Bicentenario
2021-10-23

Centroamérica: Una región en su laberinto

La integración centroamericana no termina de avanzar y necesita un nuevo impulso. ¿Será una quimera?

Por Daniel Zueras
Colaboraron: Claudia Contreras, Gabriela Melara, Velia Jaramillo

Centroamérica es un territorio con países entrelazados fuertemente no sólo en los vínculos históricos y geográficos y culturales, sino también los recursos comparativos. Compartimos cerca 4.000 km de costas en el océano Pacífico y 3.200 km de Costa en el mar Caribe

"Alrededor de esas costas está nuestro mar territorial, con golfos. Tenemos 25 puertos principales para el comercio, 11 en el Pacífico, 14 en el Caribe. Tenemos una infraestructura que podríamos potenciar, con nuestra ubicación geográfica en uno de los puntos neurálgicos del comercio mundial que es el Canal de Panamá. Tenemos 20 aeropuertos internacionales en un territorio tan pequeño con la posibilidad de crear corredores logísticos para facilitar el comercio, para facilitar el turismo. Está ahí es una oportunidad que lo que requiere es voluntad política y un poco directamente de creatividad para poder entender las acciones y crear oportunidades de desarrollo que hoy en los países por separado no tenemos", asevera Alberto Mora, coordinador del Informe Estado de la Región.

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Mora incide en la necesidad de elevar ya la cobertura de la educación, "debemos mejorar la calidad de esa educación sobre todo a la luz de las necesidades de los mercados globales. Por supuesto de los cambios en el entorno internacional y esos cambios en el entorno internacional están determinados fundamentalmente por el cambio tecnológico", por la automatización de procesos productivos que históricamente han sido manuales y por la incorporación de la tecnología de inteligencia artificial, de la inteligencia de las cosas y el manejo de la información dentro de esas dinámicas productivas. Ello implica también la creación de nuevos puestos de trabajo, especialmente en todo lo relacionado con el cuidado de las personas adultas mayores, toda la industria del entretenimiento.

"Es fundamental que con mirada puesta en el mediano y largo plazo nuestros países puedan determinar cuáles son las apuestas que vamos a hacer en términos de producción y que articulemos entonces la oferta educativa, la oferta de formación técnico profesional", comenta Alberto Mora, lo que planteará enormes retos para las economías nacionales, como la formación técnico profesional y la educación vocacional, ya que en varios países de la región la mitad de la población en edad productiva y que está siendo parte de la fuerza de trabajo tiene un bajo nivel educativo (primaria o menos). Además, la productividad por trabajador es muy baja.

Integración política: ¿Una quimera?

Centroamérica ha ido avanzando, a paso lento, en la integración económica, impulsada básicamente desde el sector privado. "Si la quimera de la integración económica cumplió hace unos días 200 años en las mesas de discusión regional con resultados muy pobres, marginales y cuestionables, la integración política es una fantasía. Dicho esto, la integración económica debe seguir siendo el compromiso y el proyecto económico más importante de la región", expresa Dionisio Gutiérrez, presidente de la Fundación Libertad y Desarrollo.

Las élites -académica, política y económica- "se perdieron cada una en su laberinto. Y dentro de cada élite hay trincheras, puentes quebrados y enfrentamientos. Cambiar esto tomará esfuerzos y sacrificios extraordinarios; pero, si somos capaces de visualizar lo que podría ser el futuro de una región integrada, merecen la pena", continúa Gutiérrez.

Más optimista se muestra Arturo Condo, rector de la Universidad Earth: "La integración regional centroamericana es de larga data, tan antigua como la integración europea. Hay que leer la historia entera y ahí ha habido altos y bajos muy bajos. El mercado centroamericano de los 60 y su colapso, luego los nuevos intentos de los años 90".

El sector privado ha sido el que más ha ahondado en la integración regional. "Lo económico, al final del día, tiene la ventaja de ser muy tangible", comenta Condo.

