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Fecha de publicación: 2018-12-11
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Tim Berners-Lee: El inventor de la red habla sobre el futuro de Internet

Preocupado por la pérdida de privacidad en Internet, su creador, Tim Berners-Lee, busca descentralizar la web para brindarle al usuario el control total sobre su información personal.

Por Louisa Reynolds, estrategiaynegocios.net

Tim Berners-Lee siempre fue un niño de mente inquieta. Desde pequeño fue aficionado al trainspotting, o avistamiento de trenes, y aprendió electrónica, de forma autodidacta, desmontando sus trenes de juguete.

Nació y creció en Londres, en el seno de una familia donde se resolvían problemas de matemática durante el desayuno, y sus padres Mary Lee Woods y Conway Berners-Lee trabajaron en el desarrollo de la primera computadora fabricada con fines comerciales: el Ferranti Mark 1.

Siempre curioso y creativo, mientras estudiaba física en la Universidad de Oxford, compró un vetusto televisor de segunda mano, lo desmontó y recicló las partes para crear una rudimentaria computadora que parecía una suerte de ‘Frankenstein’ electrónico. Después de graduarse con honores, en 1980, Tim Berners-Lee se unió al Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), que en aquel momento poseía el sistema de Internet más grande de Europa.

Suele decirse que el génesis de toda innovación es la búsqueda de soluciones para problemas cotidianos y el problema que Berners-Lee se dio a la tarea de resolver, sin pensar que su creación lo colocaría en la lista de las 100 personas más influyentes del siglo XX de la revista Time, era como facilitar el intercambio de información entre sus colegas del centro.

Para ello, propuso un proyecto que unía el hipertexto (sistema de organización y presentación de da-tos que se basa en la vinculación de fragmentos textuales o gráficos a otros fragmentos), con el Internet y para demostrar su funcionamiento creó un prototipo llamado Enquire. “Lo único que hice fue unir el concepto del hipertexto con el Protocolo de Control de Transmisión con el sistema de nombres de dominio y allí estaba la web. Crear la web fue un acto de desesperación porque sin ella, la situación cuando trabajé para el CERN era muy difícil”, explicó Berners-Lee, allá por 2011, ante un grupo de jóvenes líderes convocados por el ‘American Academy of Achievement’.

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“La mayor parte de la tecnología implícita en la web, como el hipertexto y el Internet, ya habían sido desarrollados, sólo tenía que unirlos. El paso era generalizar, llegar a un mayor nivel de abstracción, pensar en cómo todos los sistemas de documentación existentes podían formar parte de un sistema imaginario de documentación más grande”, decía entonces.

Hoy, a la edad de 63 años, Berners-Lee reflexiona sobre el impacto de su creación en el mundo empresarial, la vida política y nuestro entorno social durante las últimas dos décadas. “Es difícil imaginar un solo ámbito de la vida que no haya cambiado gracias a la Internet. Ha mejorado la comunicación y le ha permitido a las perso-nas trabajar a distancia sin tener que viajar”, dijo a Estrategia&Negocios, durante el Tigo Business Fo-rum, evento que se llevó a cabo en la Ciudad de Gua-temala el 4 de septiembre. El inventor británico habla atropelladamente y con una voz apenas audible.

Con la misma modestia con que afirma que “lo único que hizo” fue unir el hipertexto con el Internet”, Berners-Lee renunció a los derechos intelectuales sobre la web y nunca lucró con su invención, de ma-nera que hoy maneja un vetusto Volkswagen y trabaja desde una oficina modesta en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), una característica que llevó a Darren Walker, presidente de la Fundación Ford, a describirlo como “el Martin Luther King de nuestro nuevo mundo digital”.

No hay nada en sus gestos ni ademanes que delate que Berners-Lee ha recibido un sinfín de galardones, entre ellos el nombramiento como caballero real de la Reina Isabel II (knighthood) y el premio Turing.

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“Tejió la world wide web y creó un sistema de información masivo para el siglo XXI. La web es de Berners-Lee y de nadie más. Él la diseñó. Él se la dio la mundo. Y él más que nadie ha luchado para mantenerla abierta, sin propietarios y gratuita”, aseguró la revista Time en 1999.

