Empresas & Management
Fecha de publicación: 2018-11-21
Cropped shot of a diverse group of unidentifiable people holding hands in a circle

¿Qué es el Índice de Pobreza Multidimensional empresarial (IPMe) y cómo se usa en Centroamérica?

Más de 39 empresas, con 46.000 empleados suma ya la comunidad del Índice de Pobreza Multidimensional empresarial (IPMe), distribuida en diversos sectores de la economía: industrias, comercio, servicios, automotriz, agroindustria, manufactura, financiero y construcción.

Por estrategiaynegocios.net

“Empezamos con dos campeonas, que eran Grupo Purdy Motor y BAC”, allá por 2016, con un plan piloto, comenta José Aguilar, director de Horizonte Positivo, la organización que está llevando adelante el IPMe en Costa Rica, con las coordenadas del IPM de la Universidad de Oxford.

La herramienta ha sido adaptada al entorno empresarial, lo que permite utilizarla a las empresas, y que “puedan referir sus casos a programas públicos para ciertos servicios, realizar APPs, hacer estudios comparativos con otras empresas o entre sucursales de varios países, entre otras ventajas”, apuna Roxana Vìquez, directora regional de Sostenibilidad de BAC, grupo financiero regional que espera ya lo ha aplicado en Costa Rica, y que utilizará la herramienta en otros países en 2019, para alcanzar a toda su operación en Centroamérica con el programa Posibilidades BAC, para reducción de pobreza, en 2021.

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En este momento las empresas insertas en el IPMe están en diferentes niveles de avance. Más de 16 ya formaron a sus cuadros en la capacitación para poder levantar información, aplicar el diagnóstico, tener estrategias de comunicación, y empezar en la estrategia de solución.

El resto, están apenas arrancando. Una de ellas es la multinacional agroindustrial Dole Tropical Products, cuya gerente sénior de Responsabilidad Social, Ana Cristina Obregón apunta que decidieron aplicar el estudio en su organización (con unos 6.500 empleados) “porque creemos que el conocer más ampliamente la situación socioeconómica de nuestros colaboradores y sus familias nos va a permitir enfocar mejor nuestros esfuerzos para lograr un cambio que genere un mayor bienestar social y económico”.

A juicio de Obregón, el IPMe va a permitir el desarrollo de soluciones integrales (incluyendo a las familias), atacando carencias de las comunidades inmediatas, “esperando que a futuro se logre un impacto positivo a nivel del país”.

En el entorno del IPMe, las empresas comparten las buenas prácticas ya realizadas, dejándolas documentadas para que el resto de empresas las apliquen en su entorno. Aguilar dice que así se generan “contaminaciones creativas”, en el mejor sentido de la palabra, que hace que las empresas vayan a una. No podemos ser ingenuos de que necesitan sacar ventaja competitiva, pero en este caso estamos con una lógica distinta de formar parte de una comunidad que está unida por los valores de buena fe, transparencia, cocreación y en la que todos se benefician”.

John Hammock, cofundador de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford (OPHI), es el ideólogo y creador del IPM. También se muestra entusiasmado con la aplicación de la herramienta a las empresas. “Lo que a mí me impresionó es que ya no lo ven como un programa, sino como “somos una familia, entonces tenemos que ayudar no solo al empleado, sino a su familias, que también son parte de la familia de la empresa”. Y eso es un cambio de concepción bastante grande. Esas empresas están asumiendo un compromiso, por el bienestar de las familias de sus empleados. Lo han tomado muy en serio”.
Precisamente ese concepto de empresa como familia puede tener una bidireccionalidad por parte del trabajador, gracias al uso del IPMe. Obregón, de Dole, cree que así los colaboradores “pueden reconocer la preocupación que existe de parte de la compañía en un ámbito más allá del laboral, por ser un apoyo para el mejoramiento de su bienestar socioeconómico”. “Lo que hemos visto es muy interesante, porque básicamente te das cuenta de la fuerza que tienen los datos, cuando son correctamente comunicados”, abunda Aguilar, quien explica que el empresario ve que paga un salario, con la caja (Seguro Social), una pensión, al INS (Instituto Nacional de Seguros)… “Y daba por hecho que eso era suficiente para que su gente estuviese bien.
Cuando ya está el IPMe aplicado ¿Qué es lo que te dice? Claro, tenés el salario, pero esa tal vez es la única persona de ese hogar que había logrado estudiar y que tenía ingresos, y tiene dos viejitos en tu casa, o un chiquitín con un problema de discapacidad, o tres hermanos que no pudieron estudiar y entonces están desempleados, o tienen ingresos inestables en el mercado informal…”, con lo que ya no tiene capacidad suficiente para hacerle frente a todas las necesidades, endeudándose para salir adelante, lo que le genera todavía una mayor presión.
Al segundo año del programa, se vuelve a aplicar el IPMe y la empresa puede ver la variación interanual, “cómo esa foto que tuviste al inicio, mejoró o empeoró”.
Como empresario, le permite saber si los programas realizados: de educación financiera, de vivienda, de red de cuido para la madre jefa de hogar, etc…, “dieron el resultado que esperabas, o bien tenés que ajustarlo, calibrar el mecanismo y poder medir cómo hacerlo de nuevo.”
Así,el IPMe permite a las empresas “tener una claridad de esa gente con la que estás todos los días produciendo riqueza, ofreciendo servicios, llevando adelante tu gestión, las dificultades que pasan”. Si ven que los colaboradores enfrentan problemas, pasan a la acción, desde reacciones muy primarias (donaciones), hasta acciones mucho más estructuradas. “La magia de esto es que detecta las particularidades que cada hogar está viviendo, las privaciones, las carencias”.