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El académico piensa que hay mucho avanzado, con una institucionalidad que funciona, coordinación en temas aeronáuticos, o más coordinación en temas aduanales "que antes eran mucho más difíciles, pero no son lo que podrían ser y que harían una diferencia en el bienestar de los ciudadanos de la región". Condo apunta que los países se han quedado cortos en el afán integracionista, con una clara falta de compromiso político, y es que "una integración regional, inevitablemente, involucra algún tipo de pérdida de autonomía", algo a lo que parecen dispuestos nuestros políticos.

En todo caso, Arturo Condo no piensa que la integración sea definitivamente fallida, dado que hay una identidad común centroamericana "que no es común en otras subregiones del mundo: nuestras placas de los carros dicen Centroamérica, los pasaportes dicen Centroamérica... Hay una identidad. Hay sobre qué construir, no es definitivamente fallida, sí requiere la evolución de algunas instituciones".

El rector de la Earth incide en que debe evolucionar la institucionalidad de integración. "Y no es fácil, porque en la medida que las instituciones de integración son representaciones de gobiernos nacionales, no hay incentivos para que esos gobiernos renuncien a cierta autonomía a cambio de tener mayor valor común. Creo que tal vez parte de una falla fue tratar de ser demasiado ambicioso".

Condo apunta a que esas instituciones trabajen en cosas más puntuales, que creen un valor visible para los ciudadanos: "El Sica y el Sieca como organismo sombrilla serán siempre necesarios, tal vez tener algunas específicas de algunos temas que la gente valora puedan ser caminos más viables políticamente, pero requieren una evolución".

Nuevamente, Gutiérrez se muestra muy crítico con las instituciones regionales, las cuales cree que "deberían cumplir la misión para la que existen. Se convirtieron en clubes de amiguetes que guardan las formas y tienen un discurso políticamente correcto, pero los resultados están a la vista. Mucho ruido y pocas nueces".

El presidente de Fundación Libertad y Desarrollo sí cree que se han logrado avances en materia comercial, en interconexión eléctrica, en integración financiera y en temas de infraestructura, "pero son insignificantes de frente a la agenda que debiera impulsarse para lograr una auténtica integración".

Gutiérrez incide en que en los años ochenta se hizo un nuevo intento de integración, en el marco de la apertura democrática con división de poderes, con la promoción de economías de mercado, abiertas al comercio mundial y el respeto a los Derechos Humanos: "Esta es la agenda que debemos rescatar si queremos cambiar el rumbo de la región". En todo caso, la coyuntura del último lustro no ha ayudado. "Los últimos cinco años han sido muy duros para la región en su proceso de integración por procesos políticos internos, que afectan las dinámicas regionales", dice Condo.

La identidad está ahí, nos sentimos centroamericanos, "pero nos sentimos muy diferentes, a veces nos sentimos apoyados, a veces no, y creo que hay mucho camino por andar para entre todos los diferentes liderazgos públicos, privados, académicos, tener más cercanía y decirle a las personas que entre las fronteras entre México y Guatemala y el tapón del Darién es más lo que compartimos que lo que nos separa", expresa Arturo Condo.

¿Y el DR-CAFTA?

Dionisio Gutiérrez se muestra enfático al contestar que la región no ha aprovechado como debiera el tratado de libre comercio regional con Estados Unidos. En quince años de vigencia, las exportaciones e importaciones con Estados Unidos se han incrementado en términos nominales. Como proporción del PIB, prácticamente han permanecido igual o han experimentado un leve retroceso.

"Actualmente, un tercio de las exportaciones de Centroamérica tienen como destino Estados Unidos, e igualmente, un tercio de las importaciones provienen de ese país. El mismo peso relativo que se tenían en 2006. Es evidente que no se han profundizado los lazos comerciales con la primera potencia económica del mundo. La región integrada sería más competitiva y aprovecharía mucho más el tratado comercial con Estados Unidos".

Condo explica que se ha aprovechado "en el sentido inmediato del tratado", en la medida en que el comercio ha continuado. Una evolución que va con un análisis que hizo el Banco Mundial de los primeros diez años del TLC "mostró que sí se había pro- fundizado el comercio, incluso entre países de la región".

