recursos tanto de UNOP, como los apoyos a las familias, ya que el 95% de los pacientes viven en situación de pobrez. Otro importante proyecto de Antillón es la creación de la especialización en Hematooncología Pediatrica. "Desde 2003 somos un centro de formación avalado por la Facultad de Medicina de la UFM y el St. Jude Global, hemos graduado más de 35 hematooncólogos pediatras de Centroamérica, Dominicana, Ecuador y Bolivia".

Luchar contra el cáncer infantil en pandemia

Sueña con diagnosticar a tiempo, cualquier tipo de cáncer en menores de 18 años en Guatemala.

Durante la pandemia del COVID-19 han tenido que enfrentarse a diversas situaciones complejas. "Hubo pacientes que abandonaron su tratamiento, algunos por las dificultades de transporte, pero a la vez muchas personas perdieron su empleo y no tenían la capacidad económica de traer a sus hijos al hospital", señaló.

Se retrasaron cirugías, disminuyó la recaudación de AYUVI y eso los afectó muchísimo, de tal manera que a mediados del 2020 tuvieron que cerrar algunas de las habitaciones hospitalarias y perdieron parte del personal. Antillón indicó que los niños con cáncer y que se contagiaron con el coronavirus fueron tratados dentro de la Unidad. "Aunque no fuimos considerados un hospital Covid, desde que empezó la pandemia hemos tenido más de 300 niños con cáncer que les ha dado Covid en distintas partes del tratamiento, algunos de ellos fallecieron, pero gracias a Dios fueron pocos", dijo.

Aún le quedan varios sueños por cumplir. "Uno es ampliar la cobertura hasta que ningún niño guatemalteco menor de 18 años se quede sin esta oportunidad de curación
y otro, es construir una nueva unidad con mayor capacidad, que tenga todos los estándares de seguridad y calidad para los pacientes", concluyó el Dr. Antillón.

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