Empresas & Management
2018-06-22

Automotrices en alerta por el impacto de guerra comercial de Trump

Si bien usualmente los autos se venden en los países donde se fabrican, no es poco común que también sean exportados. Por ejemplo, BMW es el principal exportador de autos a Estados Unidos.

Por Bloomberg

En los últimos treinta años, la industria automotriz se ha vuelto más global. Los fabricantes abrieron numerosas plantas fuera de sus países de origen a fin de reducir la exposición a la volatilidad cambiaria, aprovechar la mano de obra más barata y fabricar automóviles más cerca de los compradores.

BMW fabrica vehículos utilitarios (SUV) en Carolina del Sur. Toyota produce autos sedán en México. Hyundai construye piezas en la República Checa. Casi todos fabrican más de casi todo en China.

Si bien usualmente los autos se venden en los países donde se fabrican, no es poco común que también sean exportados. Por ejemplo, BMW es el principal exportador de autos a Estados Unidos, con envíos de coches por unos 10,000 millones, entre ellos su modelo X5 SUV, el año pasado.

Este sistema está en peligro conforme el presidente Donald Trump se embarca guerras comerciales, que él ha descrito como fácil de ganar. Los autos contribuyen de forma significativa a un déficit comercial que él considera 'muy injusto' para Estados Unidos, con las críticas apuntando especialmente a Alemania. Pero después de meses de amenazas, el primer país al que Trump está apuntando con nuevas tarifas es precisamente con el que tiene un superávit: China.
Los aranceles chinos, los más preocupantes

Los autos están entre los productos chinos por 50,000 millones que el Gobierno estadounidense planea gravar con tarifas de 25%, a partir del próximo mes. En respuesta, China ha amenazado con imponer aranceles a productos estadounidenses -incluyendo los autos- con 'la misma escala e intensidad'.

Daimler AG advirtió el miércoles que sus utilidades se verían impactadas, porque las exportaciones de su fábrica de Alabama a China probablemente estarán por debajo de los 60,000 vehículos que se proyectaba enviar este año.

El riesgo para la industria automotriz mundial es que éste sea sólo el inicio de una batalla del Gobierno de Trump contra los coches enviados a los puestos estadounidenses. El Departamento de Comercio está analizando si las importaciones de vehículos suponen una amenaza a la seguridad nacional, y se dice que se está considerando la aplicación de aranceles de hasta 25%.

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