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Fecha de publicación: 2021-10-22

Harry Strachan: Creador del primer fondo de inversión privada de Centroamérica

Ha empujado el desarrollo no solo de Costa Rica, sino de América Latina desde Mesoamerica, el primer fondo de inversión privada de Centroamérica, que fundó allá por 1996.

Por Daniel Zueras, E&N

Harry Strachan tiene toda una historia de vida. Nieto de misioneros estadounidenses que se establecieron en Costa Rica en 1919, nació en el país centroamericano para irse a EE UU con apenas 14 años. Se formó y creció en el país norteamericano y en 1993 decidió regresar a su lugar de origen.

Desde entonces ha empujado el desarrollo no solo de Costa Rica, sino de la región mesoamericana. Su hoja de vida impresiona. En la actualidad es socio director emérito de Mesoamérica (el primer fondo de inversión privada de Centroamérica, fundado en 1996); antes fue profesor, director académico y rector de Incae, así como profesor asociado de Harvard Business School. En 1979 entró a Bain & Company (Boston), donde fue socio desde 1979 hasta 1998.

Muchos de los que hoy dirigen grandes negocios en la región fueron alumnos suyos, pasando por las aulas de Incae.

Strachan, socio y fundador de Bain & Company había ayudado a formar esa compañía al precandidato al partido Republicano de Estados Unidos, Mitt Romney. Ahí plantó las raíces de Mesoamerica, ya que tuvo el sueño de traer a la región a Bain como consultora. Lo demás es historia.

El hecho de que sus padres y abuelos fueran misioneros le marcó su manera de entender el mundo: “Ellos me dieron la convicción que el objetivo de la vida es crear valor para otros y servir a otros. También es el secreto de un vida y carrera exitosa”, cuenta a E&N desde su semi retiro activo, ya que continúa inmerso en actividades sociales y educativas (una porción significativa de su tiempo lo dedica a proyectos pro bono).

En honor a ellos fundó la Strachan Foundation, desde la que ha estimulado a otras grandes fortunas de la región a que hagan lo propio, donando parte de sus beneficios y de su tiempo. También es consejero en ESEN, en el Hospital Clínica Bíblica y otras ONG’s. Enseña, modera y participa en conferencias y foros de Incae, de la Iniciativa de Liderazgo en Centroamérica (CALI, por sus siglas en inglés, de la que Mesoamerica es parte fundadora y colaboradora, iniciativa que está formando a nuevos líderes de la región) y de otros grupos de altos ejecutivos.

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Su pensamiento, junto a las enseñanzas familiares, viene de cuando comenzó como consultor con Bain: “Dos conceptos cambiaron mi forma de pensar”, el primero, “la
curva de aprendizaje que implica que cada año una empresa necesita mejorar la calidad de sus productos y a la misma vez reducir sus costos, ¡mejora continua!”; y el segundo resalta la importancia del ‘superior business model’, o sea, “un proceso de hacer las cosas mejor que sus competidores”.

Una región

Este hacedor de Centroamérica apunta que el tema de la educación es un punto “crítico” para el progreso de la región, ejemplificando en el país que mejor conoce.

“Cualquier éxito de Costa Rica económicamente se debe a su inversión en educación para todo el pueblo. Las contribuciones de Incae a la región han sido enormes. Admiro lo
que mis estudiantes han hecho. Necesitamos mas y mejor educación para todos”.

En las últimas tres décadas ha sido testigo o de la evolución y las transformaciones de Centroamérica. “Durante mi vida profesional la región ha tenido que cambiar su estrategia de ‘sustitución de importaciones’ a ‘promoción de exportaciones y turismo’. Esto ha creado mayor crecimiento para la región y beneficios para consumidores. Sin embargo, no hemos cerrado las brecha de ingresos e igualdad. Todavía seguimos muy atrasados”.

Es un total convencido de que es al sector privado al que le toca apuntar a la sostenibilidad de las empresas y de la región, para tratar de apuntar a que las cosas mejoren, de la mano con la sociedad civil y el Estado.

El motor de su vuelta a Costa Rica estaba claro. Así, su misión cuando regresó a la región en 1993 como consultor “era ayudar a los grupos económicos a ajustar estos cambios, llegar a ser competitivos en un mundo global, invertir y crear empleo en la región, implementar mejores prácticas en las em- presas y a la misma vez ser lideres en inversión social”.

La experiencia de Strachan cubre una amplia gama de sectores como servicios financieros, retail y distribución, bebidas, servicios de información y software, industrias livianas y pesadas, aerolíneas, hoteles y turismo, servicios médicos, farmacéuticos y agroindustria, entre otros. Toda esa experiencia hace que sea testigo “de primera mano” de la inteligencia, el potencial “y capacidad de trabajo duro de los centroamericanos. Creo que toda la población puede contribuir y que son activos valiosos. Es importante también que todos sean beneficiarios de lo que se produce”. Y tiene un sueño para esta región: “Que creemos un ecosistema inclusivo que permita desarrollar ese potencial en todos”.

Harry Strachan dejará un amplio legado para Costa Rica y Centroamérica. “Cuando muera, me gustaría que me recuerden como una persona que llegó a servir a la región en tiempos de una polarización enorme. Traté de trabajar en forma constructiva con gobiernos de izquierda y derecha, con grupos económicos grandes y ONGs sirviendo a los más pobres. Traté de buscar soluciones constructivas, no violentas, arreglos ganar- ganar, estrategias creativas”.

Y concluye acordándose de todos aquellos a los que se encontró en el camino para construir una región mejor: “Me ayudaron un magnífico grupo de jóvenes que seguirán intentando cumplir nuestro sueño de una Centroamérica inclusiva, próspera, desarrollada. Tratando de dar, recibí mucho más. Gocé la vida. Mi propia experiencia terminó siendo win-win”

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