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Fecha de publicación: 2019-04-20

Este es Canopy Growth, el primer gigante de la marihuana legal

La canadiense Canopy Growth fue adquirida por Constellation Brands por US$4,200 millones y ya está posicionada para liderar la nueva industria. El precio de sus acciones en Bolsa se ha multiplicado por 14.

Por Expansión

El consumo de marihuana con fines medicinales se permitió en Canadá hace 17 años. Esa medida fomentó un mercado regulado y abrió una oportunidad de negocio a compañías que ofrecieran cannabis seguro y de alta calidad. Con este fin en mente, Bruce Linton fundó Canopy Growth en 2013.

“La empresa fue creada para atender a estos pacientes, y se basó en un compromiso con la calidad, la seguridad y la innovación, los mismos valores que siguen siendo nuestro núcleo en la actualidad”, dice Antonio Droghetti, director general de Canopy en América Latina.

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La compañía inició operaciones cultivando el producto en una antigua fábrica abandonada de chocolate en Smiths Falls, Ontario, que había pertenecido a Hershey’s. Hoy, es el centro de producción de la que ya es la compañía más grande del mundo en el naciente mercado del cannabis legal, con operaciones en 12 países de los cinco continentes. La firma siempre apostó por la ambición.

A pocos meses de su creación, y anticipando que la demanda subiría —sobre todo, tras la victoria en las elecciones de Justin Trudeau, de ideas liberales—, decidió salir a Bolsa. Desde entonces, el precio de sus acciones se ha multiplicado 14 veces, al pasar de 3 a 43.5 dólares canadienses. Los recursos obtenidos con la emisión de acciones —aproximadamente, 14 millones de dólares canadienses o 10.5 millones de dólares estadounidenses— le permitieron incrementar su producción, adquirir otras compañías y entrar a nuevos territorios.

“Ahora, somos una empresa de cannabis integrada verticalmente, que se centra en la excelencia en cada paso. Actualmente, operamos 10 sitios de producción autorizados de cannabis, que suman más de 4.3 millones de pies cuadrados (alrededor de 400,000 metros cuadrados), así como instalaciones para producir productos de valor agregado, como aceites y cápsulas”, detalla Droghetti.

Gracias a esta estructura, por la que controla desde los cultivos hasta las fábricas de producción, la firma ha podido crecer exponencialmente, aprovechando la apertura legal del sector en Canadá y algunas regiones de Estados Unidos. En tres años, sus ingresos se han multiplicado 32 veces, hasta 78 millones de dólares canadienses (cerca de 58 millones de dólares) al cierre de su año fiscal 2018, que concluyó en marzo.

Droghetti destaca que el potencial de crecimiento de las ventas todavía es grande. “Aún no hemos reportado un trimestre fiscal que incluya las ventas recreativas canadienses, lo que acelerará nuestro crecimiento como nunca antes”, asegura el directivo.

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