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Fecha de publicación: 2014-10-07
Las empresas privadas chinas están jugando un papel importante en la transición. Las firmas estatales fueron la vanguardia de la inversión de China en el extranjero, y representaron el 78% de la inversión en Europa entre 2008 y 2013, según Deutsche Bank. (Foto: 123RF).

China invierte con fuerza en Europa

Cuando los inversores abandonaban Europa en los peores días de su crisis de la deuda soberana, hicieron su entrada las firmas chinas, que transfirieron flujos a algunos de los países más afectados de la periferia de la eurozona.

Por: expansion.com

En 2010, el volumen total de inversión directa china en la UE era de sólo unos 6.100 millones de euros (US$7.720 millones), menos de lo que atesoraba en India, Islandia o Nigeria. A finales de 2012, la cifra se había cuadruplicado, a casi 27.000 millones de euros (US$34.175 millones), según los datos recopilados por Deutsche Bank.

Según los analistas, esa oleada compradora era, simple y llanamente, una transformación de su modelo de inversión en el exterior. Se espera que se incremente de forma constante en la próxima década. «Apreciamos un enorme repunte de la inversión china en Europa, especialmente [fusiones y adquisiciones] en plena crisis de la deuda», señala Thilo Hanemann, un experto en inversiones exteriores chinas y director de investigación de la consultora Rhodium Group.

«Por una parte se trataba de compras oportunistas porque los activos eran baratos, y por otra de un cambio en la inversión exterior china, que pasaba de asegurar recursos naturales en los países en vías de desarrollo a comprar marcas y tecnología en países desarrollados».

Las incursiones no han estado libres de problemas. Cuando un consorcio estatal chino ganó la puja para construir una carretera desde Varsovia a la frontera alemana, el Gobierno chino presentó el acuerdo como modelo para los contratistas del gigante asiático en Europa. Pero después de exceder los costes y violar la legislación laboral local en varias ocasiones, el Gobierno polaco canceló el contrato con Covec, el consorcio chino, en 2011 –menos de dos años después de iniciarse el proyecto. Lo que mayor confusión causó a la compañía china fueron las leyes medioambientales que exigían que se construyesen túneles para la fauna por debajo de la carretera, y que obligaron a detener las obras durante dos semanas mientras se trasladaba a siete especies raras de ranas, sapos y tritones.

El revés ha pasado a formar parte del folklore de Pekín –una moraleja de los problemas legales y culturales que afrontan los inversores chinos a la hora de hacer negocios en Europa–. Sin embargo, los obstáculos afrontados por Covec y otras firmas pioneras no han mermado la confianza de China en los proyectos europeos. La inversión anual total china en Europa ha caído con respecto a los máximos de 2011 y 2012, pero los analistas creen que se están fraguando importantes acuerdos y ven signos de que la inversión aumentará significativamente esta década.

Los datos oficiales sobre la inversión exterior e interior china son poco fiables porque el Gobierno no mide la actividad de las filiales extranjeras de las empresas chinas.

Entidades independientes como Rhodium y Heritage Foundation, un comité de expertos conservador de EEUU, han recogido un cambio del dinero chino de países en vías de desarrollo ricos en recursos de África a asociaciones en naciones desarrolladas, incluida Europa.

Las empresas privadas chinas están jugando un papel importante en la transición. Las firmas estatales fueron la vanguardia de la inversión de China en el extranjero, y representaron el 78% de la inversión en Europa entre 2008 y 2013, según Deutsche Bank. En casa, los gigantes estatales dominan industrias como las telecomunicaciones, el transporte, la energía y las finanzas.

Pero entre 2011 y 2013, la cuota de las empresas privadas en las M&A chinas en el continente aumentó a más del 30% -frente al 4% de los tres años anteriores, de acuerdo con la investigación de Deutsche Bank.

Las inversiones suelen centrarse en países concretos cada año. Hasta el momento en 2014, Italia ha sido el principal objetivo de China en Europa al experimentar un repunte las inversiones en la primera mitad del año. Cerca de la mitad de las inversiones por US$7.000 millones que las firmas chinas han efectuado en Italia se produjeron sólo en 2014. Portugal experimentó un incremento en 2011 y 2014. Reino Unido ha vivido dos años de alta actividad china. Desde la crisis de la deuda, España ha experimentado un incremento constante.

La inversión china en Europa, pese a crecer, afronta aún varios obstáculos. «En relación a los US$4 billones en reservas de divisas extranjeras de China, los volúmenes no son aún muy grandes porque Europa no está dispuesta a vender a China sus principales tecnologías, y no posee mucho más que China quiera realmente», explica Derek Scissors, del think-tank Instituto de Empresa Americano de EEUU.

«En el futuro, probablemente apreciemos un aumento constante [de la inversión china en Europa] pero no fuertes incrementos», señala Scissors. «Las compañías compran en la actualidad empresas alemanes de US$200 millones en lugar de las de US$20 millones».

La inversión extranjera directa en China, que alcanzó us$117.000 millones el año pasado, sigue superando la inversión exterior de China, que llegó a US$108.000 millones, según los datos del Ministerio de Comercio chino.

Los datos sugieren que Europa fue la única región que sufrió una caída de la inversión china en 2013, con un descenso de más del 15%. Pero los datos parecen infravalorar significativamente el flujo actual y no tienen en cuenta la inversión dirigida a Europa a través de Hong Kong.

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