Empresas & Management
Fecha de publicación: 2021-04-19
La recuperación económica debe de ir de la mano con la responsabilidad por parte de las empresas. Para ello, la base indispensable es el compromiso de la alta dirección
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Seis visiones de la agenda necesaria en RSE tras Covid-19

La visión compartida por los protagonistas de la Responsabilidad Social Corporativa de Centroamérica es que la sustentabilidad es la meta. La responsabilidad social es el cómo llegar al destino.   

Por Daniel Zueras, Christa Bollmann, Luis Alberto Sierra, estrategiaynegocios.net

La agenda de la Responsabilidad Social a nivel mundial se transformó en cuanto a prioridades “y definitivamente se fortaleció, asegura Cecilia Mora, directora y fundadora de RS-Sostenible, coordinadora técnica de la Alianza Empresaria para la Sostenibilidad Centroamérica, y directora del Foro de Responsabilidad Social de AMCHAM Costa Rica.

A juicio de Mora, “es interesante ver cómo las agendas internacionales (por ejemplo la Unión Europea, el T-MEC) agudizaron sus requerimientos en este campo”. Empresas grandes o grandes cadenas de valor, “también agudizaron sus requisitos a sus proveedores en cuanto a cumplimiento legal, manejo de riesgos e impactos ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza –ESG, por sus siglas en inglés–).

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"Es una tendencia que se nota a través de nuevas exigencias por ejemplo en auditorías y/o reportes de sostenibilidad como requisito para vender a estos clientes”. La recuperación económica debe de ir de la mano con la responsabilidad por parte de las empresas. Para ello, la base indispensable es el compromiso de la alta dirección, “sin eso imposible avanzar. Luego concientizando, capacitando, informando, y luego de que se entienda de qué hablamos, facilitando herramientas de implementación, especialmente para empresas medianas y pequeñas que no tienen muy al alcance esta posibilidad”, explica Mora.

Elemento estratégico

“Es el momento de ver la sostenibilidad en su sentido amplio. No solo entendida desde la perspectiva económica, o del comportamiento responsable de las empresas: toda la parte de mercadeo, ventas, innovación, etc, como herramientas que son estratégicas para la sostenibilidad de la empresa”, apunta Víquez, para quien nos encontramos ante un momento decisivo para que la sostenibilidad sea entendida como un elemento estratégico. “Hoy más que nunca se hace necesario promover el cambio hacia un enfoque transversal de la sostenibilidad”, apuntala Olga Sauma, directora ejecutiva de la Asociación Empresarial para el Desarrollo (AED). Es importante que cada vez más las empresas y organizaciones “vayan migrando hacia un enfoque de sostenibilidad que se integre en su estrategia de negocios. Que las empresas dejen de tener una estrategia de sostenibilidad que se gestiona desde un área en particular y sea paralela a la estrategia central del negocio”, incide la máxima responsable de la AED.

Lo que se busca hoy en día es que se incluyan las consideraciones sociales y ambientales en la estrategia central del negocio, “que comprendamos las dependencias y las oportunidades ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en la estrategia central de la empresa y no como algo paralelo”. Las empresas que ya venían trabajando la RS como una verdadera estrategia integral sí que han salido fortalecidas de este año tan complicado, “siempre y cuando lo estuvieran haciendo con el enfoque correcto y de la forma correcta. Si era mercadeo, si era solo filantropía y por ende un enfoque insuficiente, el resultado fue otro. Pero si trabajaban sus impactos y sus riesgos de una forma integral, priorizada, conjunta, sí lograron fortalecerse”, concluye Cecilia Mora.

Archivo E&N: Cómo E&N abrió el espacio a la RSE de Centroamérica por primera vez en 2004

Tal y como dice Víquez: “Siempre es el momento de actuar, pero ahora el momento es mucho más urgente, se tiene que atender con soluciones más innovadoras. No es suficiente hacer más de lo mismo, hay que tener soluciones diferentes porque las circunstancias del mundo han cambiado de forma radical... Hay un gran reto para los negocios, desde la perspectiva comercial, económica, desde su sostenibilidad y a nivel humano y social. Enfrentan retos que nunca se imaginaron. Las empresas van a tener que entender que la sociedad cambió y deben adaptarse si quieren ser sostenibles en el tiempo”.

