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Fecha de publicación: 2016-11-06

Daniel Ortega se aferra al poder al estilo ‘House of Cards’

Daniel Ortega y Rosario Murillo están a punto de concretar en Nicaragua un enroque digno de ‘House of Cards’, pero en versión tropical. Como en la serie de ficción de Netflix, el presidente optó por convertir a la primera dama en su candidata a la vicepresidencia.


Por Semana.com, Confidencial

La reelección de Ortega, y el correspondiente ascenso de Murillo, están prácticamente garantizados en los comicios de este domingo a pesar de que la oposición no se cansa de acusar al “comandante” de querer instaurar una dinastía familiar similar a la de los Somoza, que el entonces insurgente Frente Sandinista derrocó en 1979 tras cuatro décadas en el poder.
Frank y Claire Underwood. Marido y mujer. Amados y odiados por igual. Son los personajes principales de la premiada serie ‘House of Cards’. Dos protagonistas que, en su ambición por alcanzar el poder, acaban decidiendo en pareja el futuro de Estados Unidos. Dicha trama ha encontrado símil en Nicaragua. Sólo que con una diferencia: no se trata una serie de televisión. Esta vez los personajes son de carne y hueso y salen en los libros de Historia.

El protagonista de la trama en el mundo real tiene 70 años, luchó una guerra y luce bigote. El ex comandante revolucionario y actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, renovará su cargo por tercera vez consecutiva en las elecciones de este domingo. Es su séptima candidatura a la presidencia en las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el grupo que le hizo la revolución al dictador Anastasio Somoza a finales de los 70 y con el que ya dirigió al país entre 1979 y 1990.

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No estará solo. Su candidata a la vicepresidencia es Rosario Murillo, su esposa y para muchos la persona que realmente dirige los designios del segundo país más pobre de América, sólo superado por Haití. Marido y mujer en una fórmula electoral que ha causado controversia en la región.
En algunos casos la realidad supera a la ficción. En ‘House of Cards’ los Underwood no tienen hijos. Ortega y Murillo, en cambio, han alumbrado siete vástagos. No son anónimos en Nicaragua. Los descendientes de la pareja coordinan el majestuoso proyecto del canal interoceánico del país –una obra de US$50.000 millones en inversión china que podría finalmente no ver la luz- son directivos de los canales de televisión familiares –el 33% de la parrilla televisiva del país está controlada por los Ortega Murillo, así como la mayoría de las radioemisoras- y hasta tienen intereses en el sector petrolero, entre otras ocupaciones.

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“Nicaragua compite ahora por el primer lugar en el continente en tiranías familiares. Es imposible separar con nitidez los intereses económicos de la familia gobernante y gran parte de los intereses económicos de Nicaragua”, comenta a El Confidencial Edmundo Jarquín, ex alto cargo sandinista y ahora en la oposición por sus diferencias con lo que los disidentes del FSLN califican como el ‘orteguismo’.

Campaña por la abstención
El presidente nicaragüense lo tiene todo a su favor para reeditar su mandato, tras la exclusión judicial de las urnas del principal grupo opositor. Los líderes contrarios a Ortega formaban parte hasta ahora del Partido Liberal Independiente (PLI), con el que consiguieron el 31% de los votos y 26 de los 92 escaños en la Asamblea Nacional en las elecciones de 2011. La mayoría de ellos fueron expulsados del partido y de sus escaños a finales de julio, dejando a Ortega con control parlamentario total y absoluto.


Todo había comenzado unas pocas semanas antes. El representante legal del PLI era desde 2011 Eduardo Montealegre, uno de los líderes de la oposición. La Corte Suprema de Justicia decidió el pasado junio retirar esa representación legal a Montealegre y se la otorgó a otro político, Pedro Reyes, resolviendo así una antigua disputa legal en el partido.
Esa decisión fue calificada como un “amaño” por los líderes opositores. Denuncian el control de la judicatura por parte de Ortega. Reyes, acusado de ser un agente del presidente, expulsó a 16 diputados titulares y 12 suplentes que se negaban a aceptar su autoridad. Los parlamentarios destituidos intentaron presentarse a los comicios en otra agrupación, el Partido Acción Ciudadana, pero el máximo organismo electoral suspendió la personería jurídica de dicha entidad. Así fue como Nicaragua se quedó sin oposición.


Los líderes opositores piden ahora la abstención en las elecciones. Ortega se enfrentará en las urnas a otros cinco partidos que tienen mínimas posibilidades de victoria. Algunas encuestas otorgan al ex guerrillero hasta un 66% de intención de voto, tras una campaña casi inexistente, sin mítines ni grandes caravanas electorales. El resto de partidos no alcanzaría ni el 9% de los sufragios en solitario, según los sondeos.


“Estas elecciones serán como las que veíamos en los países europeos del ex bloque soviético, como Bulgaria y Checoslovaquia, en las que había un partido hegemónico, el Comunista, y varios partidos satélites subordinados al hegemónico”, critica Jarquín.

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