Coronavirus
Fecha de publicación: 2020-07-19

Especiales E&N: Llegó la hora de la Super RSE

Ante una crisis sin precedentes, corresponden respuestas extraordinarias, poderosas. Las organizaciones de RSE y las empresas de Centroamérica se han despojado de esquemas del pasado, para enfrentar una titánica batalla, con nuevos poderes, con mejores herramientas, con una visión más certera de las prioridades y en unidad de acción.

Por Roberto Fonseca y Daniel Zueras – estrategiaynegocios.net / colaboración: Luis Alberto Sierra

Empresa, proveedor, colaborador es un trío que sale reforzado de esta crisis. En estos tiempos inéditos, han sido los súper héroes que están sacando adelante al mundo de la empresa.

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Ciudadanas corporativas en Centroamérica, una región que se va a ver tremendamente afectada por la pandemia en términos de incremento de la pobreza y la desigualdad, las empresas deberán trabajar para tratar de minimizar este impacto, en conjunto con los gobiernos.

En la emergencia, empresas de diferentes sectores han puesto su infraestructura productiva y su capacidad logística al servicio de la lucha contra el coronavirus. Ahora inician una lucha mucho más estratégica por la reactivación sostenible.

Los estragos sociales y económicos que está causando la pandemia del coronavirus (COVID-19) en las familias, en las empresas, en las comunidades y en los países de Centroamérica, obligan a replantearse el enfoque de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ante la “nueva realidad” que se está imponiendo, así como el ritmo del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), coinciden líderes de las organizaciones locales y regionales de RSE consultados por E&N.

“La crisis sanitaria no pone en riesgo la Responsabilidad Social Empresarial, puede poner en riesgo las prácticas que tenían algunas empresas, que pensaban que estaban haciendo RSE, pero en realidad lo que estaban haciendo eran iniciativas muy puntuales y de muy poco impacto. La nueva realidad nos está haciendo un llamado a ser empresas responsables, no a hacer proyectos de responsabilidad social, que son dos cosas muy diferentes”, afirma Olga Sauma, directora ejecutiva de la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED).

“La empresa responsable empieza por casa, y parte de ello es asumir una conducta responsable de negocios. La COVID-19 nos está poniendo a recapacitar en cómo vemos los riesgos, las oportunidades de negocios, la gestión de lo que estamos haciendo.

Y, lo que es importante, es poner a la gente al centro de todo lo que hacemos”, agregó la Directora ejecutiva de AED, organización sin fines de lucro que reúne a unos 120 asociados en Costa Rica.

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Poner a la gente al centro significa no sólo asegurar las condiciones laborales y de bioseguridad de los colaboradores, sino ver más allá: estar al tanto de cómo se transportan, de que tengan agua potable, velar por la educación de los hijos de sus trabajadores, de la red de cuido de esos hijos, etcétera.

El post COVID-19 “Es un punto de inflexión, y las empresas que empiecen a pensar de otra forma y tomar medidas diferentes, verán oportunidad de gestionar sus negocios de manera distinta. Van atener mayor capacidad de adaptarse a esta nueva realidad”, sostiene Sauma.

Juan Pablo Morataya, director ejecutivo de CentraRSE, de Guatemala, coincide con esa visión. “Cuando las empresas ponen al ser humano en el centro, entienden que el modelo empresarial debe tener un impacto positivo en las personas y en la sociedad. Creo que el virus (COVID-19) lo puso sobre la mesa”, dijo a E&N.

Refirió que están analizando una plataforma denominada Business for Nature, una coalición global que está llamando a revertir las pérdidas de la naturaleza, a través de políticas que ayuden a preservar y restaurar dichas pérdidas, y estimular su uso sostenible, ya que más de la mitad del PIB global está expuesto, bajo riesgo por las pérdidas de la naturaleza.

“Antes del coronavirus, la necesidad de crear economías y sociedades más resilientes era clara, ahora es inevitable.

Las sociedades saludables, las economías resilientes y las empresas prósperas, dependen de la naturaleza”, señalan en una misiva pública los líderes de Business for Nature, dirigida a los CEO´s en el mundo.

Morataya destacó también la estrecha relación entre la pandemia del COVID-19 y el medio ambiente. “Hemos visto reducción de emisiones por las medidas de aislamiento, también reducción de niveles de calentamiento global, que era una de las acciones propuestas en la COP-25 el año pasado, pero que no se consiguió porque no se logró un acuerdo político. Ahora la naturaleza se encargó de hacerlo. Estábamos muy desconectados de la naturaleza, viviendo el tema de los ecosistemas desde el discurso y no desde la práctica real. La pandemia lo vino a poner en primer plano”, señaló el dirigente gremial.