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AED: Accionar de las empresas y la nueva realidad

Para Olga Sauma, Directora ejecutiva de Asociación Empresarial para el Desarrollo (AED), la agenda de RSE no se ha visto transformada por la pandemia, sino que está definida por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda global del 2015 al 2030 que se convierte a su vez en una agenda local en cada uno de nuestros países, con prioridades y focos específicos para nuestros sectores de actividad económica y nuestras empresas. Lo que sí sucedió es que se profundizaron mucho más las brechas ya existentes y se deben ajustar el accionar y las prioridades de nuestras empresas y organizaciones a esta nueva realidad, reflexiona Olga Sauma, directora de la AED Costa Rica.

“Importante también poner foco en las personas: comenzando por nuestros colaboradores y las distintas situaciones que se han presentado, virtualización de las operaciones, salud y seguridad en el lugar de trabajo para las empresas que tienen trabajo presencial, el transporte hacia el trabajo, el recargo de funciones de cuido y trabajo doméstico, particularmente en las mujeres, así como la supervisión de los procesos educativos de los niños y niñas por la suspensión del curso lectivo. También debemos tener consideraciones distintas para proveedores, servicios tercerizados, y todas las personas con que se relaciona la empresa”, añade.

Destacó la movilización de recursos, dinero y bienes, desde las empresas y sus colaboradores hacia iniciativas puntuales para apoyar a poblaciones vulnerables afectadas por la pandemia. “Aún cuando en los últimos años veníamos trabajando con las empresas para que fueran cada vez más estratégicas en cuanto a sus proyectos de inversión comunitaria, situaciones como la que se presentó durante el 2020 sí hacen necesario que se involucren en iniciativas de respuesta inmediata y en muchas ocasiones filantrópicas”,
observa Sauma. La pandemia puso en evidencia “que no estábamos preparados, ni como empresas, ni como gobiernos, ni en términos de la capacidad global. Aunque la reacción ha sido más ágil que lo tradicional, no ha sido óptima y pone en evidencia los sistemas de salud e incluso la capacidad de llevar respuestas efectivas y rápidas a todas las personas, sin dejar a nadie atrás”.

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Centrarse: En la crisis, el discurso se tradujo en acciones

Para Juan Pablo Morataya, Director ejecutivo de Centro para la Responsabilidad Social Empresarial, la capacidad de diálogo con los distintos grupos de interés es uno de los principios que impulsa CentraRSE, uno de los aspectos posiblemente más difíciles en Guatemala: “Estamos en una sociedad completamente polarizada por asuntos ideológicos absurdos. Los derechos humanos no deberían de ser una discusión ideológica a estas alturas”.

Pero no es solo en Guatemala: “En aspectos sociales, estamos viviendo en sociedades muy agresivas. Lo vimos el año pasado con “Black Lives Matter, la crisis aumentó las demandas sociales“, y esa es una evidencia, incide Juan Pablo Morataya, director ejecutivo de CentraRSE. Durante el primer año de la pandemia, los empresarios guatemaltecos se dieron cuenta del papel tan importante que juegan en el desarrollo de un país, en donde tenemos unos niveles de pobreza tan multidimensional y niveles de inequidad enormes.
“Ser empresario en Guatemala no es lo mismo que serlo en Suiza o Suecia, en donde el Estado funciona”. Esa inequidad y la desigualdad existente, dice, se combaten desde distintas perspectivas. “La brecha de desigualdad en nuestros países es evidente. Negarlo es un problema, y no debería de serlo”. “El 80 % de las empresas resilientes, que tuvieron la capacidad de regenerarse, ya tenían programas de sostenibilidad establecidos desde el año pasado”, destaca. La crisis ayudó a los empresarios a evaluar si el discurso de la RSE era cierto. “A la hora de una crisis como la que vivimos, el discurso se tradujo en acciones”.

“Tenía que pasar una crisis global, sanitaria, social, política, económica, como la del COVID-19 para saber de qué estábamos hechos, como organizaciones y como empresas, y si eramos capaces de gestionarla”. La respuesta, dice el director de CentraRSE, fue “agridulce?, aunque más tendiente a lo último. “A más responsabilidad social y gestión sostenible, y ética, mejores resultados y mayor resiliencia de las empresas”. Las más resilientes actuaron más rápido y tomaron mejores decisiones. La principal: cuidar la vida de las personas: colaboradores, clientes y consumidores. Rediseñaron sus productos y garantizaron la cadena de suministros.

