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Fecha de publicación: 2015-10-13

Los 5 peores hábitos de los malos jefes

Si tu jefe tiene alguno de estos hábitos, seguramente es terrible ¡Descúbrelo!

Por: expoKnews.com

La clave para ser un líder responsable es capacitar a tus colaboradores constantemente sin agobiarlos y empoderarlos lo suficiente sin ausentarte de la gestión; estar siempre disponible para atender dudas y al mismo tiempo incentivar al equipo a resolver sus propios problemas con libertad; en resumen: encontrar un equilibrio perfecto.

Desde luego, aplicar todo esto de forma eficiente no es para nada una tarea sencilla. Un excelente líder ha atravesado por un largo proceso de ensayo y error antes de encontrar la forma de mantener suficiente control sobre su equipo para asegurar el éxito, pero proporcionándoles el espacio suficiente para crecer de manera constante.

Si tu propósito es llegar hasta aquí, el portal Mashable ha identificado algunos de los hábitos que tendrás que evitar a toda costa. ¿Quieres saber cómo se aplican a la responsabilidad social?

1. Ser 'multitask'

Uno de los peores hábitos de los malos líderes es el de realizar múltiples tareas, ya que se cree que todas las personas importantes necesitan ser capaces de hacerlo. Enviar mensajes de texto durante las reuniones, responder el correo electrónico de la oficina al mismo tiempo que atienden llamadas y anotar más tareas pendientes de las que pueden cumplir a lo largo del día son hábitos que lejos de incrementar el nivel de productividad de un líder, reducen la calidad de atención que presta a cada una de ellas.

Este tipo de gestión raramente funciona, ya que a menudo da lugar a conversaciones que quedan a medias, en las que el interlocutor se siente sumamente descuidado; por lo que una atención consciente facilita el empoderamiento de los colaboradores, la retroalimentación oportuna y la autocrítica.

2. No escuchar

Gestionar un equipo de trabajo generalmente implica delegar tareas explicando los resultados deseados de forma puntual, proporcionando el entrenamiento regular y brindando retroalimentación oportuna a cada miembro del equipo. Sin embargo, esto no debe convertirse en un diálogo unidireccional en el que tus colaboradores sean únicamente máquinas de ejecución.

Para evitar este fenómeno, es necesario que los líderes se conviertan en escuchas activos de las inquietudes y necesidades de sus colaboradores a fin de conocer las áreas en las que requieren más ayuda para crecer.

3. Jamás estar disponible

Si preguntáramos a la gran mayoría de los trabajadores sobre la agenda de sus jefes, seguramente muchos dirían que conseguir una cita con ellos jamás está garantizado. Puede estar en otro país, en una reunión, una llamada telefónica o simplemente trabajando desde casa, por lo que tener una política de puertas abiertas todo el tiempo resulta casi una misión imposible.

Cuando los colaboradores no pueden encontrar a su líder para resolver sus dudas o dar una opinión y se les deja enfrentar por su cuenta situaciones para las que pueden no estar preparados, no sólo se corre un importante riesgo de error, sino que también de genera una enorme sensación de frustración dentro del equipo.

4. Prometer demasiado a los clientes

En la búsqueda de la satisfacción de los consumidores, a menudo sus líderes caen en la trampa de prometerles más de lo que la compañía puede cumplir. Este es un error sorprendentemente frecuente y casi siempre puede atribuirse al desconocimiento del propio jefe sobre los procesos internos de la organización y su capacidad de producción.

Consultar a tus colaboradores sobre la viabilidad de una respuesta antes de ofrecer una solución al cliente evitará no sólo las promesas vacías que puedas hacer a tu consumidor final, sino también enormes disgustos al interior de tu organización

5. Demasiada o muy poca información

La comunicación es una herramienta clave para trabajar en equipo de forma armoniosa y en el liderazgo es sin duda fundamental. Sin embargo algunos jefes pueden tener dificultades para gestionar la información adecuadamente, llegando a ofrecer demasiados datos confidenciales o a guardar tantos datos como sea posible, desatando el caos.

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