Coronavirus
Fecha de publicación: 2020-07-19

Empresa, colaborador, proveedor, el trío ganador

Trimonio sale reforzado de esta crisis, que se va a acercar más de lo que estaba antes de la pandemia.

Por Daniel Zueras- estrategiaynegocios.net

Ellos han sido los súper héroes que están sacando adelante a las empresas y a la economía, no solo en la región, sino en todo el mundo.

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Centroamérica se va a ver tremendamente afectada por la pandemia en términos de incremento de la pobreza y la desigualdad, y las corporaciones deberán trabajar para tratar de minimizar este impacto, en conjunto con los gobiernos. Empresa y Estado deberán confiar más el uno en el otro para sacarnos a todos adelante, esperemos que esa sea una de las lecciones aprendidas.

“Ha quedado claro con esta crisis que el mundo de la empresa es la empresa, su empleado y su proveedor”, dice Elena Galante, docente en el Programa Executive de Gestión e Innovación de Organizaciones Sociales, de la Fundación Empresa – Universidad de Alicante, y profunda conocedora de la RSE en el mundo, y en Centroamérica.

¿Y por qué se ha visto reforzado este trío? Pues porque han tenido que unirse más que nunca, reaccionando como un equipo para acompañar la producción. Hay numerosos ejemplos del fortalecimiento de la alianza Empresa-Empleado-Proveedor.

En muchos casos, las empresas han ayudado a sus proveedores a contar antes con los pagos para tener flujo de caja; muchos proveedores, a su vez, han abastecido a estas empresas de productos que eran difíciles de encontrar “para por ejemplo adecuarse a nuevas reformas de seguridad”, y han tenido que ir cambiando según las necesidades de sus clientes grandes, lo cual ha beneficiado a todos.

En estos tiempos, el fortalecimiento de la cadena de proveedores es vital, porque muchos de los negocios grandes se verán menos impactados en la medida de que sus proveedores puedan salir adelante.

Y por parte de los trabajadores, igual. Las empresas han virado rápidamente al teletrabajo, lo que supone también un esfuerzo para los empleados, pues ha sido no planificado. Era eso, o no trabajar.

“Todo el mundo ha puesto de su parte, porque era un momento de crisis. Y entonces, ese equipo conformado por esos tres grupos me parece que se ha fortalecido definitivamente, por el esfuerzo que han tenido que hacer juntos”, aduce Galante.

Y muchas de estas prácticas parece que se van a, por lo menos, mantener. Desde el inicio de la pandemia, hubo una reacción inmediata por parte de multitud de empresas centroamericanas, con total solidaridad y compromiso.

Conforme se va alargando la pandemia y enfrentamos los impactos económicos, probablemente vendrá una reducción de ese apoyo por parte del sector privado, pero el que se mantenga va a ser mucho más estratégico y más centrado en la reactivación,y no tanto pensando en temas de alimentación y salud como en estos primeros meses.

Llegaron los cambios

En este mundo marcado por la COVID- 19, ha quedado claro que las empresas han mostrado una gran capacidad de adaptación al servicio de la sociedad, produciendo cosas que antes no hacían (compañías de bebidas que se ponen a producir hidrogel, o automotrices fabricando respiradores paralos hospitales).

“Las empresas tienen que volver a producir lo que estaban haciendo antes, pero creo le han demostrado a la sociedad, y a sí mismas, su capacidad de adaptación y de innovación”, dice la experta.

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Otro cambio importante es el plano entre empresa y proveedor, antes mencionado, una relación de ganar - ganar, “de ver cómo puedo trabajar contigo para fortalecerte”, comenta Galante, con empresas que priorizan la contratación de proveedores locales, que acortan el pago de plazo a proveedores, e incluso que les han pagado por servicios que aún no han desarrollado.

“Eso ha sido fundamental en un momento de crisis, en el que las pymes necesitaban flujo de caja, pueden ser formas de incentivos económicos muy interesantes para impulsar procesos de sostenibilidad”.

Ahora se podrán fortalecer ese tipo de estrategias para proveedores que trabajan la sostenibilidad junto a las empresas.

También han comenzado a surgir nuevas formas de trabajo que pueden potenciar un fortalecimiento de la Responsabilidad Corporativa en toda la cadena de valor. Ya estábamos en una onda de teletrabajo, de conciliación, de reducción de brecha salarial... La iniciativa estaba, no ha surgido de la nada; y ahora, las empresas se han demostrado a sí mismas que un proceso planificado a cinco años lo han ejecutado en un mes, o en cinco días. “Han puesto al 100 % de la gente a teletrabajar y todo el mundo ha sobrevivido.

