Centroamérica & mundo
Fecha de publicación: 2021-02-21

Gas natural, el nuevo jugador en la industria energética de Centroamérica

La matriz energética centroamericana continúa en crecimiento, impulsada por el auge imparable de las energías renovables, lo que confirma la importancia de la infraestructura energética para un mundo descarbonizado.

Por Daniel Zueras – estrategiaynegocios.net

¿Por dónde viene la inversión en el sector energético en Centroamérica, en 2021? En el futuro cercano se espera la incorporación de cuatro grandes proyectos con fuentes renovables por un total de 342 MW, así como la incorporación de un proyecto de gas natural en Nicaragua con capacidad de 300 MW, otro en El Salvador con capacidad de 378 MW, y uno en Panamá de 425 MW (país en que sería la segunda planta de Gas Natural, entrando en funcionamiento en 2023).

En diciembre de 2020, la capacidad de generación disponible instalada en el Istmo era de 18.123MW: 41% hidroeléctricas,26,5% termoeléctricas, 6,9% parques eólicos, 6,9% plantas a biomasa, 6,3% parques solares y 3,1% a geotermia.

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Se prevé que la demanda en el sistema eléctrico de América Central será suministrada principalmente con recursos renovables en 2021.

En lo que respecta a transmisión de energía, el EOR ha identificado importantes inversiones en el sistema en los países de la región: la construcción en curso de al menos 12 líneas de 230 kV en Guatemala, que forman parte de la ejecución de su Plan de Expansión de Transmisión nacional; en El Salvador se ejecutará la construcción de al menos 5 líneas de 115 kV, y se destaca la construcción de una línea de doble circuito de 230 kV entre la subestación Ahuachapán y la central Energía del Pacífico.

En Honduras se espera construir la ampliación de la subestación San Pedro Sula y las líneas de 230 kV San Pedro Sula Sur - San Buenaventura y Suayapa-Amarateca circuito #2, así como la integración de las subestaciones Cerro Grande y El Centro; en el caso de Nicaragua, se ejecutarán obras de repotenciación de al menos 5 líneas de 230 kV, y la construcción de diversas líneas en 230 kV, de las que vale la pena mencionar por su importancia las líneas Terrabona- San Benito y San Benito – Boaco, proyecto que incluye la construcción de la subestación Terrabona y ampliación a 230 kV de la subestación Boaco.

Mientras que en Panamá se ejecutan para el corto plazo una gran cantidad de proyectos de mejora y ampliación del sistema de transmisión, “pero sobresalen por su importancia la construcción de la sub estación Sabanita de 230 kV, que quedará inyectando las centrales a gas natural, y la subestación Panamá 3, que formará parte del proyecto denominado la cuarta línea, que operará a 500 kV”, desgrana el director ejecutivo de EOR, René González.

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En general, Centroamérica cuenta con suministro de energía confiable, algunos países tienen sistemas más robustos que otros (tanto en sus líneas y redes de transmisión y distribución, como en el parque de producción).

“Además, también hay diferencias entre la confiabilidad y la seguridad de suministro en las zonas metropolitanas comparado con las otras rurales y las poblaciones alejadas. Los reguladores tienen mucho trabajo por hacer, para el cumplimiento de los estándares de calidad y continuidad del servicio”, apunta Ventura.

Gas Natural, el nuevo jugador

En 2018 se puso en servicio la primera central de gas natural en el sistema de Panamá que, en 2019 produjo el 24% de la generación eléctrica de ese sistema; en 2023 se espera entre en funcionamiento una segunda planta. Cabe recordar que el Gas Natural Licuado no es renovable, pero sí mucho más limpia que el petróleo. Su ventaja frente a las renovables es que estas últimas son mucho más inestables, de cara a su almacenamiento -dependen de que haya luz, aire, o agua-.

No es el único país que está apostando por esta tecnología. El Salvador y Nicaragua también lo han hecho. Energía del Pacífico (EDP) es un proyecto de generación de energía a base de gas natural que echará a andar en El Salvador en julio de 2022, con una inversión de más de US$1.000 millones, será “la mayor inversión privada en la historia de El Salvador”, comenta Alberto Osorio, director de proyecto de EDP Energía del Pacífico consta de varios subproyectos: una central generadora de 378 Megavatios, una terminal marina de almacenamiento y regasificación flotante (FSRU por sus siglas en inglés), anclada frente a las costas salvadoreñas en el municipio de Acajutla, que entregará gas natural regasificado a la central generadora y, una infraestructura de alta tensión que conlleva una línea de transmisión eléctrica de aproximadamente 44 kilómetros de línea eléctrica aérea que se conectará al Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC).

“EDP es un ejemplo de una gran oportunidad que puede resultar cuando iniciativas privadas tienen apoyo fuerte del sector público. Estamos entusiasmados de tener un impacto positivo a corto y largo plazo en El Salvador”, dice Osorio. En Nicaragua, su Asamblea Nacional aprobó en octubre la construcción de una planta de Gas Licuado que generaría 300 MW, una inversión privada de US$700 millones. A finales de enero se anunciaba que se espera su entrada en funcionamiento para mitad de este año.