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2021-08-31

Honduras: ¿Por qué la caída del dólar no se refleja en su economía?

En los meses de junio y julio de 2021 el índice inflacionario se mueve entre el 4 y el 5%, de acuerdo con las mediciones que calcula el Banco Central de Honduras, BCH. El abaratamiento de la divisa estadounidense no se tradujo una reducción sustancial de la inflación

Por Diario La Prensa

Resulta de sobra conocido el efecto que la devaluación de la moneda tiene sobre el nivel de inflación en el país.

La ralentización de la actividad económica como consecuencia de la pandemia tuvo un efecto directo en la demanda del dólar en el mercado hondureño, dando como resultado una caída de más de 4% después de haber alcanzado su pico más alto en mayo de 2020, cuando un dólar llegó a cotizar (brevemente) hasta en 25 lempiras, su mayor cotización tras la eliminación del tipo de cambio fijo en julio de 2011.

Entre julio y agosto de este año, el precio del dólar llegó a caer a su precio promedio mensual más bajo en los últimos 14 meses, al promediar un precio de 23.93 lempiras por dólar.

Esta situación, en otras circunstancias, debería traducirse en una reducción de los precios, que vendría de la mano con el abaratamiento de los costos de las importaciones (que se pagan en dólares) tanto de bienes de consumo, como de las materias primas de las que depende la actividad manufacturera hondureña.

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Entre julio y agosto de este año, el precio del dólar llegó a caer a su precio promedio mensual más bajo en los últimos 14 meses, al promediar un precio de 23.93 lempiras por dólar.

Esta situación, en otras circunstancias, debería traducirse en una reducción de los precios, que vendría de la mano con el abaratamiento de los costos de las importaciones (que se pagan en dólares) tanto de bienes de consumo, como de las materias primas de las que depende la actividad manufacturera hondureña.

Los últimos meses (junio y julio 2021) el índice inflacionario se mueve entre el 4 y el 5%, de acuerdo con las mediciones que calcula el Banco Central de Honduras (BCH).

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Ahora bien, ¿qué otros factores hay detrás del retroceso del dólar? y, ¿cuánto más podría continuar esta situación?

El economista Rafael Delgado nos explica que tras el retroceso del dólar sobresalen dos factores principales: El primero es la ya mencionada parálisis de la economía, la cual contribuyó al retroceso de la demanda de divisas, situación que incide directamente en su precio.

El segundo factor, apunta Delgado, es el aumento en los flujos de divisas procedentes del envío de remesas. "La caída de la producción en Estados Unidos no fue tan pronunciada como aquí en Centroamérica y los hondureños que viven allá han seguido enviando remesas".

De hecho, se estima que los envíos de remesas se incrementaron en 36% entre en enero y julio de este año, en comparación con años anteriores, de acuerdo con un análisis publicado por el Banco Central de Honduras, BCH.

¿Por qué la caída del dólar no se refleja en los precios? Esto tiene una explicación.

"Ahora hay más hondureños allá, porque la migración sigue dándose y consiguen trabajo en Estados Unidos", señala Delgado y agrega que, como segundo factor, "los hondureños en el extranjero están preocupados por la situación de sus familiares".

El efecto de esta abundancia de divisas es que, naturalmente, el precio de esta, como el de cualquier otro bien de consumo, tiende a bajar. Sin embargo, permanece su escaso efecto en los niveles de inflación, un reflejo de lo cual se observa en los precios de los combustibles, que en 2021 han registrado la mayor escasez de rebajas de los últimos 5 años.

¿A qué factores obedece esta situación? Factores inflacionarios.

"Generalmente la devaluación del lempira genera aumentos en los precios de los productos y la devaluación es sinónimo de presión inflacionaria.

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Pero ahora deberíamos esperar lo contrario, que, si el dólar se abarata, entonces también se deberían abaratar los precios, o cuando menos, no incrementarse tanto. Pero eso no está ocurriendo", observa Delgado.

La suma de ambos factores sería entonces la responsable de que un dólar más barato no haya tenido un efecto significativo sobe los niveles generales de inflación. La prolongación de esta situación ya depende de qué tan pronto se recupere la actividad económica. Conforme nos aproximamos al último tercio del año, la época de mayores ventas en el comercio es de esperar que la demanda de dólares aumente, y con ella, el precio de la divisa.

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