Ahora lo que hay que hacer es, aprovechando ese impulso, organizarlo bien”, con políticas internas, estableciendo horarios a partir de los cuales no se pueden mandar whatsapp, ni correos”.

El apoyo a los temas de salud de los colaboradores también ha ganado espacio entre las empresas que frente al COVID-19, “han puesto especial atención a la salud mental de los empleados, que también tienen muchos problemas de salud físicos, vinculados estos con temas emocionales y de manejo del estrés,”, apunta Elena Galante.

Muchas compañías han puesto apoyo psicológico a sus trabajadores, “para llevar la incertidumbre de si tu marido se queda sin trabajo, o cómo superar el aislamiento social…” La movilidad va a ser uno de los puntos claves a futuro, con un incremento del uso de la bicicleta, que incluso se está fomentando desde las esferas públicas. El punto negativo es la aversión al transporte público, incrementando la circulación de carros, y quienes puedan ir andando, lo harán. ¿En Centroamérica va a ir todo el mundo en bicicleta? “Seguramente no -incide Galante-, porque las ciudades no están todavía adaptadas para ello, pero las municipalidades y los encargados de planificación urbana tienen más presión porque es una tendencia que venía, pero se fortalece mucho más”.

El poder de las alianzas

La COVID-19 ha puesto de manifiesto que, ante un factor externo que pone en riesgo la salud pública y el modus operandi de la sociedad, los actores públicos y privados articulan esfuerzos para hacer frente a esa crisis. La colaboración público privada ha crecido exponencialmente a nivel mundial en la pandemia, y lo ha hecho de una forma muy rápida y acelerada.

A lo largo y ancho del mundo hemos visto cómo la empresa privada ha puesto al servicio de los gobiernos sus capacidades y sus cadenas logísticas. Un ejemplo claro ha sido Inditex. El gigante español puso toda su red logística a trabajar para crear un corredor de material sanitario con China, algo que las distintas instituciones públicas no habían podido conseguir.

Esas alianzas no han sido solo público -privadas, sino que se han dado alianzas entre empresas de la competencia (feroces rivales como Apple y Google trabajan un sistema de rastreo digital del coronavirus).

Pero hay que tener en cuenta que esta pandemia va a dejar a nuestros países bastante más golpeados, mayor desigualdad y pobreza y, a corto plazo, limitadas oportunidades para salir adelante.

“Habrá que ver el liderazgo tanto del sector privado, como de los estados, para articular esfuerzos que permitan construir esa visión país conjunta y salir adelante de una situación de crisis que es una de las más importantes que nuestra sociedad ha vivido en las últimas décadas, o siglos”, explica Aitor Llodio director ejecutivo de Aliarse, organización promotora de Alianzas Público Privadas en Costa Rica. Ello va a depender mucho del liderazgo de los gobiernos de turno, y de los grandes líderes empresariales.

“No soy muy optimista de que esta crisis vaya a contribuir a corto plazo a una mayor cohesión social, menor desigualdad, y oportunidades para todos. No lo veo, porque vamos a quedar muy golpeados, la situación de las empresas va a ser muy complicada, y la situación fiscal de los países también; pero ojalá ello haga que todos podamos trabajar de una forma mucho más coordinada y articulada, para desarrollar proyectos e iniciativas que tengan más impacto que si seguimos cada uno trabajando en los sectores por separado”, dice Llodio.

Lo que el CEO de Aliarse sí que ha visto en estos meses es el compromiso y solidaridad del sector privado con el desarrollo de los países y las comunidades y las personas más afectadas y la necesidad y comprensión del Estado de trabajar de la mano con el sector privado para hacer frente a esta situación de emergencia.

Llodio cree que la colaboración que hemos visto se ha dado por el contexto de la crisis: “Es posible que esto haya generado vínculos que no existían antes entre actores públicos y privados y que esto se potencie después de la crisis, pero no creo que el nivel y la velocidad a la que se hayan creado las alianzas en este contexto se puedan sostener en el futuro”.

Todo ello se ha dado a la carrera, dejando claro que sí es posible, y que no se requieren siempre lazos de confianza para construir y colaborar. El tema es cómo se podrá hacer eso en situaciones donde no haya riesgos externos tan grandes como el de la pandemia.