Pero el rector de Earth comenta que, por el momento, la región apenas aprovecha la posibilidad de convertirse "en un aliado y en un socio comercial no solo más cercano, sino más sofisticado con los EE UU". Apunta que hay oportunidades "que la pandemia ha renovado", lo que hoy se conoce como nearshoring: productores y compradores en los EEUU quieren diversificar su riesgo: "Hay una racionalidad económica y logística de diversificar riesgos".

Ante la búsqueda de sitios de producción, distribución o ensamblaje más cercanos que Asia (y que China en especial), aparece América Latina, particularmente la parte Norte (México y Centroamérica). Pero no se trata solo venderles nuestros productos agrícolas, o alguna manufactura ligera, "sino ir más allá, algo que un país como Costa Rica ha podido aprovechar de ser parte de cadenas de valor con su corazón en los Estados Unidos y tener partes más relevantes de esa cadena de valor global en la región".

Gutiérrez estima que, en todo caso, los países de Centroamérica no han construido las bases institucionales "que les permitan hacerse atractivos para el nearshoring con potencias como EE UU. Algunos países en América Latina llevan años preparándose para atraer este tipo de inversiones, pues han invertido en capital humano, infraestructura y esquemas laborales más flexibles. Los textiles y los BPO han encontrado en Centroamérica algunas facilidades para invertir, sin embargo, no han logrado velocidad ni volumen debido a las constantes crisis políticas y socioeconómicas de la región".

Eso sí, la oportunidad está ahí, ya que el DR- Cafta, tal y como comenta Arturo Condo "nos solidificó", porque creaba reglas para intercambio de productos, para reglas de origen, para muchas cosas que permitían por ejemplo en manufactura o procesamiento intrarregional, apoyado con comercio con los Estados Unidos.

Otra oportunidad clara es el rol de proveedores de algunos alimentos para la región y hacia los Estados Unidos en el contexto post pandémico, si bien están sujetos a los retos logísticos, que pueden ser perturbados terriblemente por algo como esta pandemia. "Ahora, eso requiere elementos de innovación logística, de integración regional, que no han pasado todavía", comenta Condo. También son área de opotunidad los negocios verdes y azules (relacionados con los océanos), ya que el mundo está tomando conciencia del cambio climático y la región puede jugar un papel en la sos- tenibilidad ambiental.

Camino de una región partida

"Mientras la política y la economía sigan sin funcionar la gente seguirá emigrando", dice Gutiérrez, quien asegura que "no existen leyes, muros ni obstáculos" capaces de evitar que la gente que quiere libertad, seguridad y oportunidades, huya de su país, "aunque en el intento pierda la vida".

Y cada vez es más claro que hay dos regiones. Dionisio Gutiérrez no ve que Costa Rica vaya a integrarse en el CA-4 y apunta hacia dos triángulos: "Costa Rica, Panamá y República Dominicana están hablando de formar el Triángulo Sur. No tienen interés alguno en ser parte del circo y del caos que tie- nen montado los países del Triángulo Norte".

Y es que, en septiembre, estos tres países anunciaron un nuevo espacio de diálogo, el "Triángulo del Caribe", que podría ahondar aún más las diferencias económicas entre el Norte y el Sur de Centroamérica. "Vamos a una región que estará formada por dos triángulos. El del Norte, con sus democracias deslucidas y malogradas y con pueblos en creciente descontento; y el del Sur, que ha hecho mucho mejor sus tareas, y que, además, tendrá la motivación de diferenciarse y separarse más de los del norte. Los consideran mal ejemplo y mala compañía", concluye Gutiérrez.

El presidente de la Fundación Libertad y Desarrollo cree que algunos estados de la región "son Estados disfuncionales con las condiciones para llegar a ser Estados fallidos si no se hacen las correcciones necesarias a tiempo. Nicaragua y Venezuela son dos claros ejemplos. Siempre se puede estar peor. Y más en los tiempos que vivimos. La política, las democracias, los Sistemas de Justicia, y por lo tanto, muchos Estados, están cayendo, cada día más, en manos de grupos y organizaciones criminales. Si no se cambia el rumbo, el desenlace fatal es inevitable".

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