Con la herramienta, las empresas tienen una data que les permite tener esa radiografía para canalizar y reconducir sus buenas ideas disparando con mira telescópica.
Los hallazgos en ocasiones pueden causar sorpresa en las organizaciones. En BAC se dieron cuenta de que en una empresa privada “podrían existir colaboradores en pobreza multidimensional, esto nos hizo reflexionar y ponernos a trabajar para buscar soluciones. Encontramos que un 12% de nuestra población presentó esta situación. Además pudimos identificar que los grandes retos están en vivienda, educación y empleabilidad”, cuenta Luis Mastroeni, gerente de Responsabilidad de BAC Credomatic en Costa Rica. Melissa Moreira, directora de Gente Purdy, apunta que el IPMe “nos ayudó a validar que estamos trabajando en las áreas de mayor relevancia para nuestra gente”.

Esto les permite tener datos precisos que respaldan las decisiones de inversión económica en los proyectos enfocados a la ayuda de sus empleados. La Gente Purdy ha respondido de manera positiva al IPMe, “aprovechando las plataformas para mejorar sus vidas, estudiar, tomar el control de sus finanzas y crecer en todos los ámbitos”, incide Moreira, quien además asevera que el empleado “siente un gran agradecimiento de vuelta hacia la organización. Son personas con un gran deseo de superación, con grandes planes, que sólo requieren del apoyo y acompañamiento de alguien que, además, crea en ellos y les facilite las herramientas que los potencien a salir adelante y así crecer y desarrollarse integralmente”.

Las correlaciones más contundentes que se han observado con el uso del IPMe, tienen que ver con la naturaleza de la economía de Costa Rica, más orientada a servicios, con costos de mano de obra muy caros. Según José Aguilar, “lo que suele suceder es que si no tenés una escolaridad alta, usualmente estás fuera del mercado laboral formal, con ingresos inestables o desempleado”. Mucho de lo que se ha visto, es que en los hogares que tienen incidencia de pobreza multidimensional, casi siempre los otros miembros del hogar que no son el trabajador de la empresa (mediante el cual se llega a ellos), tienen poca escolaridad.

“Casi siempre la dimensión de educación determina las carencias y las privaciones de la dimensión de trabajo, y como efecto colateral está el de la salud, por no tener acceso al seguro médico”, asevera el director de Horizonte Positivo. Esto quiere decir que el combo multidimensional, por la naturaleza de la estructura productiva de Costa Rica, está altamente
determinado por las capacidades de la gente, y la llave de entrada es la dimensión de
educación.

“Creemos que no deberíamos de dar soluciones asistenciales, si no que hay que tratar de priorizar la asignación de recursos para que esta gente desarrolle sus capacidades, desde el punto de vista emocional, de escolaridad, o formación técnica para el trabajo. Si lo lográs, tienes salario, seguro médico, cotizas para la pensión, tenés seguro de riesgos del trabajo... Le metés un mordisco a la pobreza multidimensional”, completa el director de Horizonte Positivo.
A juicio de la cara más visible del IPMe en Costa Rica, uno de los casos más interesantes es la red de cuido, ya que la mayor parte de hogares en pobreza generalmente son jefeados por mujeres solas, con un enorme reto: quién cuida a su niño mientras tratan de capacitarse o insertarse al mercado laboral.

“En la medida que podamos tener una mayor cantidad de personas que quieran fondear este tipo de prácticas, es más posible diluir el costo per cápita de cada una de las personas que reciben ese cuido. Tenemos una alianza muy interesante con la ONG Fundación Devhi que hace un trabajo muy positivo: ellos encuentran un punto intermedio en el que están ubicadas las empresas y las residencias de los trabajadores, donde ubicar estos centros de cuido y les dejan con una metodología, nutrición, desarrollo cognitivo temprano... Entre más empresas participen, más barato el costo per cápita para acceder a esos servicios”.

Horizonte Positivo tiene alianzas con nueve ONGs de distintos sectores (educativo, financiero, vivienda, psicología, entre otros) que trabajan en conjunto con las empresas, para ayudar a salir de la pobreza multidimensional a los empleados de las mismas. John Hammock concluye, en torno a la pobreza multidimensional: “Lo otro que me ha impresionado, que no tiene que ver directamente con la pobreza, pero que todo el mundo mencionó es el problema del endeudamiento”, algo que puede meter rápidamente en problemas a cualquier familia, y las empresas ya tienen programas para atacarlo.

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