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Fecha de publicación: 2019-09-20
En nuestro Evento Mujeres Desafiantes 2019 reunimos a cuatro emprendedoras que han impulsado a otras mujeres y hombres, por medio de sus talentos, a salir adelante.
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Desafiantes 2019: Innovación, clave para emprender en Centroamérica

En nuestro Evento Mujeres Desafiantes 2019 reunimos a cuatro emprendedoras que han impulsado a otras mujeres y hombres, por medio de sus talentos, a salir adelante.

Por Gabriela Melara - estrategiaynegocios.net

Empoderar a las comunidades es una de las metas de cuatro emprendoras centroamericanas, las cuales dieron testimonio de vida en nuestro más reciente evento de Mujeres Desafiantes en San Pedro Sula. La innovación, clave para que ellas iniciaran sus negocios, es lo que predican y enseñan para que otros también brillen con luz propia.

Las salvadoreñas Lula Mena y Violeta Martínez, junto a las hondureñas Santa Euceda y Ana Paola Ramírez, son creyentes que desde sus trincheras pueden ayudar a otras a empoderarse, a saber utilizar sus talentos o impulsar sus ideas de negocio. No es solamente darles una herramienta, un fondo, un empleo, concluyeron, sino acompañarlas.

Las panelistas coincidieron que mediante un coach de vida, pueden demostrar a otros que lo que hacen por el bien de sus familias o comunidades está bien y vencer sus miedos.

Lula Mena comenzó con una pequeña tienda llamada Qumbo donde vendía accesorios hechos a mano y sus materias primas eran semillas, añil, materiales reciclados, madera, mimbre y otros. Comentó que comenzó con el apoyo de seis artesanos y ahora, su emprendimiento emplea a más de 100 artesanos de distintas partes de El Salvador.

Sus colaboradores trabajan técnicas ancestrales y lo mezclan con el diseño contemporáneo de Mena, para dar vida a accesorios, elementos para el hogar, ropa, calzado, carteras, hamacas y más.

La mayoría de su grupo son mujeres que viven en comunidades de alto riesgo en El Salvador. Ella comentó que desde que estudiaba diseño artesanal se involucró con las comunidades que trabajan materiales como barro y añil, sostuvo que desde ese momento decidió que desde su profesión los iba a impulsar.

Contó también que no fue una tarea fácil, pero ahora, esas mujeres que tenían miedo son expertas para hablar en público, ejemplos de vida para otras cercanas y eso la llena de orgullo.

Aseguró que siempre ha buscado una manera de ayudar a las mujeres de su país y una forma de hacerlo es que ellas trabajen desde sus casa y que no viajen a la capital. "Muchas de estas mujeres ahora ganan hasta tres veces más que sus esposos y pueden tomar decisiones en sus casas, como enviar a los niños a la escuela y no a trabajar o darles mejor trato de salud", agregó en su participación en el panel Emprendedoras e Innovadoras de Centroamérica.

Por su parte, Violeta Martínez, quien está detrás de la marca de carteras y accesorios Vaiza, está dando una nueva oportunidad a aquellos que están buscando reincertarse a la sociedad. Ella misma aprendió de estos hombres y mujeres.

La joven diseñadora emplea a personas de "La Factoría ciudadana", quienes buscan empleo luego de haber estado en prisión o sufrieron algún tipo de violencia.

"El primer reto era creer que se podía hacer. Les enseñamos a bordar, luego teníamos una línea de carteras, de cuadros, de aritos... Al inicio, nadie creía que era capaz de hacer esto, pero al final, terminan empoderados", contó.
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La lección de vida que le dejaron estas personas es que todos, sin excepción de género, necesitan una oportunidad. "Para mí fue una gran lección porque habían hombres y creía que ellos no iban a querer hacer eso (bordar), pero ellos me dijeron 'queremos aprender, queremos una oportunidad y ahora sabemos hacer algo y nos sentimos orgullosos'. Ahora ellos dejan su sello en cada una de las creaciones... Ellos ahora son fluidos, son abiertos, porque a veces por las situaciones que vivieron se fueron cohibiendo y ocultando quiénes eran", agregó.

Violeta dio una lección de cómo sobreponerse al fracaso y de la necesidad de contar con segundas oportunidades. “Fracasar me transformó como persona. Lo viví en mis estudios. Estudié derecho para complacer a los demás. Mientras estudiaba e iba mal yo decía: ‘no puedo dar algo bueno’ (...) Participé en muchas competencias de emprendimiento y las perdí. Sólo una gané que fue la que me transformó la vida. El fracaso fue importante porque me enseñó la perseverancia”. Saber fracasar le ha dado más inteligencia emocional, que aplica hoy en los momentos de bajas ventas.

Los créditos que empoderan

Santa Euceda, desde ODEF FINANCIERA S.A. -microfinanciera que apoya los emprendimientos hondureños-, busca empoderar a las mujeres para que puedan alcanzar puestos de decisión desde sus comunidades.

"Nosotros somos una institución donde trabajamos 500 personas, la mayoría son operadores de crédito y visitan a las personas. Entonces, tenemos una forma de llegar, primero conociendo los negocios que están ahí, hacemos un estudio de mercado y sabemos quiénes son los que tienen habilidades para algo", comentó en su participación.

"Sabemos que donde va a ir el agente de crédito es a una tienda, entonces, nosotros conectamos según las comunidades. Investigamos y vemos cómo ayudarles, sabemos cómo se transporta, los buses que pasan y las horas. Todo es un proceso, no llegamos a decir 'acá venimos a dejarle el dinero', sino que los impulsamos a hacer crecer su negocio con alianza entre comunidades", añadió.

Eucenda dijo que desde ODEF identifican comunidades con necesidades y les incentivan a cambiar, que no solo "les dejan con el cuento" sino que buscan a personas que les ayuden, para hacer cosas buenas por su comunidad.

Desde la financiera, también fomentan el compañerismo, el compromiso y a la ética de cada uno de los que solicitan un crédito, a quienes también incentivan a dejar vicios y ahorrar.

Ana Paola impulsa a niñas a seguir sus sueños

Ana Paola Ramírez, la creadora de Divana, una marca hondureña de joyas que trasciende en el mundo de la moda, sabe que seguir pasiones es la clave para triunfar y lo hace saber a otras, sobre todo a las niñas de su país, que muchas veces no siguen estudiando por el qué dice la sociedad de sus elecciones.

"Divana es un proyecto de inspiración para niñas, muchas me dicen que no las dejan estudiar diseño, de poner su negocio, pero yo las incentivo a seguir su sueño. Lo mejor que pueden hacer es hacer las cosas con pasión... Cosas así me hacen ver que yo puedo apoyar, influenciar a mujeres, a pesar de solo tener 26 años", indicó.

Actualmente, Ana Paola trabaja con 15 artesanas, todas mujeres. “Ellas son de verdad mi mano derecha, las creadoras del producto final”. Además, sabe que este empleo les ayuda en su vida personal y familiar, porque tienen una retribución haciendo lo que les gusta.

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