Empresas & Management
Fecha de publicación: 2015-02-18
Un líder debe ser consciente de su poder y del efecto que provoca en los demás, solo así podrá llevar a las personas a sus destinos. (Foto: Archivo).

Liderazgo consciente o la evolución del liderazgo

El concepto de Líder ha pasado de un liderazgo institucional hasta llegar a un liderazgo interpersonal que busca facilitar la comunicación.

Por: Julieta París*

Si algo sabemos es que el ser humano ha seguido a otros seres humanos desde que el tiempo es tiempo y la noche sigue al día.

En su origen, la sociedad humana se organizó en jerarquías de dominación. “Líderes” impuestos (por rangos políticos, tradiciones familiares etc…) gobernaban, e indicaban qué hacer, cómo hacerlo, y cuándo hacerlo.

Ese mismo patrón se repitió (y todavía perdura con mucha más frecuencia de la que nos creemos) en nuestras empresas y negocios. Son los “Jefes”. Los directivos que dirigen, que gobiernan y mandan, pero no inspiran…

El Liderazgo en la empresa comenzó siendo, de hecho, una función directiva para defender la integridad de la institución (Selznick, 1957) y acabar siendo la resonancia inspiradora que saca lo mejor de las personas, “despertándolas”, haciéndoles crecer, por medio del Liderazgo Resonante (Boyaztis, Mckee 2006) o lo que defiende la última actualización del concepto: el Liderazgo Mindful o consciente. (Goleman, 2015) pasando en ese tiempo por un líder que considera la organización en la que trabaja cómo un medio para satisfacer tres tipos de necesidades humanas: materiales, cognitivas y afectivas (Pérez López 1993).

Es decir, el concepto de Líder ha pasado de un liderazgo institucional hasta llegar a un liderazgo interpersonal que lo busca es facilitar la comunicación, rebajar la ansiedad de los trabajadores (nos han enseñado que un “buen” líder desestresa a sus seguidores, y que uno “malo” los estresa… tendríamos que hablar de importantes matices y contextos, puesto que el estrés puede ser un gran agente movilizador e inspirador…), a un líder que se preocupa más por las personas que por los políticas de la empresa; es decir, que prioriza el sujeto al verbo.

Pero, ¿es posible que hablemos de “buenos” o “malos” líderes? Al fin y al cabo no basta con que alguien desee ser líder. Es cierto que podemos entrenar algunas de las aptitudes que definen un liderazgo resonante o sobretodo consciente (mindful leadership) pero lo que está claro es que para ser líder hace falta algo más profundo y sutil que el querer serlo; algo que inspire y movilice las mentes, las consciencias o/y los intereses de los seguidores. Porque recordemos aquí que un líder tiene seguidores, un jefe subordinados.

Querer ser líder, por tanto, es insuficiente, o si no nos tendrán que explicar cómo dos personas que hacen exactamente lo mismo, una se define -por medio de los otros, puesto que son los que te siguen los que “certifican” tu liderazgo, nunca uno mismo….- como líder y otra no. O mejor aún, cómo una persona que es líder en un contexto o grupo de personas, puede no serlo y pasar desapercibida en otro contexto o grupo. ¿Acaso el que es líder lo es siempre y para siempre? No.

El liderazgo implica una revisión constante de la consciencia de uno mismo, de su honestidad y humildad. Y es por esto que la última “categoría” de liderazgo es tan importante; es por eso que debemos entrenarnos (si somos nosotros quienes queremos liderar) o entrenar a los que quieran ser líderes, en las habilidades mindful.

Un líder debe ser consciente de su poder y del efecto que provoca en los demás, solo así podrá llevar a las personas a sus destinos. Recordar en este punto la imagen de una ballena varada puede resultarnos desconcertante y hasta desagradable, pero recordemos que las ballenas, los delfines, nunca encallan solos. Aparecen por decenas moribundas en nuestras costas. ¿Qué tiene que ver esto con un liderazgo consciente? Pues que la causa de estos encallamientos es muchas veces la enfermedad de la ballena/delfín “líder”, que por un virus, un golpe, o una herida se desorienta, desorientando en su enfermedad a todas las demás.

Ese es, para mí, el poder de un líder; de ahí por tanto la necesidad de un líder consciente, honesto y valiente. Al fin y al cabo, liderar implica guiar; impulsar un cambio, cohesionar un equipo (pero también una familia, un grupo y una nación), y tener la capacidad de enfrentar los problemas.

Un líder es una persona que se desenvuelve con energía en la incertidumbre, el mal nuestro de cada día, y que inspirando, genera en sus seguidores conciencia, seguridad, confianza y compasión.

Sabemos que los líderes conscientes son percibidos como carismáticos, auténticos y dignos de confianza. Con alguien así en mi “equipo”, las soluciones se ven posibles y la motivación se retroalimenta.

Lo mejor de todo, es que el liderazgo consciente es entrenable. Para ello el líder, consciente de si mismo, aprende a cuidarse, porque sabe que cuidándose a sí mismo cuida a todo su equipo y a toda esa legión de seguidores. Para ello, debe:

- Poner el foco en lo que importa; es decir, en lo que suma, en lo que multiplica los recursos, en lo que sirve y en lo que tiene solución.

- Ser capaz de gestionarse emocionalmente, puesto que sólo quien gestiona sus propias emociones puede gestionar las de los demás. Y digo gestión de las emociones, no control; puesto que las emociones se gestionan, nunca se reprimen.

- Ser flexible y adaptable: ya nos dijo Darwin que no es más inteligente quien sobrevive, si no quien tiene la capacidad de adaptarse a los cambios.

- Ser curioso: desarrollar el pensamiento lateral, es decir, ser capaz de solucionar los problemas de manera imaginativa, más allá del pensamiento lógico, lo que favorece la siguiente característica (la creatividad)

- Ser creativo, generando nuevas asociaciones entre ideas y conceptos, rompiendo rutinas y favoreciendo la imaginación.

- Ser Paciente, porque el líder consciente recuerda que nada es para siempre. Ni lo bueno, ni lo menos bueno.

- Ser Confiado: Si está conectado a su trabajo, si disfruta con todas las anteriores características, si mantiene una formación y reciclaje constante, confiará en que la solución siempre llega, porque está aquí.

Afortunadamente, hoy podemos elegir el tipo de liderazgo que más nos inspira, pero quizás lo interesante sea tomar conciencia de cuál es el tipo de liderazgo que inspira a los demás, puesto que si algo caracteriza al líder, es no pensar en sí mismo y convertir para siempre el yo en un nosotros. Porque el sujeto, prioriza al verbo.

* Psicóloga & Antropóloga. Experta en Alto Rendimiento. Consultora en Mindfulness.

@JuliettaParis

www.julietaparis.es

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