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Fundemas: Un buen liderazgo, clave en el desarrollo de la RSE

Haydée de Trigueros, Directora ejecutiva de Fundación Empresarial para la Acción Social, responde: ¿Ha dado la pandemia mayor agilidad y flexibilidad a los programas de RSE de las empresas? Es momento de replantear los objetivos del negocio y materializarlos. Un buen liderazgo es clave, y se debe ser proactivo en la toma de decisiones, implementar la buena capacidad de comunicación, la empatía, la flexibilidad, la creatividad y la organización, afirma Haydée de Trigueros, directora de Fundemas.

Como equipo deben considerar diseñar una estrategia de adaptación y resiliencia debido a las nuevas condiciones de mercado. También, establecer un mecanismo de protección de los activos físicos, financieros, comerciales, humanos e intangibles de su negocio, procurando dar agilidad a la toma de decisiones a través de su comité de crisis y estableciendo una correcta estrategia de comunicación para mantener informados a sus grupos de interés, balanceando información racional y emocional.

“En tiempos de crisis es urgente un diálogo social activo entre colaboradores y empleadores, para superarla en conjunto con todos los actores de la sociedad”, sostiene Trigueros. En cuanto al desarrollo de alianzas públicas y privadas, permitirán fortalecer las operaciones y la continuidad de los negocios.

El continuar trabajando y apostando a la RSE y sostenibilidad, da un mensaje de seguridad y estabilidad a los colaboradores y demás públicos de interés, en un ambiente de incertidumbre; por ello el líder debe de fomentar y guiar la actuación responsable, tanto al interior como al exterior de la empresa. Para la líder de RSE, después del COVID 19, “el significado de la RSE y sostenibilidad tomó más relevancia, motivo a que las empresas se acercarán más a las necesidades de sus stakeholders. Está claro que este es un momento crítico en el cual las empresas deberán tomar decisiones; muchas de éstas con el único propósito de reducir el impacto socioeconómico de la crisis, y considerar el impacto en las partes interesadas”.

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SumaRSE: Capacidad de adaptación del sector privado

Para Bruno Basile, Director ejecutivo de Sumarse (Panamá), es importante romper con el mito de que ser socialmente responsable es costoso, porque no lo es. "Se trata más de tu filosofía empresarial, del propósito”, afirma Bruno Basilé, director de SumaRSE.

“Hemos visto durante la pandemia por ejemplo empresas que decidieron convertir sus líneas de producción para proveer alcohol o insumos sanitarios. Ese es uno de los grandes éxitos que habla del dinamismo y la capacidad que tiene el sector privado para adaptarse. También hemos visto empresas que adaptaron sus operaciones para que la gran mayoría de sus colaboradores pasarán a un formato virtual o de teletrabajo, supieron adaptar sus políticas de conciliación y también las plataformas tecnológicas para mantener las operaciones”.

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Para Basile, “esta crisis ha demostrado la importancia de mantener la RSE en una organización. A las empresas con una cultura de gestión responsable del negocio les ha ido mejor a la hora de gestionar esa crisis, y sobre todo a la hora de mantener la confianza de sus stakeholders, o grupos de interés”. ¿Ejemplos? “Empresas del sector turismo y del sector aéreo que buscaron fórmulas para renegociar con sus trabajadores, y en la medida de lo posible no tener que desvincularlos o encontrar alguna solución o mediación”.

Hay elementos que más por lo económico, pasan por la filosofía que tiene la empresa, y sobre todo el entendimiento del rol de un actor responsable y fundamental para la sociedad, sostiene el directivo. “Tenemos en Panamá el ejemplo de los bancos, que inmediatamente cuando empieza la crisis proponen un aplazamiento
de pagos, de intereses y de más factores. Posteriormente se creo un marco legal, pero vimos como eso salía del sector privado”.

“Vamos a ver una escasez de recursos en el mundo, sobre todo de los destinados a cooperación, como al desarrollo social, por las afectaciones que ha tenido la economía mundial. Es ahí donde las alianzas juegan un rol importante, porque obligan a trabajar en conjunto a los sectores público y privado para poder por lo menos disminuir las grandes brechas que está dejando la pandemia, en términos de desigualdad, de pobreza y en términos sanitarios”.

