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Fecha de publicación: 2019-03-07

Hay demasiados líderes con exceso de confianza

Esta insistencia errónea en que la confianza equivale a grandeza es la razón de que tantos hombres inadecuados obtengan puestos de mando

Por Financial Times

"Deberíamos poner más trabas para que lleguen a lo más alto hombres horribles, y no centrarnos sólo en eliminar los obstáculos para las mujeres", defiende un libro de Chamorro-Premuzic que defiende que el mantra moderno de creer en uno mismo posiblemente sea ridículo. Tal vez, sugiere, la modestia venga a reconocer que se es consciente de los talentos y limitaciones propios. "Las mujeres son mejores líderes", asegura Tomas Chamorro-Premuzic.

"No soy neutral en este sentido. Soy sexista a favor de la mujer. Las mujeres poseen más don de gentes, son más altruistas, y pueden controlar mejor sus impulsos. Destacan sobre los hombres en la universidad en los niveles de grado y posgrado". Chamorro-Premuzic explora esta cuestión en su nuevo libro, Why Do So Many Incompetent Men Become Leaders? (And How to Fix It) (¿Por qué tantos hombres incompetentes se convierten en líderes? Y cómo solucionarlo). En él, escribe que "atributos como el exceso de confianza y el ensimismamiento deberían ser señales de alarma", cuando, de hecho, suele ocurrir lo contrario. Como indica Chamorro-Premuzic: "Nos llevan a decir: ¡Es un tipo carismático! Probablemente sea un buen líder".

Esta insistencia errónea en que la confianza equivale a grandeza es la razón de que tantos hombres inadecuados obtengan puestos de mando, sostiene. "El resultado tanto en los negocios como en la política es un exceso de hombres incompetentes al frente, y este exceso reduce las oportunidades para las personas competentes, ya sean mujeres u hombres, manteniendo un nivel de liderazgo deprimentemente bajo".

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Este libro surge a partir de un blog del mismo título publicado en Harvard Business Review en 2013, y que registró una mayor actividad que ninguno de sus libros o artículos previos. Chamorro-Premuzic trabaja actualmente como profesor de Psicología Empresarial en la University College London y en la Universidad de Colombia, y como "científico jefe de talento" en Manpower Group, además de ser el cofundador de dos compañías que utilizan herramientas tecnológicas para ayudar a retener el talento.

Datos y confianza

Este libro parte de dos de sus intereses profesionales: los datos y la confianza. Sostiene que usamos demasiado a menudo la intuición en lugar de parámetros métricos para juzgar la competencia. En el libro expone que la confianza bien puede ser una "estrategia que compense una menor competencia". El mantra moderno de creer en uno mismo posiblemente sea ridículo. Tal vez, sugiere, la modestia venga a reconocer que se es consciente de los talentos y limitaciones propios.

Chamorro-Premuzic explica que, para muchos, el título del libro ha resultado "demasiado provocador". "Muchas mujeres líderes señalaron que no podían apoyarlo, ya que temen que parezca que odian a los hombres", explica. Algunas de sus compañeras lamentan que se escuche su mensaje sólo porque él es un hombre, mientras que si procediese de ellas se "desestimaría".

Los hombres le critican por "señalar las cualidades". Expone un argumento convincente a favor de un estilo de líder más modesto, centrado en el equipo y no en su propia carrera. Angela Merkel es la "mejor líder y la más aburrida" de la política, explica. En la esfera corporativa, escoge a Warren Buffett quien, según afirma, empezó como un adicto a las finanzas y aprendió por su propia cuenta habilidades de liderazgo. David Cameron, el ex primer ministro británico, aparece como ejemplo de confianza inmerecida en un líder: celebró un referéndum sobre la pertenencia de Reino Unido a la UE seguro de ganarlo, una confianza que resultó equivocada.

Existe un discurso común que sostiene que las mujeres no progresan debido a la falta de confianza, pero hay estudios que demuestran que esto es una falacia. Tal vez sería mejor decir que es menos probable que se sobreestimen a sí mismas. El libro cita un estudio de la Universidad de Columbia que halló que los hombres sobreestimaban sus conocimientos matemáticos en un 30% y las mujeres en un 15%. También se penaliza a las mujeres por parecer seguras: "Sus errores se juzgan con más dureza y se recuerdan durante más tiempo. Se analiza más meticulosamente su comportamiento y hay menos probabilidades de que sus compañeros compartan información importante con ellas. Cuando las mujeres hablan, es más improbable que se las interrumpa o se las ignore".
Hay muchas observaciones en el libro que posicionan a la mujer como el sexo superior, por ejemplo, mencionando su mayor inteligencia emocional. Chamorro-Premuzic advierte que sería "exagerado" describir esas diferencias como "innatas". No obstante, sostiene que los hombres obtienen puntuaciones más altas en impulsividad, toma de riesgos, narcisismo, hostilidad y exceso de confianza; mientras que las mujeres destacan en inteligencia emocional, empatía, altruismo, conciencia de sí mismas y humildad.

Cuotas

El mensaje principal del libro, no obstante, no es la defensa de un trato preferente a las mujeres, sino "elevar los estándares de liderazgo". Deberíamos poner más trabas para que lleguen a lo más alto hombres horribles, y no centrarnos sólo en eliminar los obstáculos para las mujeres. Chamorro-Premuzic no defiende establecer cuotas para las mujeres en puestos de mando, ya que puede parecer una súplica. En su lugar, señala: "Deberíamos minimizar los sesgos a la hora de evaluar a los líderes, centrarnos cada vez menos en las valoraciones humanas y utilizar los datos de rendimiento". Esto elevará el número de mujeres en este tipo de puestos, pero también pondrá en valor a los hombres modestos con talento a los que normalmente se ignora. "Hay muchos hombres competentes de los que se prescinde para puestos de liderazgo", concluye.

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