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Fecha de publicación: 2021-07-18

Copey: Un vino que es pura vida y amor

Copey Wines es la aventura de un bodeguero israelí, Niv Benyehuda, quien llegó a Costa Rica por amor y decidió sacar un vino de calidad en la tierra más cafetera del país.

Por Daniel Zueras – Revista E&N

Elaborar un vino de calidad en una zona tropical como Costa Rica puede parecer una locura. Y lo es. Pero el trabajo y la constancia de Niv y su esposa Karen (costarricense) dieron sus frutos.

No piensen que nadar contracorriente no es una constante en la vida de este israelí. Su bodega 3Corners elabora lo que él mismo llama “vinos extremos”, con la misma uva y el mismo enólogo. Parece que no le gusta lo fácil. El nombre viene dado porque elabora caldos en tres extremos del mundo: California (EE UU), Israel y Costa Rica. Y ninguno de ellos en circunstancias propicias para la uva.

“En Israel nuestros viñedos están en el desierto, donde llueve menos de 5 mm de agua al año, en California en un territorio donde hay mucha roca de lava y aquí en la jungla. Todos son vinos extremos, es nadar a contracorriente”, asegura Benyehuda.

También en Costa Rica elabora Golden Rush, un digestivo de licor de uchuva.

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Niv Benyehuda proviene de la industria de sabores, lleva más de tres décadas haciendo bebidas, tanto alcohólicas como no alcohólicas.

Pero la iniciativa Copey fue distinta, “de amor, nada científico. Estoy casado con una tica, la conocí hace más de 20 años y ella siempre extrañaba su país. Le prometí regresar a Costa Rica. Compramos la propiedad hace 12 años y hace 10 años empezó el proyecto”, que está en la zona de Los Santos, la de mayor tradición cafetera.

El bodeguero decidió traer a los mejores expertos desde California, donde ya tenía una bodega y sembraron uva traída desde allá. Esperaron tres años “y los resultados fueron muy malos. Es un microclima muy específico. Con mucha inversión, mucha paciencia y mucha pasión, nunca tuvimos dudas de que lo podíamos lograr. La cosa era en

cuanto tiempo. Hace 2 años empezamos a hacer cosechas, con la idea uva de calidad para hacer vino”.

Con este trabajo han convertido a Costa Rica en el primer país tropical en el mundo que logra el desarrollo de viñedos. Su primer lanzamiento es un Malbec, que va a ver la luz este mismo año con una pequeña producción de 5.000 botellas (y que presentó en sociedad el pasado mes de abril), pero en los próximos tres años esa cifra se va a ver multiplicadas por 20, hasta alcanzar las 100.000 botellas anuales.

Así, plantaron 35.000 vides en un terreno de 20 hectáreas, todas variedades de maduración temprana, para poder cosecharlas durante la estación seca (de diciembre a abril): syrah, garnacha, pinot noir, sauvignon blanc o tempranillo; y así tener una variada oferta a futuro en el mercado.

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La plantación tendrá un tour a futuro, a imagen y semejanza de los que realizan las bodegas europeas (o las experiencias que también realizan fincas cafeteras a lo largo y ancho del país). Todavía no tienen fecha para ello, pero sí que tienen claro en qué consistirá: siete pruebas, con una mezcla de los distintos vinos extremos de 3Corners (no solo el tico) y del Golden Rush con distintas bocas. “Vamos a empezar muy pronto con grupos exclusivos, imagino que hablamos aproximadamente de un año para poder abrir el lugar y estar en condiciones para atenderlo”.

Y es que existe un nicho al que no solo le gusta el vino, sino también la historia que hace de la experiencia de tomar el vino algo mucho más interesante.

No es solo una bebida, sino que hay toda una historia detrás.

Distribución nacional Leandro Aldaburu es el fundador y presidente de Olé Gourmet, empresa que va a distribuir el vino costarricense. Aldaburu asegura que prácticamente el 100 % de la producción será de consumo interno, principalmente en hoteles y restaurantes, aunque también se podrá adquirir en las góndolas de algunos supermercados locales, a un precio aún sin especificar pero que estará en una horquilla entre 10.000 (US$16) y 15.000 colones (US$24).

La conexión entre Benyehuda y Aldaburu es total, va más allá de una relación de socios comerciales.

La complicidad entre ambos se muestra en las bromas que realizan. “El malbec fue una pequeña suerte que tuvo Niv, lo hizo para molestarme a mi. Se tiraba a otras uvas, pero trajo unos injertos de malbec para bromearme y quedó muy bien”, cuenta el argentino afincado en Costa Rica.

Y es que el consumidor costarricense es abierto y tiene ganas de probar nuevos caldos. El éxito de Copey parece asegurado. El consumo todavía es muy bajo, apenas de 1,8 litros por habitante, frente a los 51,9 litros del líder Portugal, los 46,6 litros de Italia, o los 46 de Francia; o si hablamos de América Latina, los 27,6 litros por habitante de Argentina; sin embargo, prácticamente dobla el consumo de vino de los mexicanos, que apenas toman un litro por habitante.

“El tico es mucho más abierto a probar más cosas que los países que son productores de vino. Por ejemplo, en Argentina solo toman malbec, al español le cuesta probar de otros lugares; pero el costarricense es mucho más abierto”.

Carmen de Aguirre es una enóloga española que lleva una década en Costa Rica, donde fundó la Escuela del Vino, quien asegura que “beber vino no es saber de vino y en Costa Rica tienen más ganas de aprender que en España, donde llevan consumiendo toda la vida y se creen que saben de vino. En Costa Rica no tienen esa cultura y preguntan y preguntan, y a mí eso me encanta, porque quien pregunta significa que tiene interés en aprender.

Consumo del vino avanza en Costa Rica

El consumo de vino en Costa Rica viene en alza desde hace años. Según un estudio del español Instituto de Comercio Exterior (Icex) alcanzó los 9,3 millones de litros en 2018, con un tamaño de mercado cuantificado en importaciones netas de US$27,6 millones, un 10,4 % más que en 2017. El citado estudio apunta a que en 2023 habrá aumentado hasta los 12 millones de litros. Esto, debido a que ya se ha consolidado como un alcohol atractivo entre las clases medias y altas del país, adecuado para acompañar las comidas.

El vino tinto se lleva la palma en las preferencias del consumidor costarricense, ya que copa el 82 % del mercado nacional.

El vino chileno tiene una cuota de mercado del 36 %, seguido del español, con el 15 %. El precio de los caldos es el principal factor de compra en Costa Rica.

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