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Fecha de publicación: 2018-07-09

Esto piensa el presidente delegado de Starbucks sobre el capital humano

Howard Schultz dejó su cargo de presidente ejecutivo de la cadena con más de 350.000 empleados.

Por estrategiaynegocios.net

El presidente ejecutivo de la cadena global de cafeterías Starbucks, Howard Schultz (66), dejó su cargo a finales de junio.

En una misiva enviada a los empleados de la compañía, el empresario dio algunas pistas sobre lo que piensa hacer después: “Estoy pensando en varias opciones, desde la filantropía hasta el servicio público, pero estoy lejos de saber qué me traerá el futuro”.

Estas declaraciones alimentan los rumores sobre una eventual candidatura a la presidencia para el partido demócrata en 2020. Shultz nunca ocultó sus simpatías por los gobiernos de Barack Obama y apoyó de manera activa la campaña de Hillary Clinton.

Schultz nació el 19 de julio de 1953 en Brooklyn, Nueva York. En una entrevista con Bloomberg comentó que crecer en los suburbios de Brooklyn, "conocidos más comúnmente como el otro lado de las vías", le mostró la disparidad de la riqueza en el mundo.

Experimentó la pobreza desde una edad muy temprana. Cuando tenía 7 años, su padre se rompió el tobillo mientras trabajaba como camionero recogiendo y entregando pañales. En aquella época, su padre no tenía seguro médico ni indemnización por accidente laboral, y la familia se quedó sin ingresos.

En el instituto, Schultz jugaba al fútbol y ganó una beca deportiva para la Northern Michigan University. Cuando comenzó la facultad decidió que no quería jugar al fútbol después de todo, así que para pagarse la universidad este estudiante de comunicación consiguió préstamos estudiantiles y aceptó varios trabajos, incluyendo un trabajo de camarero.

Después de su graduación en 1975, Schultz pasó un año trabajando en una estación de esquí en Michigan, esperando a que le llegara la inspiración.

Finalmente consiguió un empleo en el programa de formación de Xerox, donde adquirió experiencia en las ventas por teléfono y presentando procesadores de texto en Nueva York.

El trabajo no le llenaba, por lo que tres meses más tarde lo dejó para aceptar un empleo en Hammarplast, un negocio de artículos para el hogar propiedad de una empresa sueca llamada Perstorp. Allí, Schultz ascendió de puesto hasta llegar a ser vicepresidente y director general, liderando un equipo de vendedores de la oficina de Estados Unidos en Nueva York.

Fue en Hammarplast donde dio por primera vez con Starbucks. La cadena de cafeterías contaba con algunas tiendas en Seattle y cuando pidió un café le llamó la atención el número inusualmente alto de cafeteras de goteo. Intrigado, Schultz viajó a Seattle para conocer a los propietarios de aquel entonces de la empresa, Gerald Baldwin y Gordon Bowker.

Le sorprendió la pasión de los dos socios y su valor al vender un producto que solamente atraería a un pequeño nicho de entusiastas amantes del café.

La carrera de Schultz (y el destino de Starbucks) cambiaron para siempre cuando la empresa le envió a una feria internacional de artículos del hogar en Milán. Mientras caminaba por la ciudad, se encontró con numerosas cafeterías de espresso donde los propietarios conocían a los clientes por su nombre y les servían bebidas calientes como cappuccino y café latte. En el momento en que Schultz entendió la relación personal que la gente podía tener con el café, tuvo una verdadera revelación.

A lo largo de su carrera en Starbucks, Schultz siempre ha dado prioridad a sus empleados, a los que llama "socios". En gran medida debido a la experiencia que sufrió su padre cuando se accidentó en el trabajo, Schultz ofrece a sus empleados (incluyendo los trabajadores a tiempo parcial) una seguro médico completo así como opciones de compra de acciones.

En 1987, compró Starbucks junto con otros inversores y se convirtió en CEO. Más de 30 años más tarde, Starbucks es una marca global que está presente en 77 países con más de 350,000 empleados.

Citas de Shultz, relacionadas con capital humano

“Starbucks no es un anunciante; la gente cree que somos muy buenos haciendo marketing, pero en realidad gastamos muy poco dinero en marketing y mucho más en la formación de nuestros empleados que en anuncios”.

“Estoy a favor de que suba el salario mínimo. Pero tenemos que ser muy cuidadosos con lo que queremos porque una subida del salario puede hacer que a algunos patrones – y podría haber muchos – les dé miedo hacer nuevas contrataciones o crear horas adicionales para los empleados a tiempo parcial”.

“Mi padre tuvo varios trabajos como obrero y nunca ganó más de 20,000 dólares al año. Cuando yo tenía siete, resultó herido en un accidente laboral. Es un detalle importante; por esta lesión, no podía caminera y la empresa donde trabajaba no le pagó. No hubo indemnización. Por tanto, no hubo ni dinero ni comida”.

“El gran desafío del negocio minorista es la condición humana”.

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