Centroamérica & Mundo
2022-04-05

¿Cuál es el país centroamericano que más recursos está captando del BCIE?

Nicaragua, es la fecha el país más beneficiado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), entidad que en los últimos años le ha aprobado US$3,490 millones, superando, sin incluir Panamá, al resto de países centroamericanos

Por Confidencial

El Gobierno de Nicaragua aún tiene US$1,968 millones disponibles en el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), de los US$3,490 millones que le han sido aprobados en los últimos años, según datos disponibles en el sitio web del organismo regional.

El desembolso aprobado supera al de Costa Rica (US$3,282 millones); al de El Salvador (US$2,377 millones); al de Honduras (US$1,412 millones); y al de Guatemala (US$1,102 millones).

El Banco. al concentrar un alto porcentaje de sus créditos en un solo país, puede conllevar a una situación que puede generar inconformidad en el resto de países socios, y disminuir la calificación de riesgo que otorgan las empresas evaluadoras, consideran fuentes vinculadas al BCIE que hablaron a condición de no ser identificadas.

Después que la mayor parte de los proveedores multilaterales y bilaterales de crédito suspendieron sus operaciones con Nicaragua, como respuesta a las violaciones derechos humanos que acontecieron en 2018 en este país, el BCIE se erigió en el principal proveedor de recursos para el Gobierno de Managua.

Ese apoyo se ha mantenido a lo largo de los años al punto que, de los US$3,490 millones aprobados (US$3,050 millones formalizados), el Banco ya entregó US$1,082 millones para infraestructura productiva, desarrollo humano, energía y medio ambiente, con el restante de US$1,968 millones para desembolso.

Ese mismo hecho se constituye en un problema para el Banco. A modo de ejemplo, los bancos comerciales establecidos en Nicaragua, no pueden prestar más del 30% de su capital a alguna de sus partes relacionadas, que es como se denomina a los propietarios del banco. En una entidad como el BCIE, eso mismo ocurre, pero a una escala mayor, donde Nicaragua es dueña del 10.79% de las acciones.

Los otros cuatro socios fundadores (Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras), poseen la misma participación accionaria, todo lo cual limita los porcentajes del crédito total que puede recibir cada país, sin verse en problemas con el resto de socios, o con las calificadoras de riesgo.

Sin límite por país, según Banco

Si bien la defensa principal del Banco es que no ha establecido un monto máximo a prestar a los países (porque nunca determinaron los criterios a tabular para establecer ese límite), eso no les libra de la mirada escrutadora de las empresas que evalúan el riesgo, ni de la posibilidad que un país pueda caer en ‘default’.

En especial, uno con una situación política, económica y social tan delicada, como la de Nicaragua, según tres fuentes diferentes consultadas.

Un financista que conoce cómo funcionan los organismos multilaterales, relató que “ese tema se ha discutido por mucho tiempo en el Banco, para tratar de definir cuál es el límite que se le puede prestar a cada país, pero no han definido una respuesta, en parte, porque no depende de una sola variable, aunque a los extrarregionales sí se les ha puesto un límite”.

El financista explicó que hay varias formas, y fórmulas, para calcular el capital de riesgo ajustado, y determinar la exposición del Banco, incluyendo cuánto es el aporte de capital que hizo el país (y cuánto ha pedido prestado), para ponderar el riesgo, y determinar los montos que se le pueden prestar.

“El porcentaje resultante tiene que ver con el colateral (las garantías que puede ofrecer un solicitante de crédito); si es público o es privado, y en qué rubro opera”, detalló.

La estrategia país

Una entidad como el BCIE es, en cierto sentido, una cooperativa, porque los mayores accionistas son los principales receptores de los créditos.

Eso significa que los representantes de los dueños del Banco siempre estarán en competencia entre ellos para captar los mayores montos para sus respectivos países.

En 2020, Honduras tenía el 24% de la cartera del BCIE y Nicaragua tenía los porcentajes más bajos, por lo que la ‘estrategia país’ definió el objetivo de captar hasta el 18% o 20% de esos recursos.

Cumplir ese objetivo permitió que la deuda externa pública de Nicaragua llegara a US$7,616.9 millones al tercer trimestre de 2021, siendo US$660.1 millones más (un aumento del 9.2%) con respecto a diciembre de 2020, cuando fue US$6,956.8 millones.

Eso ocurrió en un momento en que el BCIE estaba tratando de diversificar su cartera, para bajarla del 95% que concentraba entre los cinco fundadores, a un porcentaje que oscilara entre 80% a 85%.

Mercado de deuda regional

En el momento en que Nicaragua sobrepase la exposición al riesgo que puede permitirse el BCIE, y el Banco ya no sea capaz de cumplir la promesa que su presidente ejecutivo Dante Mossi hizo a Ortega, de “apoyarle en sus proyectos... escuchar sus prioridades y... atender esas demandas en la medida que podamos”, siempre quedará la opción de recurrir al Mercado de Deuda Regional, que está en proceso de creación, según expertos consultados.

En palabras de Mossi, la existencia de esa instancia permitirá que Nicaragua se financie del mercado centroamericano, colocando deuda soberana que puedan adquirir los capitales internacionales, a precio, y condiciones, de mercado.

Ese mercado bursátil regional es una idea que viene desde inicios del siglo, y recibió un impulso importante a mediados de marzo, cuando los titulares del Consejo de Ministros de Hacienda o Finanzas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, (Cosefin) eligieron a El Salvador, a través del Ministerio de Hacienda, como país sede del proyecto.

La utilidad de ese mecanismo es que, “cuando un inversionista quiera comprar deuda, el dinero pueda transferirse con seguridad, y permita fluidez en la ejecución de las operaciones, pero apenas están haciendo el plan de negocios, así que eso va a tardar unos dos años más”, añadió el operador de bolsa.

El financista antes citado agrega que “lo que se pretende desarrollar es una ‘bolsa de valores centroamericana’ que iniciaría su campo de acción con títulos de deuda pública, para poder transarlos más ágilmente en un solo sitio”.

“Si bien es un paso importante que amplía el mercado –y puede dar alguna liquidez– al final los países lo que van a hacer es poner a disposición de los compradores sus propios bonos de deuda pública, con los riesgos individuales de cada país. Mejor sería si se pudiera hacer una emisión centroamericana, pero el problema es siempre cómo concretar una garantía soberana regional. Eso sí sería un gran avance”, complementó.

Sin embargo, si cada país acudirá a ese mercado a ofrecer su deuda, surge la duda de quién querrá comprar los bonos que emita el Gobierno de Ortega, desprestigiado luego de reelegirse con otro fraude electoral, sin acceso a recursos frescos de la comunidad financiera internacional, y con una economía, y un mercado interno, con capacidades muy limitadas.

En esas circunstancias, los países con economías más estables y boyantes, como Costa Rica, Panamá y Guatemala, podrían encontrar recursos con atractivas tasas de interés de 6% y 7%, mientras que Nicaragua tendría que pagar entre 10% y 15% para encontrar quién le comprara su deuda, solo superado por El Salvador, que debería pagar como 16%”, calculó el financista.

Al respecto, Gerardo Argüello, gerente de la Bolsa de Valores de Nicaragua, señala que “el récord de Nicaragua es excelente”, y que según él “nunca ha habido un atraso en el pago de valores gubernamentales”.

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