Empresas & Management
Fecha de publicación: 2020-07-27

Global Nano Network: Investigar por un mundo mejor (y más limpio)

Sindy Chaves es una microbióloga tica que está buscando la manera de crear baterías eléctricas más sostenibles con el ambiente. Su empresa, Global Nano Network, la tiene en fase de prototipado comercial.

Por Daniel Zueras- estrategiaynegocios.net

Sindy Chaves tiene muy claro que quiere dejar un mundo mejor a las nuevas generaciones. Por eso creó Global Nano Network junto a su hermano (Juan Scott Chaves, ingeniero), y ahora están en fase de prototipado de una batería 100 % reciclable para los autos eléctricos. Además de la industria automotriz, sus clientes objetivos son la de telefonía celular, y almacenamiento Grid para eólicas y solares.

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“Mi hermano y yo siempre hemos trabajado juntos, en muchos de los proyectos y las loqueras que se nos ocurren a veces. La última es que empezamos una empresa con un grupo de colaboradores de Londres”.

Con experiencia comprobada de familia, sabían que les faltaba la parte de marketing, por lo que buscaron a socios que aportaran por ese lado.

Entonces, en 2018, nació Global Nano Network en Reino Unido. “Lo que queríamos tener es una manera, una plataforma, de poder desarrollar avances tecnológicos, pero siempre pensando en el medio ambiente”, explica Sindy Chaves.

Al venir de Costa Rica, el medio ambiente es muy importante para estos hermanos. “Sabemos que muchas veces los desarrollos tecnológicos no siempre van de la mano con el bienestar del planeta”.

La empresa se encarga precisamente de eso:¿Cómo hacer tecnología verde? “Siempre lo llamo ‘Ciencia con conciencia’, hacer ciencia sabiendo que lo que nosotros hacemos puede repercutir directamente en el medio ambiente”.

Por ello están manos a la obra con una batería eléctrica completamente reciclable. Las actuales son hechas con ion de litio, escaso y nada limpio, al tener que utilizarse miles de galones de agua para una cantidad minúscula.

“Con la demanda constante que hay ahora, por ejemplo con vehículos eléctricos (que usan muchísimas paquetes de baterías), queremos evitar la emisión de gases dañinos”. En este momento no hay una industria de reciclaje para estas baterías.

Las primeras baterías de estos carros van a empezar a caducar en estos próximos años, entonces.

¿Qué es lo que va a pasar? ¿Cómo se va a reciclar? ¿Qué le va a suceder al medio ambiente cuando ese montón de baterías lleguen a los botaderos de basura, o a reciclar -pero en realidad solo se reciclan ciertas partes-?

“Empezamos a hacer investigación sobre esto y decidimos que queremos crear una batería que no fuera dependiente del litio, que fuera 100 % reciclable, que una vez que caduca lo podamos utilizar hasta como abono para el medio ambiente. Empezamos a trabajar en ello, ha sido bastante efectivo y gracias a eso pudimos obtener inversión para desarrollar ahora un prototipo comercial”. La batería fue hecha con biología molecular y nanotecnología.

Para eso consiguieron financiación con el fondo WMG en Londres, que ayuda a empresas del área a poder desarrollar prototipos comerciales y empezar a hacer encadenamientos industriales.

Costa Rica, billete abierto

Sindy habla con pasión de su país, Costa Rica, del que salió con 12 años hacia los EE UU. Desde entonces quiso volver, y lo hizo en 2013. “Siempre he querido ver a Costa Rica como un referente tecnológico.

Ese es uno de mis sueños, y cada vez más veo ese sueño hecho realidad”.

Volvió para implementar todo lo que había aprendido, pero en 2019 hizo de nuevo las maletas, para comenzar con la empresa en California.

Chaves apunta que Costa Rica cuida su ciencia hasta cierto nivel, y que el país ha ido avanzando en la dirección correcta.

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“Desde que regresé a Costa Rica, hasta que volví a EE UU, vi que hubo muchísimo cambio, sobre todo en el tema de financiamiento hacia proyectos de calidad de ciencia y tecnología”.

El problema llega a la hora de financiar los proyectos.

“Lo que falta todavía en Costa Rica es crear el pensamiento de incorporar lo que es la propiedad intelectual como algo tangible. Sí pasa mucho en EE UU y en Europa, que uno va con una idea y te dan el financiamiento, por medio de inversores, o de préstamos a ciertos agentes. Eso no lo encontramos en Costa Rica, aquí un potencial prototipo no tiene valor”. Esa es la parte en la que Chaves siente que le falta por avanzar al país para poder retener el capital humano.

Colaborar es la palabra clave, algo que se está viendo en estos tiempos de pandemia. “Si no hubiera pasado esto nunca hubiéramos visto una inversión tan grande a nivel global para diagnóstico y para tratamientos, sobre todo de un virus, de este tipo de coronavirus”.

Lo que está ocurriendo es una llamada de atención para todo el mundo, “para que vean que sí es muy importante invertir en el desarrollo de la ciencia, porque muchas veces lo vemos como algo para después”, tirando por tierra la importancia de tener el personal capacitado para poder generar respuestas en el área de diagnósticos, tratamiento y prevención de este tipo de enfermedades.

Conseguir el dinero es difícil. Existe, está y se utiliza para investigar, pero el punto es ¿Qué está financiando?

Sindy apunta que “ha habido mucho para el tratamiento de cáncer, del VIH... Pero se ha perdido mucho tiempo en creación de nuevos antibióticos, de nuevas terapias para virus, para diferentes microorganismos que eventualmente puedan ser un problema”.

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