Ahora toca ver cuáles son las lecciones aprendidas de la generación de alianzas en una situación de emergencia, y cómo esos procesos de construcción de su diseño y gestión de forma tan acelerada se pueden potenciar en condiciones de normalidad y post COVID. “Pero sí creo que se han potenciado mucho más las alianzas empresa, Estado, y el compromiso y el apoyo del sector privado al Estado ha sido muy importante, y muy comprometido”.

A Llodio le gustaría ver que esa articulación se mantuviera después de la crisis, y que no quede en manos solo del Estado: “Sería muy bueno que el plan de reactivación económica también se diera a través de una articulación público privada, y a través de Alianzas Público Privadas (APP), con una estrategia multisectorial para sacar los países adelante”.

La infraestructura es un gran generador de empleo, pero tal y como van a quedar las situaciones fiscales de nuestros países complica mucho que se puedan dar en el corto plazo. Eso favorece que los grandes proyectos puedan darse a través de APPs, “y si el gobierno y la administración apuestan por la eficiencia de la gestión de los servicios públicos y del Estado, definitivamente las APP pueden jugar un papel importante”, comenta Aitor Llodio.

También cree que hay que pensar en APP más pequeñas, las APP para el Desarrollo, con inversiones desde el sector privado en términos de sostenibilidad, pensando en temas sociales más que ambientales, que “deberían estar muy alineados a los programase iniciativas que impulsen los países para promover la reactivación económica.

Muchos van a estar centrados en temas de educación y, sobre todo, empleo. Creo que sí va a haber oportunidades, pero hay que articularlos muy bien, y hay que hacer propuestas muy estratégicas para que el sector privado también pueda apostar por esas iniciativas”.

No dejar a Nadie atrás

El objetivo más importante ahora es no dejar a nadie atrás, y para ello la reducción de la desigualdad y de la pobreza es fundamental, algo que se hace a través de programas públicos, de Estado, eficientes; pero sobre todo generando empleo.

“Tiene que haber condiciones y políticas públicas que faciliten la generación del empleo y del emprendimiento, para que todos tengamos oportunidades. Eso, asegurando que contribuye a la cohesión social, y a la conservación del medio ambiente”, incide Aitor Llodio, quien además cree que no va a haber recursos suficientes para todas las personas que han quedado desempleadas, o que estaban en pobreza y posiblemente pasen al nivel de pobreza extrema.

Esos altos niveles de pobreza van a incidir en un alza de la inseguridad, lo que genera un planteamiento distinto a cómo operan las empresas, desde el mismo proceso de contrataciones, porque “si yo antes tenía tres o cuatro personas que estaban buscando empleo en mi empresa, ahora habrá un número mayor. Esos procesos tradicionales de contratación de personas, de transporte de personal, de seguridad física frente a momentos de incertidumbre y de inseguridad se vuelven temas críticos que deben de ser reformulados y abordados” por las empresas, explica Nikky Bahr, presidenta de la guatemalteca Sustainable Strategies, firma consultora en temas de sostenibilidad, con presencia en la región.

Bahr apunta que el mundo está hablando de la necesidad de una empresa más verde, más humana “Y tenemos que hacer un llamado a que las empresas sigan afianzando esa voz de optimismo y ese llamado a trabajo en conjunto. Ahora ha bajado un poco, ese llamado es importante para seguir teniendo una voz de liderazgo, gratitud, identificación, de llamado a trabajo en conjunto, frente al salir de la pandemia”.

Va a ser un año complejo con tanta pobreza, pero en el cómo lo abordamos “va a ser crítico que podamos tener una voz del sector privado que hable y que no se quede callada frente a críticas o expectativas que pueden existir por parte de Estados, o comunidadesque quieran mayor empleo, mayores donaciones, etc”, concluye Bahr.

Buenas prácticas: Empresas del Istmo, solidarias

1-Protección del empleo, compromiso por mantener a todos sus empleadosa pesar del cese de operaciones, como anunció la costarricense Grupo Purdy desde el inicio de la crisis que estamos viviendo.

2-Acortar el plazo de pago a proveedores, para amortiguar el impacto de la crisis en su cadena de valor. Walmart anunció que pagaría en siete días a pymes que les facturan menos de US$300.000 por año en la región.

3-Apoyo al tejido nacional, muchas empresas han priorizado durante los últimos meses la contratación de proveedores locales y nacionales, para apoyar a su comunidad más cercana.

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