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Fecha de publicación: 2021-10-24

Istmo destaca como el de mayor comercio internacional

El nivel de movilidad de personas y de mercancías intra zona es uno de los más avanzados a nivel mundial.

Por Gabriela Melara – Revista E&N

En materia de integración aduanera y libre comercio hay progresos en modernización y armonización de la normativa regional, así como de las medidas de facilitación comercial

La salida hacia el Atlántico era de suma importancia para la época de la preindependencia porque desde Guatemala, que tenía salida para este puerto, se lograba comercializar añil, algodón, bálsamo y otros productos producidos en la región hacia Europa, principal mercado en ese momento.

Marcelo Elizondo, experto en integración y director de la consultora DNI, enfatiza que es la región de mayor comercio internacional del mundo, una característica muy positiva que beneficia a economías de escalas pequeñas que tienen en la integración la única vía de ganar escala: “Los niveles alcanzados le permiten inversiones, evolución tecnológica y mejoras cualitativas; además de la integración impacta el estar muy vinculada con México y Estados Unidos”.

A su criterio entre los desafíos a resolver está el de hacer frente con normativas de calidad a las “crecientes exigencias” internacionales en materia de parámetro ambientales, sanitarios, y sociales. “La región tiene una potente capacidad de producción natural que debe acompañar con esas exigencias del mundo y, además, debe apostar al desarrollo de empresas internacionales”.

Elizondo define como “avanzado” el nivel de movilidad de personas y mercancías intra zona, beneficiada por el tamaño y la geografía de los países. Destaca el impacto del Canal de Panamá que facilita el cruce entre océanos y la salida hacia el Asia; apunta que “internacionalizó la región, desarrolló servicios y proveedores”.

De acuerdo con datos de la Secretaría General de Integración Económica Centroamericana (SIECA), las declaraciones de tránsito terrestre de mercancías crecieron en febrero (último dato disponible) 17% en comparación con ese mismo mes de 2019 y 5% en relación con 2020 (el mes fue previo a los cierres de fronteras consecuencia del COVID-19).

En promedio, el tránsito terrestre correspondiente al primer bimestre del año subió 1,9% en toda la región con relación a igual período de 2020. Entre todos los países se destacan Panamá, el que registra volúmenes de declaraciones de tránsito de mercancías con alzas interanuales del 9,8% y Costa Rica, con subas de 7,8%.

Paola Quezada, como directora ejecutiva de la Federación de Cámaras de Industria de Centroamérica y la República Dominicana (Fecaica), planteaba que los principales desafíos en la movilidad de productos es establecer alternativas para el transporte de carga “con el fin de disminuir la conflictividad para el acceso de productos provenientes de la región, así como también el perfeccionamiento de la Zona de Libre Comercio y la reactivación económica”.

La ejecutiva insiste que la pandemia tuvo efectos negativos en la movilidad por las restricciones que debieron instrumentarse. Por ejemplo, cuando Costa Rica limitó el transporte de cargas, lo que provocó un aumento de costos del 84% según la encuesta que elabora la Fecaica en el marco del Comité Consultivo de la Integración Económica (CCIE).

Quezada considera que el proceso de Unión Aduanera se puso a prueba durante el coronavirus, aunque por los “esfuerzos” de las autoridades regionales y “el acompañamiento y propuestas del sector privado”, se logró “reabrir las fronteras y levantar, tanto las medidas de Costa Rica, como las reciprocidades que los demás países habían establecido”. Hoy las medidas de movilidad son menos rígidas que hace un año.

Ratifica que se debe trabajar para tener alternativas para mover las cargas, como desarrollar más la vía marítima y avanzar con políticas de cielos abiertos para, así, “disminuir la conflictividad para el acceso de productos provenientes de la región”. La Fecaica está persuadida de que esos problemas deben de resolverse “a la brevedad para llegar a una integración regional más completa y beneficiosa para todos”.

Otro aspecto por el que aboga la entidad es la “necesaria” búsqueda de una relación público- privada “positiva y colaborativa”. “A través de una voluntad política al más alto nivel se podrá avanzar hacia el mejoramiento de los lazos comerciales”, sintetiza.

Normas y obras

Según analizan Alejandro Ramos Martínez y de Álvaro Sarmiento en su reporte para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) - Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (Intal) es “desigual” el avance de las acciones acordadas. Evalúan que hay “progresos” en términos de modernización y armonización de la normativa regional, así como de las medidas de facilitación comercial, lo que contribuye a la “profundización de la zona de libre comercio”.

En lo que hace al perfeccionamiento de la Unión Aduanera, destacan el progreso bilateral entre Guatemala y Honduras, una experiencia que generó instrumentos que podrían aplicarse al resto de los Estados que son parte. Los economistas apuntan que las dificultades en este frente son “propias de la ausencia de convergencia perfecta en las políticas comerciales nacionales” y se traducen en el rezago existente en armonización del arancel externo común y a las regulaciones de los regímenes especiales de comercio.

En lo que hace a la actualización institucional, los expertos reconocen avances en el plano técnico, pero sin expresión operativa todavía. El año pasado los gobiernos de la región comenzaron a analizar y consensuar un Plan Maestro de inversiones regionales para ejecutar de cara a la integración física; tiene demoras por la crisis del coronavirus.

Antonio Malouf, ministro de Economía de Guatemala y presidente pro témpore del Consejo de Ministros de Integración (COMIECO), subraya que el proceso regional permite el desarrollo de infraestructura regional como puertos, aeropuertos, líneas de transporte marítimo y ferroviario, “lo que aumenta la competitividad de los países centroamericanos y de la región como un bloque comercial”.

Entre los efectos positivos generados por el Mercado Común, describe un trabajo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), se cuenta la generación de un marco de planificación conjunta del desarrollo y de cooperación que facilitó la construcción de una “notable red de infraestructuras de comunicaciones y telecomunicaciones; la expansión de la actividad productiva en la región y el mayor grado de interrelación económica entre los países centroamericanos en toda su historia”.

Un proceso con vaivenes

De un análisis de la Sieca se desprende que, en el segmento de libre circulación de bienes y facilitación del comercio, así como modernización y convergencia normativa, donde menos avances hay es en la definición de condiciones para establecer las aduanas fronterizas e intrafronterizas, sólo existe el trabajo entre Guatemala y Honduras en ambos puntos, no así en el resto de la región.

El Protocolo a la carta de la ODECA (o Protocolo de Guatemala) de 1991 constituyó el SICA que fue clave al abrir paso a una reestructuración del proceso de integración económica en la región.

Desde entonces el enfoque del qué hacer del subsistema se ha caracterizado por los avances en el establecimiento de una unión aduanera, las negociaciones de acuerdos comerciales con socios estratégicos (Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros), y los compromisos en facilitación comercial, gestión coordinada de fronteras, movilidad y logística y recuperación económica.

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