Empresas & Management
Fecha de publicación: 2020-03-26

Opinión: Centroamérica, la región con mayor penetración de redes sociales del mundo

Debemos entender que la transformación digital de una organización, consiste en lograr la satisfacción de cada usuario.

Por Gilles Maury / Deloitte

Centroamérica es la región con mayor penetración de uso de redes sociales del mundo (84% de los más de 13 años). La población es joven y ultra conectada. Empresas y gobiernos están muy conscientes del potencial y de la importancia de la economía digital. Sin embargo, esta sigue siendo marginal a la fecha.

Debemos entender que la transformación digital de una organización, consiste en lograr la satisfacción de cada usuario, gracias a la toma de decisiones pertinentes y rápidas alimentadas por la analítica de datos. Del lado del usuario, eso se traduce en una experiencia satisfactoria, adaptada a su momento de vida, a través de interfaces digitales o física.

Esta definición conlleva una serie de implicaciones. En la organización debe fluir una cultura digital: una comunicación horizontal y dinámica con un fuerte apetito por innovar a través de la tecnología. Analizar datos requiere capacidades para capturar volúmenes de datos, garantizar su confiabilidad, y darles un sentido gracias a técnicas analíticas. En fin, el mercado en general necesita de un nivel de madurez tal que los ecosistemas digitales operen eficientemente, interconectando demanda, oferta, talento, tecnología y regulación.

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En los 5 últimos años, las industrias de punta de la región –en particular multinacionales de servicio y empresas del sector financiero y comercio— han incrementado la economía digital desarrollando plataformas transaccionales amigables, ya sea por web, app, o chatbots. También han incursionado hacia la automatización robótica de procesos, para acelerar y mejorar tareas rutinarias, y generar más valor. Hoy, las mismas están explorando el potencial de la inteligencia artificial.

Sin embargo, los demás sectores siguen bastante rezagados. Los marcos institucionales han impedido que el sector público y el educativo se “disrupten”, es decir generen la innovación necesaria para redefinir los modelos de negocio desde su corazón. Parte de las crisis que atraviesan los países de la región nace de la falta de confianza de ciudadanos informados, frente a Estados que siguen operando con lentitud, poca transparencia, poca eficiencia, y carecen de visión con capacidad para transformarse digitalmente.

Por otro lado, la gran mayoría de las empresas de la región son MIPYMES cuyo objetivo es generar ingresos día a día. Operan en mercados donde escasea la capacidad de inversión y la cultura de innovación, donde hay asimetría y limitación de información entre los actores, y donde el volumen de negocio es bajo. Las economías de escala constituyen un argumento seguro para justificar la transformación digital, y aquí no podemos usarlo.

Centroamérica está dividida. Al sur, Costa Rica y Panamá lograron procurar condiciones favorables a la atracción de inversión extranjera, provocando un efecto “bola de nieve” con la incorporación de más sectores a la transformación digital, mediante la sofisticación de parte de su fuerza laboral. Al norte, las prioridades de la agenda pública y empresarial han tenido que ser otras, acentuando forzosamente el atraso digital.

De cualquier manera, la configuración del subcontinente centroamericano no le permite seguir las prácticas experimentadas en países más desarrollados y/o más grandes. Escalabilidad, premio al riesgo y capital riesgo no entran en la ecuación. De ahí la importancia de trazar rutas propias.

Centroamérica debe capitalizar sobre el dinamismo de su población para potenciar una economía digital montada sobre las plataformas de la economía colaborativa. Se trata de abrir espacios de inclusión digital para romper barreras y agilizar funciones de mercadeo, comercio, financiamiento, compras, etc. en beneficio de las numerosas MIPYMES.

Adicionalmente, es necesario que los actores económicos de punta sigan fungiendo como centros de ecosistemas. Típicamente, “start up” de la región especializadas en soluciones de inteligencia artificial, robótica, e-commerce o Blockchain, reciben la oportunidad de inyectar innovación y crecer en las organizaciones robustas.

En fin, es de vital importancia fomentar los acercamientos entre la academia y el sector empresarial. Para reorientar la importante franja de la población con poco estudio, sin trabajo, pero que sí está conectada, la alfabetización digital debe generalizarse con agilidad y velocidad para liberar las energías creativas.

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