“Lo que las organizaciones promotoras de la RSE no habíamos conseguido a través del discurso y de nuestras acciones, la COVID lo vino a mover. Se están replanteando nuestros modelos económicos, políticos, sociales y muchas empresas se están cuestionando y preguntando su verdadero rol como ciudadanos corporativos.

Es un cambio de 180 grados, no en el 100% de las empresas, pero sí un buen número está asumiendo el golpe que provocó el coronavirus, con resiliencia, desde una nueva perspectiva del modelo de negocio y me parece que vamos a empezar a ver resultados muy interesantes”, agregó Morataya.

Sistemas de salud frágiles

En la sub región SICA, integrada por ocho países -incluida Centroamérica- los casos confirmados de coronavirus aumentaron exponencialmente, de 30.155 a 109.069 entre el 18 de mayo y el 29 de junio (261,6%). Y, el número de fallecidos se incrementó de 956 a 2.781 en el mismo periodo (190,8%).

Enfrentar el futuro: La empresa resiliente digital ya nació

“La infraestructura de salud en nuestra región es insuficiente”, alertó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de CEPAL, el pasado 3 de abril, al brindar el primer informe especial relacionado a la COVID-19 y su impacto en la región. Indicó que el número de camas entre los países europeos en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), corresponde a 6,2 por cada 1.000 habitantes.

Sin embargo, en América Latina el promedio es 2,2 camas y en el Caribe 2,8 camas por 1.000 habitantes.

En términos de personal médico, señaló que América Latina tiene un promedio de 1,9 médicos por 1.000 habitantes, ubicándose debajo de esa tasa Honduras, Nicaragua, Belice, Costa Rica y Panamá.

“Nuestros sistemas de salud están muy fragmentados, con servicios de salud muy diferenciados. Se requiere de más y mejor gasto público. La OPS recomienda una inversión del 6% del PIB en el sistema de salud pública, sin embargo el gasto público del gobierno central en salud, en América Latina y el Caribe corresponde al 2,2%.Tenemos una brecha muy grande entre lo que se está invirtiendo y lo que se debería invertir”, aseguró Bárcena.

Los ODS se resposicionan

Claudia Díaz, directora de Desarrollo Institucional y Comunicaciones de FundahRSE Honduras, sostiene que en la etapa post COVID-19 deberá enfocarse la RSE en los colaboradores, en los proveedores de la cadena de valor, en las comunidades inmediatas a la empresa y enlos centros hospitalarios de atención a la emergencia.

“Es importante soportar urgentemente, el ODS 3 Salud y Bienestar por los impactos que ha generado la pandemia, asimismo, el ODS 8 referido al Trabajo decente y crecimiento económico, ya que se ha visto gravemente afectado por las implicaciones económicas”, dijo Díaz.

También se pronunció por priorizar el ODS 17, relacionado a Alianzas para lograr los objetivos, ya que esto permitirá una recuperación más rápida de todos los sectores. “Es necesario el desarrollo de nuevas alianzas públicas y privadas, más allá de la competencia. Las alianzas entre empresas privadas, sobre todo en tiempos de crisis, permitirán fortalecer las operaciones y la continuidad de los negocios”, agregó.

Bruno Basile, director ejecutivo del organismo SumaRSE, de Panamá, valoró que la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha redefinido las prioridades de algunos ODS. En ese sentido, expuso, hoy toma mayor relevancia el ODS 8 relacionado a Trabajo decente y crecimiento económico, ya que la pandemia ha profundizado el desempleo juvenil.

“El ODS que definitivamente va a tomar la batuta va a ser el ODS 3, que antes quizás no estaba tan arriba en la lista de prioridades, pero ahora entendemos que sin salud y bienestar no podemos tener una economía productiva”, apuntó.

“Y sin duda, el ODS 17 continúa teniendo una grandísimo valor, porque para poder salir de esta crisis, necesitamos una colaboración de todos los actores de la sociedad, incluido el sector público, la academia y las ONG. Las alianzas van a ser vitales para salir adelante”, agregó Basile.

Unidad y conexión: garantía de mayor impacto social

1-El proyecto “El amor en caja”, en Guatemala, ha beneficiado a más de 59.000 personas, con la entrega de más de 11.816 cajas de alimentos para 15 días. La distribución y entrega es liderada por United Way Guatemala.

2-Al 30 de junio, más de 120 organizaciones de la sociedad civil salvadoreña, han logrado entregar más de US$17 millones en ayuda para 8 sectores de inversión social, como parte de la iniciativa +Unidos Somos+. Representa un gran esfuerzo de coordinación.

3- AED, Costa Rica, está impulsando en apoyo a la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), un programa de 10.000paquetes solidarios para familias de 5 personas afectadas por la pandemia. Es la primera etapa.

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