Pero él tampoco quiere ser reconocido como un altruista ni un filántropo, e insiste en que a inicios de los 80 era imposible anticipar el lucrativo potencial de la web. “No podía ponerle precio porque jamás hubiera despegado. Era imposible obligar a todos a usarlo y cobrarles. No hubiera funcionado. Si lo hubiera hecho, no estaríamos aquí, el día de hoy, hablando sobre esto”, asegura el inventor. Durante su visita a Guatemala, Berners-Lee dijo que todavía no hemos explotado el potencial entero del Internet.

“Si el objetivo es resolver algunas de las grandes dudas científicas y crear un mundo más pacífico, definitivamente no lo hemos alcanzado todavía. Creo que el Internet definitivamente puede ayudarnos a lograrlo”, afirma Berners-Lee.

¿Cómo será el espacio cibernético del futuro? Berners-Lee hace una pausa y medita su respuesta antes de plantear: “Eso verdaderamente depende de lo que nosotros hagamos ahora. El Internet será un fenómeno de masas y el riesgo es que las empresas y los gobiernos descarten a la gente que no tiene acceso a la web. ¿Mantendremos informados solo a quienes tienen Internet? ¿Les venderemos solo a quienes tienen Internet?”.

EL LADO OSCURO DEL INTERNET

Desde que Berners-Lee lanzó el prototipo Enquire a inicios de los años 80, el Internet despegó y alcanzó un nivel de penetración que su creador jamás pudo haber presagiado cuando ideó la web: hoy, cada minuto se realizan más de 3,5 millones de búsquedas en Google, se producen 900.000 accesos a Facebook y se envían 156 millones de emails, pero esta obsesión con la información también ha permitido que una gran cantidad de información se difunda sin pasar por ningún filtro, lo cual ha contribuido al auge del fake news o información falsa que se viraliza mediante el uso de bots, un software automatizado que replica los mensajes haciéndose pasar por personas.

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En marzo de 2017, Berners-Lee publicó una carta abierta para conmemorar el 28 aniversario de la crea-ción de la web en la cual expresa preocupación por el lado oscuro del Internet: el cibercrimen, la manipulación de las masas con fines politicos, y las noticias falsas (fake news).

Alarmado por el caso de Cambridge Analytica, una empresa financiada por donantes republicanos, que tiene nexos con el presidente Donald Trump y que trató de influir en los votantes estadounidenses usando información recopilada de 50 millones de usuarios de Facebook, Berners-Lee escribió: “Necesitamos eliminar el punto ciego del Internet: la regulación de las campañas políticas”.

Durante el Tigo Business Forum, explicó a Estrategia&Negocios que inicialmente era reacio a proponer un marco regulatorio más estricto sobre el uso del espacio cibernético pero el caso de Cambridge Analytica, lo ha obligado a repensar su postura. “Inicialmente creía que el Internet debía ser como una hoja en blanco y que no era el papel del Internet decidir qué era o no correcto, ya que era un espacio de libre expresión”, dijo.

“Gracias a la red teníamos Wikipedia y creíamos que tendríamos una mejor democracia pero ahora la manipulación y las falsedades se han convertido en problemas muy graves”. Berners-Lee es crítico del uso de las redes sociales con fines de manipulación política pero admite que es sumamente difícil proponer un marco regulatorio adecuado para el uso de las mismas.

“No es nada sencillo. Mark Zuckerberg (el creador de Facebook) ha expresado preocupación por el tema y ha dicho que la plataforma debe ser usada para el bien de la humanidad, pero no siempre es tan sencillo como eso”, afirma Berners-Lee. “Lo cierto es que no debemos permitir que los partidos políticos utilicen las redes con fines proselitistas. Es demasiado manipulador”.

En cuanto a la polarización de los debates políticos en las redes sociales, el inventor de la web matiza que plataformas como Twitter han exacerbado la división ya existente en la sociedad de EE. UU.: “No podemos culpar a las redes sociales enteramente por la polarización de la sociedad norteamericana. Quizás ya iba hacia la polarización debido a la forma en que fue redactada su constitución, pero creo que las empresas como Twitter sí deberían analizar los efectos inesperados de los sistemas que crearon”.

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