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FundahRSE: Hacia un enfoque transversal de la sostenibilidad

Para Julio Gom PhD, Director asociado de Proyectos de Fundación Hondureña de Responsabilidad Social Empresarial (FundahRSE), las organizaciones del sector privado es fundamental disponer de una visión de cómo se insertará a una economía donde tendencias como la IV revolución industrial, la agricultura sostenible, la economía circular, la vida saludable y la adaptación al cambio climático serán claves. A partir de ellos el gobierno corporativo deberá adaptar su cultura y modelo negocios, fortaleciendo su cadena y oferta de valor y reconociendo sus impactos en las dimensiones económicas, sociales y ambientales, reflexiona Julio Gom, director de FundahRSE.

Se hace necesario promover el cambio hacia un enfoque transversal de la sostenibilidad en las distintas áreas de las organizaciones. La sostenibilidad es un elemento clave en el proceso. Desde el CEO o el líder de la organización es el gestor de la sostenibilidad. Con tal sentido, él o ella conducen la visión de la sostenibilidad, traducen el pensamiento de los fundadores o accionistas y trasladan dichas ideas a una estrategia alineada con las expectativas de sus partes interesadas y con impactos a largo plazo en los ODS.

La pandemia ha exigido mayor agilidad y flexibilidad a los programas de RSE de las empresas. La realidad lo ha demostrado. La rapidez de las empresas para mantener la continuidad del negocio en circunstancias inesperadas son una muestra. La resiliencia de las empresas adaptándose a las nuevas condiciones y migrando a la tecnología digital, la bio-seguridad y la economía circular son factores que muestran que el futuro se acercó al presente”, reconoce Gom.

Indudablemente es un proceso disruptivo que tiene impactos adversos, para ello es necesaria una transición responsable que permita a grandes sectores de la población adaptarse a las nuevas condiciones. El re-aprendizaje es fundamental y requiere de altas dosis de empatía y solidaridad, concluye el director asociado de FundahRSE.

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UniRSE: Alianzas impulsarán mayores impactos

Para Gian Marco Palazio, Presidente de Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial, la creación de alianzas en la nueva normalidad es una necesidad: impulsar acciones que respondan a los imperativos sociales postpandemia, destaca Gian Marco Palazio, presidente de UniRSE.

Las alianzas serán el impulsor de acciones con mejores y mayores impactos, de manera que organizaciones con un objetivo en común puedan unir esfuerzos para poder aportar a retos que la pandemia ha venido a profundizar. “Existe una necesidad de actuar y fortalecer alianzas para poder alcanzar metas como las que ya teníamos trazadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los ODS dan un norte a las empresas y organizaciones de los temas principales en los que podrían dirigir sus acciones. Sin una buena hoja de ruta en donde se involucre un análisis de temas materiales no se podrán aportar a las necesidades que la post pandemia nos demanda”, advierte.

En Nicaragua “han cerrado 3.000 empresas aproximadamente desde la pandemia. Esto crea un impacto grave a la estabilidad económica de cientos de miles de hogares, ya que se han perdido 200.000 empleos formales y 300.000 informales (datos de COSEP). Por eso hemos arrancado 2021 con Alianza por los Jóvenes Nicaragüenses que su enfoque principal es buscar oportunidades de empleabilidad y emprendimientos”, informó Palazio. La alianza suma a más de 30 organizaciones de la empresa privada, sin fines de lucro y academia. Una de las iniciativas es el concurso “Innovatón” donde jóvenes hombres y mujeres de 18-29 años pueden someter sus planes de negocios virtualmente en 4 categorías: Educación, Ecoturismo, Agricultura y Planeta.

Los ganadores por cada categoría recibirán un capital semilla de US$6.000 y representan a Nicaragua en la edición centroamericana, con la posibilidad de ganar el gran premio de US$10.000. “En el post Covid hay un mayor enfoque en el bienestar de nuestra gente. Con el golpe económico que ha sentido todo el mundo, hay necesidad de buscar soluciones más sustentables en empleabilidad y empleo digno en esta fase de reactivación”, concluyó.

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