Centroamérica & Mundo
2022-02-21

OIT y OMS lanzan nueva guía para reforzar la protección de los trabajadores sanitarios ante COVID-19  

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentan nuevas recomendaciones de salud y seguridad para los trabajadores sanitarios, uno de los sectores más vulnerables ante la pandemia del COVID-19

Por E&N

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaron una nueva guía sobre el desarrollo y la implementación de programas más sólidos de salud y seguridad en el trabajo para los trabajadores sanitarios, ya que la pandemia de COVID-19 sigue ejerciendo una gran presión sobre ellos.

La guía ofrece recomendaciones sobre cómo aprender de esta experiencia y proteger mejor a los trabajadores de la Salud a través de la aplicación de programas sostenibles, abarcando todos los riesgos laborales, para la gestión de la salud y la seguridad a nivel nacional, subnacional y de los centros de salud.

También describe el papel que deben desempeñar los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y los servicios de salud laboral en la promoción y protección de la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores sanitarios.

Destaca que la inversión, la formación, el seguimiento y la colaboración continuos son esenciales para mantener los avances en la aplicación de los programas.

'Deben establecerse mecanismos eficaces para garantizar la colaboración continua entre empleadores, directivos y trabajadores de la salud, con el objetivo de proteger la salud y la seguridad en el trabajo', expuso al respecto la directora del Departamento de Políticas Sectoriales de la OIT, Alette van Leur.

'Los trabajadores de la salud, al igual que todos los demás trabajadores, deben disfrutar de su derecho a un trabajo decente, a entornos laborales seguros y saludables y a la protección social en materia de asistencia sanitaria, ausencia por enfermedad y enfermedades y lesiones profesionales', recalcó.

Según las entidades los países que han desarrollado y están aplicando activamente programas de salud y seguridad en el trabajo para los trabajadores han experimentado reducciones en las lesiones y enfermedades relacionadas con el trabajo y en las ausencias por enfermedad, así como mejoras en el entorno laboral, la productividad del trabajo y la retención de los trabajadores de la salud.

'Dichos programas son un elemento central para la gestión eficaz de la seguridad y la salud en el trabajo, tal y como se recoge en el Convenio núm. 187 de la OIT, y ofrecen una oportunidad para que todas las partes interesadas actúen de forma coordinada a través del diálogo social hacia objetivos comunes para promover el trabajo decente en el sector de la salud y aumentar la resistencia de las instituciones sanitarias', dijo por su parte Vera Paquete-Perdigao, Directora del Departamento de Gobernanza y Tripartismo de la OIT.

Sector vulnerable

'Antes de la pandemia de COVID-19, el sector sanitario se encontraba entre los sectores más peligrosos para trabajar', recordó la directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, María Neira.

'Sólo unos pocos centros sanitarios contaban con programas de gestión de la salud y la seguridad en el trabajo. Los trabajadores sanitarios sufrían infecciones, trastornos y lesiones musculoesqueléticas, violencia y acoso en el lugar de trabajo, agotamiento y alergias por el mal ambiente laboral', añadió.

La pandemia de COVID-19 ha supuesto un alto precio adicional para los trabajadores sanitarios y ha demostrado un peligroso descuido de su salud, seguridad y bienestar.
Más de uno de cada tres centros sanitarios carece de puestos de higiene en el punto de atención. Menos de uno de cada seis países tiene una política nacional sobre un entorno de trabajo saludable y seguro en el sector sanitario.

'La COVID-19 ha puesto de manifiesto el coste de esta falta sistémica de salvaguardias para la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores sanitarios. En los primeros 18 meses de la pandemia, cerca de 115,500 trabajadores sanitarios murieron a causa del COVID-19', precisó el director del Departamento de Personal Sanitario de la OMS, James Campbell.

'Las ausencias por enfermedad y el agotamiento exacerbaron la escasez preexistente de trabajadores sanitarios y socavaron las capacidades de los sistemas de salud para responder a la mayor demanda de atención y prevención durante la crisis', planteó.

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